viernes, 18 de agosto de 2017

Fotografías (3)


Sergei Torop, más conocido como Vissarion, la reencarnación de Cristo en tierras siberianas. Cuando la Unión Soviética se desmembraba, este ex agente de policía de tráfico experimentó una epifanía que le reveló su nueva identidad. El timming fue perfecto, ya que tras la caída de la cortina de hierro millones de rusos regresaron a la iglesia ortodoxa tras siete décadas de supresión estatal de la religión. Muchos otros, emprendieron la búsqueda de alternativas religiosas, y en ese contexto,  Vissarion fundó la Iglesia del Último Testamento en la aldea de Obitel Rassveta, a más de tres mil kilómetros de Moscú. En torno a esta iglesia fueron surgiendo diferentes eco-aldeas, perdidas en bosques y estepas, donde además de hogares levantaron escuelas y otras instituciones que promueven la autosuficiencia. Se desconoce la fecha, pero Vissarion, quien habla pausado y jamás levanta la voz , anunció que partiría en un ovni, en compañía de algunos de sus seguidores, los más fieles. El día y la hora, sólo "El" lo saben.


Cuando cumplió 53 años de edad, la vida de Mitsuo Matayoshi dio un cambio radical: con título universitario bajo el brazo y una formación como predicador protestante, Matayoshi fundó, en 1997, el Partido de la Comunidad Económica Mundial, una organización político-religiosa, a partir del cual desarrolló un dogma basado en sus creencias personales: Él era Cristo y Dios al mismo tiempo, en un credo de cariz cristiana escatológica. Su misión es salvar las almas del mundo, pero dentro del sistema actual. Para eso debe cumplir algunos pasos esenciales. El primero, convertirse en Primer Ministro de Japón, para llevar a cabo una profunda reforma espiritual y luego ascender a las Naciones Unidas, como Secretario General, para poder, a partir de allí, llevar "la buena nueva" al resto del planeta. Desde que fundó su movimiento se presentó en 16 elecciones, buscando ser alcalde, consejero y gobernador, entre otros cargos, pero jamás ganó nada. El camino hacia la salvación no parece sencillo, apenas el 1% de la población de Japón es cristiana, y además, entre sus proclamas, estimula a sus oponentes políticos a suicidarse mediante el hara-kiri, aduciendo que están condenados a ir la Gehena, el infierno judío.


Año 1 d.C. Jesús, el mesías del cristianismo, muere en la cruz. Sobre su cabeza se lee un cartel mandado a colocar por Poncio Pilato que reza INRI (Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum o Jesús de Nazareth, Rey de los Judíos). Año 1979 d.C., el brasileño Álvaro Theiss ayuna en Santiago de Chile cuando tiene una revelación que cambiaría su vida y la de otros: él era Él, el hijo de Dios, la reencarnación de Jesucristo. Luego de un paso por Curitiba, se instala de manera definitiva a las afuera de Brasilia en 2006, donde emplaza Nueva Jerusalén, un complejo protegido por una cerca electrificada, coronada con alambre de púas, en el que vive junto a junto a 12 discípulos -tres hombres y nueve mujeres-. Adepto a las nuevas tecnologías, tiene una interpretación personal de las escrituras que se adapta a los tiempos modernos. Por ejemplo, en Apocalipsis 1, versículo 7, donde se sugiere que Jesús "volverá sobre las nubes", Él o él, considera que hace referencia a que puede viajar por el mundo en avión.


viernes, 11 de agosto de 2017

Sobre yihadismo y grupos sectarios


Por Juan Manuel Otero Barrigón // En los últimos años, con el auge y la propagación del yihadismo islámico no sólo en Oriente Medio, sino ahora también en Europa, algunos especialistas en temáticas de abuso psicológico en grupos sectarios se ocuparon de señalar las semejanzas que vinculan dicho fenómeno con los grupos terroristas. En realidad, hablar del yihadismo supone atender a la complejidad de un acontecimiento con raíces sociológicas e históricas muy profundas. Entre aquellos que son reclutados por estos grupos terroristas, abundan los chicos y jóvenes que han experimentado una fractura profunda de su identidad, por la migración familiar, por la carencia de identificaciones sólidas, tanto con su cultura de origen como con la occidental, por la sensación de sentirse ni en uno ni en otro lugar, a la deriva, "en tierra de nadie". En ese contexto de desolación, el adolescente recibe, por parte del ocasional reclutador, la invitación a convertirse en un mejor "musulmán". quien lo introduce en grupos, foros, y redes sociales, es decir, en diversos espacios, que atractivos, apuntarán a tocar la fibra emocional del joven, explotando su desencanto cultural y su condición de víctima desechada por el sistema, en el marco de un relato épico que le brindará la posibilidad de sentirse valorado y partícipe de una misión trascendente. Al igual que ocurre en los grupos sectarios abusivos, los grupos yihadistas comparten procesos de captación y adoctrinamiento similares, nutridos por una ideología fanática y totalitaria, que abarca todos los aspectos de la vida y la conducta de sus seguidores. También se trabaja con la infusión de temor, castigando toda manifestación de crítica y desobediencia a la "misión". No obstante, no hablamos de dos fenómenos plenamente asimilables. Existen ciertas diferencias. En los grupos sectarios, el liderazgo se presenta centralizado en una única figura, las más de las veces insustituible, mientras que en el yihadismo el líder es intercambiable, y depende de la coyuntura y el devenir histórico grupal. Un líder cae, y es sustituido por otro, lo que protege al grupo del colapso, ya que la fuente de cohesión principal está en el enemigo común a combatir, obstáculo que se interpone con la meta fantaseada. Sus formas de organización también son distintas. Los grupos sectarios reconocen, de acuerdo a sus diversas características, distintos esquemas de funcionamiento, si bien lo principal es que ningún elemento funcione de manera autónoma. En los grupos yihadistas, la conformación es en células, por supervivencia y estrategia. Por otra parte, en los grupos sectarios se fomenta la total ruptura con los lazos familiares de origen. En cambio, en los grupos yihadistas, hay mayor flexibilidad en este sentido. Esta reflexión es apenas una síntesis. Pero como podemos ver, el yihadismo radicalizado exhibe en su dinámica interna ciertas semejanzas con el funcionamiento de los grupos sectarios clásicos. No son exactamente lo mismo, aunque en el juego de comparaciones, los parecidos están presentes.

viernes, 4 de agosto de 2017

Los delirios místico-religiosos como un intento de reorganizar el psiquismo a través de la moral

Piper Laurie interpretando a Margaret White, en la película "Carrie" (Brian de Palma, 1976)

Los delirios místico-religiosos como un intento de reorganizar el psiquismo a través de la moral. 

Por Dr. Alberto Colina Ródiz
Médico Psiquiatra. Especialista en Prevención y Terapia Social en Salud
Mental.
Adjunto al Servicio Médico del Instituto Nacional de Orientación Femenina
(I.N.O.F). Los Teques. Profesor del Post-Grado en Prevención y Terapia
Social en Salud Mental. Universidad Central de Venezuela (U.C.V).
Institución: Post-Grado en Prevención y Terapia Social en Salud Mental.


I- Referencia histórica sobre el contexto de lo místico-religioso:

La génesis de este proceso se perfila como un hecho de índole ancestral, vigente aún en la más profunda expresión psicosocial de nuestra dinámica vivencial hasta el presente, cuando asistimos a los inicios del tercer milenio de la era cristiana. La concepción de psiquismo en el ser humano, tiene sus orígenes aproximadamente hace 10 mil años, en el período neolítico, cuando apenas el hombre tuvo conciencia del pensar abstracto; un poco más tarde surgió la edad de los metales, y posteriormente, 5 mil años antes de Cristo, se inició en Egipto y Mesopotamia el florecimiento y la cultura de los grandes imperios. En este momento nos encontramos frente al hombre pensante, tal como se concibe en la actualidad (1).

La estructuración inicial del mundo en el hombre primitivo, concebida en términos mágicos, se enrumba de inmediato hacia el encuentro con el totemismo. El totem es una figura existente físicamente, al que se le respeta, se venera y se le teme por representar la suerte misma de la tribu; en este sentido y desde una visión psíquica, se constituye en "la ley", en el "arquetipo del padre", regulador de prohibiciones y estructurador de la "moral", figura cohesionante de la naciente fraternidad social de la tribu. Emerge en este momento, a nivel del "sujeto del inconsciente", la estructuración psíquica de una regulación de la culpa, a través del "darse cuenta" de sus actos, la ponderación de los mismos y el vivenciar que existe además de un animal de cuyo sacrificio se siente culpable, "el otro", en términos de humanidad. Es lo que un autor considera "la vivencia ancestral del pecado original" (1 Pág 25).

Se constituye así una "sabiduría psíquica", "... ambigüa, poco clara y a menudo contradictoria como lo es toda manifestación natural por psíquica y sutil que ella sea"... (2 Pág 75). Evidenciamos de este modo un "inconsciente comunitario" en el que en inicio se pone de manifiesto una posición de "zozobra espiritual" o "posición esquizoparanoide grupal", lo cual deriva más tarde en la culpa, generadora del remordimiento que posteriormente habrá de manifestarse como tensiones anímicas legitimadoras de ese sentimiento, a manera de una "posición depresiva colectiva" en la que el "darse cuenta", se constituye en el pilar fundamental. Ya se vislumbra, en el ámbito comunitario, la necesidad de buscar contención a través de una entidad espiritual, la consagración de un camino liberador de esa culpa colectiva, como mecanismo compensatorio de dicha ambigüedad humana. Así surge la necesidad del culto a lo sagrado como instancia externa reguladora de la norma (1, 3).

Retrotrayéndonos al neolítico, y transcurrido el período en que el hombre se aferró al totem como mecanismo regulador de los procesos humanos, surge posteriormente, en el contexto de los grandes imperios, la práctica del culto religioso representado por la aparición de diversos bloques de adoración, que en el orden espiritual se constituyeron como el apéndice del animal totémico en términos de fe, que proyectan al ser humano hacia el mundo del "más allá", a través de representaciones simbólicas que se sobreponen a la naturaleza de la realidad. En este reino habitan todavía los vestigios del mundo totémico, a través de la representación de deidades animalizadas por su aspecto y/o representación externa: surge la necesidad humana de aferrarse al misterio y a la magia, asociados al pensamiento racional, tal como se presenta en el hombre contemporáneo (1).

Es así como identificado inicialmente el hombre con el contexto humano-social en términos de una "interpretación de la realidad" vinculada con la creencia bipolar de que existe "el aquí" y el "más allá", de que el hombre es dual, es decir, está constituido por cuerpo y alma, se produce el ensamblaje entre el totemismo, el animismo y una religión superior, que habrá de conducir hacia la aparición de las grandes creencias religiosas surgidas inicialmente desde hace 6 mil años aproximadamente en el norte de Africa y Asia Menor. Se genera en consecuencia la aparición, en el valle del Indo, de la teosofía, encarnada en las creencias religiosas de Los Vedas, unos mil años antes de Cristo. En las creencias religiosas de dichos pueblos, se perfila una incipiente intención de abordar elementos morales vinculados entre himnos y rituales, a la búsqueda de respuestas sobre el universo y la existencia humana: Son ideas referidas al respeto religioso y a la rivalidad o controversia entre cuerpo y alma (1).

Dentro de las ideas védicas atribuidas al respeto religioso y al entorno psíquico, destacan el respeto religioso para con el aire y para con la palabra, los cuales se consideraban poderes divinos o sobrenaturales. Es así como, el mundo divino, se muestra como "poder vivificante" (el aire) y como "poder pensante" (la palabra), incluso los dos se presentan de modo indisoluble, ya que la palabra se deja sentir en el aire; es como si se desplazara sobre el mismo. En referencia a ello... "había palabras particularmente eficaces; quien las conocía, podía doblegar la voluntad de los hombres... de manera similar ocurría con el aire; había personas que lo sabían usar mágicamente. Aún en nuestro siglo persisten tales creencias; son las fórmulas mágicas, las oraciones supersticiosas... y las frases hechiceras. Casi siempre se acompaña la brujería de soplos de aire, de exhalaciones de humo de tabaco y otros ritos relacionados con el aire" (1 Pág 39-40).

Es obvio, que el camino de la palabra, representa la relación pensante de los pueblos en términos de vasos comunicantes, y, al admitir que nuestra cultura filosófica y lingüística tiene sus raíces en Grecia, vemos, en este sentido, como se establece la conexión entre el mundo Indo-Iranio y la filosofía griega, vinculantes a través de una etimología que es llevada incluso hasta el ámbito religioso y psicológico. Es la derivación hacia lo sagrado y la psique que se advierte en la filosofía griega, donde "el saber se traslada de dioses y sacerdotes al hombre... Diríamos que "la theosophía" se hace "philosphía" " (1 Pág 41-44).

Se desarrolla, con los grandes pensadores, entre ellos Thales, Anaxímenes, Anaximandro, Heráclito, Demócrito, Anaxagoras, Sócrates, Platón y Aristóteles, una nueva orientación de las ideas. El enfoque sobre la moral en su fundamentación y fines referido al ámbito de la racionalidad griega, se expresa en Sócrates como concepto vinculado a la razón, el saber, el bien, la vida familiar, la posición de la mujer, el cumplimiento de las leyes y la práctica de las virtudes; y en el caso de Aristóteles, en términos de búsqueda de la felicidad, contentiva ésta de "una ética, que se aplica al individuo; una economía relativa a la familia y una política que atañe a la ciudad" (4 Pág 440). Se trata ahora de establecer reflexiones que discurren respecto a principios identificados con la naturaleza, los fenómenos, lo pensante, lo perceptible, el espíritu, la razón, el alma, y que conducirán, con el transcurrir de diversas etapas, a la observación de las huellas iniciales de la psicología científica, a Pitágoras, al Neoplatonismo, al Neopitagorismo y al encuentro con la época medieval, con su escenario de ángeles y demonios; es decir, el trastocamiento del dogma religioso-cristiano en cuanto a la interpretación figurativa del concepto de alma o espíritu, hacia la aberrante persecución, tortura y quema de "brujas" y "hechiceros" (1).

Aún cuando sería de importancia discutir el tema en relación con los conceptos que sobre la moral se expresan a través de las diversas religiones, creencias y/o hasta sectas existentes tanto en la cultura Occidental como en la Oriental, dirigiremos la discusión hacia la religión católica partiendo de los principios que del hecho moral establece San Agustín en cuanto a que "el reino de las ideas es el reino de Dios, patria de toda verdad y todo bien", y de que "también las almas creadas por Dios están predeterminadas a la casa del Dios celestial" y que "el hombre pertenece a un reino que no es de este mundo". San Agustín, "al hablar de conciencia... entiende la "conciencia moral", que concibe como la voz divina que guía y amonesta" (1 Pág 95-96).

Si bien la moral se fundamenta en la consecución de un "fin último", legitimado en razón de un colectivo, que estructura la cotidianidad humana sobre la base de códigos, que determinan a su vez diversos patrones de comportamiento y sentimientos en el ámbito comunitario, en lo referente a lo anteriormente citado sobre San Agustín, podemos evidenciar que para éste, la moral se fundamenta en los principios teológicos de la iglesia católica (5, 1). En opinión de Carl Jung, " Frente al hecho del pecado original pone San Agustín la gracia redentora de Dios con la institución de la iglesia por ella creada, que administra los medios de salvación. En esta concepción se sitúa el valor del hombre en un nivel de gran inferioridad. En realidad sólo es una abyecta y desdichada criatura a merced del demonio, a la que sólo la iglesia - único poder capaz de proporcionar la bienaventuranza - puede hacer partícipe de la gracia divina. Con ello no sólo queda rebajado el valor del hombre, sino que también se rebaja más o menos su libertad moral y su autodeterminación, con lo que, ciertamente, se incrementa tanto más el valor y la significación de la idea de la iglesia, lo que respondía perfectamente al programa propuesto en la "Civitas Dei" agustiniana" (6 Pág 37). Es el inicio de la desenfrenada búsqueda de culpables por desacato a la autoridad
eclesiástica, representada por la Santa Inquisición, que se prolongó durante los siglos XVI, XVII y XVIII, y cuyos vestigios simbólicos aún persisten bajo renovadas visiones.

II- Fundamentación y apreciación clínica del aspecto místico-religioso en el ámbito de la patología mental:

En lo referente a la estructuración de los procesos humanos enmarcados en el ámbito psíquico, haremos una descripción de los mismos, contextualizados bajo la mirada de la psicodinamia. Dentro del aparato psíquico, esbozado a través de la teoría psicoanalítica, se destaca el superyo (instancia de la norma, la ley, donde están los sentimientos sociales productos de la religión y la moralidad, ubicado en el ámbito consciente, preconsciente, e inconsciente). Al ocurrir algún evento cotidiano, se lleva a cabo una movilización consciente-preconsciente-inconsciente a nivel del superyo, lo que ocasiona nuestras diversas maneras de concebir el mundo, nuestras particulares creencias, preferencias, prioridades, alegrías, descontentos, en fin, la manera de interactuar tanto individual como colectivamente ante la heterogeneidad de estímulos provenientes de nuestro mundo circundante (7).

Tenemos así, un ser humano que luego de despojarse de su entorno uterino, comienza a revestirse de una caracterología interna al arribar a un mundo colmado de "relaciones objetales", lo cual no es más que descubrir y relacionarse con un universo, que en principio, se enrumba hacia una coalición simbiótica con su madre, vivenciando experiencias, sintiéndose gratificado o frustrado en su día a día, para posteriormente, en su devenir, ir separándose e individualizándose en su mundo interno al transcurrir por sus diversas fases de desarrollo e ir configurando así un simbolismo, que se continúa nutriendo a su vez con los diversos componentes de su mundo externo, dentro de los que destacan las interrelaciones familiares, la educación y la religión como aspectos prioritarios que vinculan al sujeto en primer término a la sociedad, constituidas como los factores esenciales  de los muy variados elementos de la cultura, con los que posteriormente se relacionará conforme a los patrones vivenciados en sus primeras etapas de desarrollo (7).

Así como en lo relativo a la salud mental, se llevan a cabo diversas interrelaciones mediatizadas a través de la cultura, en el ámbito de la patología mental, se producen también una serie de interacciones que referidas al plano de las creencias religiosas, se fundamentan igualmente sobre los elementos culturales. En ese sentido podríamos referirnos al caso del pintor nacido en el siglo XVII Cristobal Haitzmann, analizado tres siglos más tarde por Freud. En el caso, se describen "el motivo del pacto con el diablo" y "el diablo como sustituto del padre", luego de la muerte de su progenitor. En dichas "elaboraciones intrapsíquicas" se visualizan en términos de moralidad, "la actitud <<de cariño y sometimiento>>," y la "actitud de <<hostilidad y contradicción>>", en las que se representó al padre como el "modelo individual tanto de Dios como del demonio" (8 Pág 187-218, 9 Pág 106).
En torno al enfoque acerca de los delirios mistico-religiosos como un intento de reorganizar el psiquismo, a través de la moral, en el ámbito de la patología mental, focalizaremos muy sucintamente nuestra apreciación, tomando como modelo la esquizofrenia. A través del enfoque psicodinámico, la esquizofrenia se explica mediante un modelo funcional, en cuya sintomatología se evidencian el autismo (en el que el sujeto se evade de la realidad externa y se sumerge en su mundo interno); la discordancia (en la que se aprecian trastornos del curso del pensamiento, trastornos del afecto, de la volición y la psicomotricidad), y la actividad delirante (la cual se organiza a partir del autismo y la discordancia). En la esquizofrenia, ocurre una regresión de la catexia, en la que posteriormente se lleva a cabo una redistribución libidinosa a través de tres fases: la decatexis o ruptura
con la realidad; la hipercatexis, que conduce a la distorsión del juicio de realidad, y la recatexis o restitución de la líbido, la cual se caracteriza por los trastornos del pensamiento y de la sensopercepción, con lo cual el sujeto realiza un intento por recuperar sus relaciones objetales (3).

A continuación, y con el propósito de ofrecer la debida ilustración y soporte a lo referido en esta exposición, se presenta un estudio realizado en el Centro de Salud Mental del Este "El Peñón", de un total de 17 pacientes esquizofrénicos de la consulta externa, de los cuales, 16 son del tipo paranoide y 1 del tipo hebefrénico, en quienes se determinaron las características de los delirios, clasificándolos en: 1- Místico-religiosos; 2- De daño o persecución; 3- De referencia; 4- Bizarros y 5- De grandeza (10).

Dentro de los delirios mencionados se observó que los de mayor frecuencia fueron:
1- De daño o persecución: 16 casos; 2- Místico-religiosos: 11 casos; y 3- Bizarros: 8 casos.

Por considerarse estrechamente vinculados al tema tratado, se mencionarán únicamente, algunos de los delirios místico-religiosos observados en los pacientes, discriminados como sigue: referidos a la religión, 8 casos; referidos a la santería, 1 caso; y referidos a manifestaciones espirituales, 2 casos.

Entre los diversos verbatum de los pacientes tenemos:

1- Referidos a la religión:
- " El demonio me martiriza físicamente quemándome la piel".
- " Mi papá es (nombre propio omitido), y yo soy (nombre propio omitido). Mi
papá es Dios todopoderoso, el que domina el universo.... también es el demonio, satanás... es mi adoración
."
- "Siento que Dios me habla para darme consejos".
- "Soy el elegido, tengo poderes. Soy el diablo, nadie puede hacerme daño; soy Dios".

2- Referidos a la santería:
- "Me mandan mensajes; creo que es brujería".
- " Yo me puse así, después que me comí unos chipichipi con brujería".

3- Referidos a manifestaciones espirituales:
- "Los espíritus me molestan y no sé por qué".
- " Esos son los espíritus que me torturan por la piel".

Como epílogo abierto a esta discusión se podría citar lo siguiente: Los delirios de daño o persecución, pueden explicarse por el componente paranoide; así mismo, los delirios bizarros, por el componente esquizoide de la patología estudiada. No obstante, en el caso de los delirios místico-religiosos ¿qué explicación pudiéramos argumentar?. Cabría responderse tal vez, que se corresponden con la naturaleza histórico-cultural del ser humano en relación con sus creencias.

Bibliografía.

1) BURK, I. 1971. Historia Filosófica de la Psique. Ediciones "Gaceta de
Pedagogía". Caracas, Venezuela, pp 13-283.
2) VETHENCOURT, J. 1996. Tres Sabidurías. Heterotopía. Centro de
Investigaciones Populares. Caracas, Venezuela, pp 74-80.
3) CODERCH, J. 1991. Psiquiatría Dinámica. Editorial Herder. Barcelona,
España pp 21-378.
4) QUILLET, A. 1968. Diccionario Enciclopédico Quillet. Editorial Argentina
Arístides Quillet. Buenos Aires, Argentina, pp 440.
5) KINGSLEY, D. 1965. La Sociedad Humana. Tomo I. Editorial Universitaria de Buenos Aires. Buenos Aires, Argentina, pp 1-419.
6) JUNG, C. 1972. Tipos Psicológicos: Las disputas teológicas en la antigua
iglesia. Obras Completas. Tomo 23. Editorial Sudamericana. Buenos Aires,
Argentina, pp 34-38.
7) COLINA, A. ATTÍAS, A. 1998. Desde una mirada médica hacia un enfoque Humano-Social del maltrato infantil. Caracas, Venezuela, pp 1-46
(mimeografiado).
8) FREUD, S. 1954. Psicoanálisis Aplicado: Una neurosis demoníaca en el
siglo XVII. Obras Completas. Tomo XVIII. Editorial Santiago Rueda. Buenos
Aires, Argentina, pp 187-218.
9) MARCUSE, L. 1970. El porvenir de una desilusión: El hombre y su Dios.
Sigmund Freud. Alianza Editorial S.A. Madrid, España, pp 101-141.
10) COLINA, A. 1999. Tipos de delirios en una muestra de pacientes esquizofrénicos. Caracas, Venezuela. pp 1-10 (mimeografiado).

Texto extraído del siguiente enlace:

sábado, 29 de julio de 2017

Sobre lobos con piel de oveja...

El sacerdote argentino Julio Cesar Grassi, condenado por abuso deshonesto y corrupción de menores

"Sobre lobos con piel de oveja...", por Juan Manuel Otero Barrigón*

Pensar psicodinámicamente las perversiones ha resultado, para muchos, una tarea compleja. Esto, debido a la impresión de tratarse de un tema con mayor incumbencia para médicos psiquiatras o forenses, que para partidarios de una psicología profunda. No obstante, no se le puede reprochar a Freud que no haya considerado el asunto, dado que ya desde sus Tres ensayos publicados en 1905, disponemos de un bagaje de conocimientos muy amplios sobre la vida sexual y sus variedades. En su época, además, estaba de moda el estudio de las perversiones, algo que demuestra la publicación de las obras de Kraff Ebbing (1893) y de Havelock Ellis (1897). Quizás, como aventuró alguna vez Mauricio Abadi (1977), dicha dificultad resida en el hecho de que las perversiones han sufrido la misma mala prensa que tuvo el sexo, asumiendo el papel de chivo emisario de todo el rechazo que el hombre – y especialmente el hombre de aquella época – sentía por la sexualidad.

Por otra parte, siempre se ha insistido como propio de la perversión su carácter transgresor respecto a la ley. El psicoanálisis ha mostrado que tanto esta, como la autoridad y la prohibición, se revelan para el perverso como pura convención de fachada. Sin embargo, la falta de especificación en este sentido, derivó en que en repetidas ocasiones se terminara confundiendo a la perversión con las psicopatías, cuando se trata en realidad de categorías que provienen de campos referenciales diferentes. La perversión desde el psicoanálisis, y la psicopatía, fundamentalmente, de la clasificación del DSM y de una profusa historia en la ciencia médica psiquiátrica.

Un estudio clásico en la materia, fue el publicado en 1923 por Hans Sachs, “Génesis de las perversiones”, donde intentaba explicar su mecanismo, postulando, muy resumidamente, la presencia de un yo débil que, incapaz de lidiar éxitosamente con todas las pulsiones, y para fortalecerse y poder lograrlo, haría suya una fantasía cargada por una pulsión parcial, otorgándole el acceso a la motilidad. Dicho enfoque encuadraba así en la idea de “pulsiones del ello cuya intensa y fuerte exigencia de alguna manera somete y doblega al yo”. Miradas alternativas propusieron luego que la fuerza que se revela en la conducta del perverso surge, no de su sometimiento al ello, sino al superyó, hablando siempre en términos de instancias. La huida por angustia de castración ante un comportamiento genital, desembocaría en su sustitución por otro, más aceptable desde el punto de vista de su superyó, y de naturaleza pregenital e infantil.

La perversión es, junto con la neurosis y la psicosis, una de las tres estructuras psíquicas inconscientes en las cuales el ser humano puede establecerse como sujeto del discurso y como agente de su acto. Como señala Andre Serge (1999), “la existencia de las perversiones plantea, con una evidente provocación, una cuestión que apunta a la esencia misma de la sociedad humana. En efecto, sólo los neuróticos forman sociedad: el síntoma neurótico no es sólo un sufrimiento singular, sino también la matriz del lazo que reúne a los hombres alrededor de unas reglas comunes. Por eso en Moisés y el monoteísmo, Freud no vacila en tratar la religión (y especialmente la religión cristiana) como el síntoma por excelencia. Los perversos abordan el lazo social por otra vía: micro-sociedades de amos, amistosas, redes fundadas sobre una especie de pactos o de contratos que hoy en día no han sido todavía verdaderamente estudiados, pero en las que se puede subrayar que lo que aparece en la base del lazo es el fantasma y no el síntoma, y que la exigencia de singularidad prevalece siempre sobre la de comunidad y se opone a cualquier idea de universalidad”.

Ahora bien, y sin postergar la importancia de las reflexiones que el psicoanálisis aportó en relación al tema y sus esfuerzos por correr el estudio de las perversiones de la esfera de la moral y del poder punitivo, a la cual durante tanto tiempo el término había estado ligado, nos referiremos a un tipo particular de personalidad perversa, que usualmente tiende a refugiarse en variado tipo de instituciones. Hablamos, concretamente del perverso pederasta, esos lobos con piel de oveja. Con tal fin, nos centraremos aquí, puntualmente, en los pederastas que actúan en el interior de distintas instituciones religiosas, como ha venido quedado al descubierto a lo largo del último tiempo.

Sabido es, por la divulgación mediática de casos de abuso en los últimos años, que los aspectos más graves de la perversión de la experiencia religiosa se encuentran en personalidades que suelen gozar de cierto prestigio social y/o en su grupo de referencia, magnificando así las dimensiones del escándalo toda vez que saltan a la luz. La perversión se expresa aquí en la utilización que el sujeto hace de otras personas para obtener de ellas un beneficio personal. Si la sexualidad infantil, decía Freud, es perversa: entonces en este estadio queda anclado el pedófilo. Para este, es el “cuerpo” del niño lo que vale, en tanto puro objeto de goce mortífero, que no considera su condición de sujeto. En casos graves, el perverso puede llegar a considerar que su acción es bienhechora. Valga aquí el ejemplo de aquel gurú argentino, emulador del Sai Baba hindú, y que fuera condenado por abuso sexual a menores, para quien, de acuerdo a los testimonios trascendidos, la ocasión del abuso ayudaba a sus discípulos a llegar más rápido a la “iluminación”. El psicoanalista Paul Claude Racamier los llamaría perversos narcisistas. Lo más incomprensible se expresa cuando el perverso niega haber cometido la acción que se le endilga, pudiendo advertirse una disociación tan masiva que él mismo desmiente lo que ha hecho, o está tan insensibilizado en la dimensión concreta, que no valora moralmente el daño que ha cometido. Su pulsión de dominio es más fuerte, incontrolable.

Tal como señala Jordi Font (1999), la organización narcisista de la perversión intenta crear un compromiso en el cual se someta la parte sana del yo a la parte destructiva, a cambio de ofrecer placer y una aparente tranquilidad. Todo, en aras de evitar las ansiedades catastróficas que podrían conducir al malestar psíquico intolerable.

Dado el mecanismo de desmentida, fundador del inconsciente en la estructura perversa, el perverso se revela, cuando es inteligente, como un argumentador y retórico temible, habilísimo para manipular el valor de la verdad del discurso que enuncia. Su universo subjetivo se encuentra disociado en dos lugares y discursos cuya contradicción no impide su coexistencia. Por un lado, la escena pública, por el otro, la escena privada. La primera, lugar en el que las leyes, los usos, las costumbres y las convenciones sociales son respetados y defendidos con celo aguerrido. La segunda, por el contrario, lugar de la verdad escondida, del secreto compartido con la madre, que desmiente la precedente.

La experiencia religiosa puede ser vivida por personalidades perversas, más allá de la evidente contradicción que hay entre lo que significa una religiosidad plena y sana y las conductas perversas de la persona que expresa su religiosidad con actuaciones en sintonía con dicha psicopatología, rayanas muchas veces con lo criminal.

Desde una perspectiva junguiana, el poder ejercido por el perverso supone una manifestación de la Sombra como sadismo, y quien lo ejerce, convierte en objeto a sus víctimas, tratándolas como objetos de su deseo y su control. La amenaza del ofensor irrumpe, tras lo cual lo cual, el victimario retrocede a una apariencia cotidiana para mostrarse protector y dispensador de todo cuidado, algo que desconcierta aún más a la víctima. La investidura paterna que con frecuencia exhibe el perverso en el interior de instituciones religiosas sume a su víctima en una situación de perplejidad estresante, perpetuando su indefensión.

Si, como sugería Jung, “la sombra sólo resulta peligrosa cuando no le prestamos la debida atención...", su desconocimiento puede derivar en el avasallamiento de los derechos del semejante, agravándose la situación cuando la víctima se encuentra al cuidado de su victimario.

Por otra parte, comúnmente aflora en el debate la supuesta relación entre las normas celibatarias de algunas organizaciones religiosas con los episodios de abuso sexual deshonesto. Si bien es cierto que contextos religiosos de fuerte inhibición sexual, cuando van de la mano de un pobre desarrollo emocional de sus miembros, son dables de impulsar vías distorsionadas de descarga pulsional, las estadísticas indican que la mayor prevalencia de abusos a menores ocurren en contextos intrafamiliares, en circunstancias en las cuales el individuo no estaría impedido de vivir libremente su sexualidad. Resulta, por ello, sumamente desacertado establecer una relación directa entre el celibato con los casos de pederastia, como algunos han pretendido sugerir. Así y todo, es sabido que aquellas profesiones que se desarrollan en contacto con menores de edad, suelen ser comúnmente elegidas por el pederasta, y que, desafortunadamente, algunas instituciones religiosas han solido actuar de elemento protector de sus ministros, llevando al pederasta a considerar más conveniente caer en manos del tribunal religioso que del tribunal civil. Los impulsos pedófilos suelen aparecer en la adolescencia y en los primeros años de juventud, por lo cual, cuando uno inicia su formación como ministro religioso, ya suele albergar estos estímulos. En estos casos puntuales, el celibato puede complicar aún más la situación, ya que dicha norma disciplinar no posibilita una salida diferente a las necesidades sexuales del pedófilo, agudizando su estrés psicológico con consecuencias lamentables. Esto no implica, como podemos ver, que la norma celibataria “per sé” sea causa de abusos por parte de ministros religiosos. Sino por el contrario, en ocasiones, un factor agravante y/o disparador, en personalidades psicoafectivamente inmaduras y patológicamente predispuestas. Según algunos estudios, entre los religiosos existe la misma proporción de heterosexuales, homosexuales y pedófilos "que entre la población general". Trabajos como el del académico e investigador Philip Jenkins en su libro “Pedofilia y sacerdocio” (2001) también han provisto conclusiones en este mismo sentido. Por otra parte, desde el estallido de los casos de abuso a menores por parte de sacerdotes católicos, distintos episcopados en todo el mundo decidieron incorporar exámenes psicológicos a aquellos sacerdotes que vayan a desarrollar su ministerio en contacto con menores. Esta es una medida positiva y necesaria, atendiendo a la multidimensionalidad que nos constituye como seres humanos, y a partir de la cual toda religiosidad que aspire a su plenitud necesita ser vehiculizada mediante un adecuado desarrollo psicoemocional. Finalmente, el clima de secreto y el aislacionismo ideológico inherente a algunas organizaciones religiosas, también es un factor que puede contribuir a perpetuar situaciones de abuso con el paso del tiempo. Algo que puede verse reflejado en los numerosos casos de abuso que, en los últimos años, trascendieron mediáticamente involucrando a ciertos grupos con características sectarias.

Al momento de escribir estas líneas, los medios de comunicación difunden la amarga noticia de abusos ocurridos en un instituto religioso mendocino. De los murmullos invisibles de tiempos pasados, a la actual y cada vez más notoria exposición pública de este tipo de casos, la necesidad de diferenciar psicopatología de actos delictivos se nos impone siempre como fundamental, en aras de proteger los derechos de los más vulnerables.

Si bien no hay que confundir el registro de la atracción sexual con el del crimen sexual, lo cual supone distinguir la pedofilia de la pederastia (este último término en referencia a aquel que no sólo desea, sino que además concreta el abuso de menores), cualquier pedófilo podría, dadas las circunstancias, pasar al acto, constituyéndose así en personalidad de riesgo. La posibilidad de lo aberrante, por tanto, late ahí, no pudiendo por ello disociarse lo psicodinámico de sus posibles implicaciones sociales y comunitarias.

*Artículo publicado originalmente en la edición número 30 de la revista El Psicoanalítico

Bibliografía
Abadi, M & Kury, J. (1977). A propósito del tema perversiones. Revista Imago. Número 5, 6-13.
Dvoskin, Hugo. (2005). Poder y perversión…y obediencia. Imago Agenda. Recuperado de: http://www.imagoagenda.com
Font, Jordi. Religión, psicopatología y salud mental. Editorial Paidós, Barcelona, 1999.
Garriga, J & De Benito, E. (2010). ¿Es insano el celibato? Diario El País. Recuperado de: http://www.elpais.com/
Peisajovich, Mónica. (2011). Abuso sexual infantil y pedofilia. Imago Agenda. Recuperado de: http://www.imagoagenda.com
Sachs, Hans. (1923). Sobre la génesis de las perversiones. En Revista Imago. Número 5, 14-23.
André, Serge. La significación de la pedofilia. Conferencia en Lausanne, 8 de Junio de 1999. Traducción: Guillermo Rubio.
Vaccaro, Sonia. Sombra y violencia familiar. Ponencia realizada en el 6to simposio de Pensamiento Junguiano, 22 de Septiembre de 2001. Recuperado de: http://www.fundacion-jung.com.ar


"El angelito Grassioso", de Cadena Perpetua

sábado, 22 de julio de 2017

Síndrome de Jerusalén


Ciudad antigua, llena de historia, centro de disputas, de victorias, de conquistas, de Biblia y de personajes. Jerusalén, al principio de su historia, era una ciudad sin murallas y no tenía el significado que tiene hoy.

por Gina Halabe

Estudios y escritos históricos muestran cómo desde Abraham se habla de la ciudad. Y la historia va hasta la conquista de Jebusea (nombre que se le daba entonces) por David, quien convirtió a la ciudad en la capital de su reino y la renombró “Ir David” (Ciudad de David) ; posteriormente el sucesor de David, su hijo Salomón, amplió la ciudad moviendo sus murallas y construyendo el Primer Gran Templo de los judíos.

Luego fue la capital del reino de Yehudá, cuando tras la muerte de Salomón el reino de Israel se divide en dos, luego vienen las conquistas de diferentes grandes imperios y los exilios del pueblo, dejando a Jerusalén como una ciudad destruída. Posteriormente, gracias a los reyes persas Dario y Ciro se permite el retorno de los judíos a la gran ciudad y su reconstrucción. Pero es con los romanos que la ciudad nuevamente se queda como una ciudad destruida y el orgullo e identidad de los judíos se pone en juego.

La ciudad ha pasado por diferentes conquistas y conflictos, no solamente desde la época antigua o la época bíblica.

Se convirtió en el centro de las 3 grandes religiones, la judía, la musulmana y la cristiana. Para muchos es el centro del mundo. Despierta grandes pasiones en los más creyentes y las más grandes emociones, llevando a algunos a tener alucinaciones.

El Síndrome Jerusalén es una enfermedad mental generada por la emoción, la pasión y la nostalgia que despierta la ciudad en los más apasionados, haciendo que se presenten alucinaciones, las personas actúen o se sientan algún personaje bíblico y que incluso prediquen públicamente según mensajes de la Biblia.


Para los judíos que padecen esta enfermedad los personajes del Antiguo Testamento y los mensajes del mismo para ser predicados son muy recurrentes, y para los cristianos lo son los del Nuevo Testamento. Llega a tal punto la enfermedad que las personas que lo padecen van vestidos como en la época antigua, con túnicas.

Los psiquiatras dicen que es un comportamiento totalmente melodramático público, pues a veces su vestimenta la improvisan con sábanas del hotel donde se hospedan, ¿se pueden imaginar?

Una turista irlandesa acudió al hospital de Jerusalén diciendo que iba a dar a luz a Jesús, pero no estaba embarazada; o un turista canadiense que se creía Sansón e intento romper con los puños los bloques del Kotel, el Muro de los Lamentos.

Esta es una enfermedad que según Moshé Kalian, un experto en el tema, viene acompañada de un antecedente en los pacientes que la padecen en su país de origen y Jerusalén es el escenario donde surgen las alucinaciones.

Cada año el Ministerio de Salud de Israel reporta alrededor de 50 casos del síndrome Jerusalén.

La mayor parte de los pacientes que sufren esta enfermedad son atendidos en el Centro de Salud Mental Kfar Shaul y al terminar su tratamiento regresan a sus países de origen como si nada hubiera pasado. Así de sorprendente y temporal resulta este síndrome, que convierte a Jerusalén en el centro de las pasiones más fuertes.

(Texto extraído de: https://www.enlacejudio.com)

sábado, 15 de julio de 2017

Fotografías (2)


Fotografía propagandística del culto apocalíptico japonés "Aum Shinrikyō" (Verdad Suprema) con la cual buscaban atraer nuevos seguidores. En la imagen, el líder Shoko Asahara, quien aseguraba ser al mismo tiempo Cristo y el primer "iluminado" desde los tiempos del Buddha. También presumía de poder levitar. Asahara cayó en desgracia en 1995, despúes de comprobarse que fue el ideólogo de los atentados con gas sarín en el subte de Tokyo, con el cual el grupo pretendía "acelerar la llegada del Armagedón". Está preso desde entonces.



Una de las poquísimas fotografías que se conocen de Marío Darío Indij, alias "Maestro Mehir", el ex profesor de artes marciales que lideraba un culto de inspiración new age en las sierras cordobesas. Prófugo desde el año 2011, está denunciado por abuso sexual por algunos ex miembros del grupo. Misógino , había escrito un libro llamado "Brujas", que hubiera puesto colorado hasta al mismo Schopenhauer. Según trascendidos periodísticos, en aquel escrito explicaba que "las mujeres son seres totalmente despreciables, preocupados sólo por extraer el semen de los hombres y conseguir un sostén económico, a costa de, después, arruinarles la vida. Las brujas tienen malos olores, hablan de manera vulgar, carecen de inteligencia, son origen de todas las formas de perversión, consumistas, con tendencias lésbicas y vampirizan todo lo que tocan". En el año 2014, sus seguidores anunciaron que Mehir falleció en la provincia de Mendoza, y presentaron un certificado de defunción. Sin embargo, la Interpol mantiene su pedido de captura.


Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Leslie van Houten, "las chicas Manson", en 1970, yendo a declarar al tribunal que las condenó por el asesinato, entre otras varias personas, de la actriz Sharon Tate, esposa del director de cine Roman Polanski. Vivían en una comuna hippie en el rancho Spahn, a las fueras de Los Ángeles. Formaban "La Familia", el culto desde el cual Charles Manson pronosticaba una guerra racial inminente a la que llamaba Helter Skelter. Según van Houten, por aquella época, "todo lo que hacíamos era escuchar The White Album de The Beatles y leer el libro bíblico de las Revelaciones".

viernes, 7 de julio de 2017

Cine (4): The Source Family


"The Source Family" es un documental estrenado en el año 2012 y dirigido por Jodi Wille y Maria Demopoulos, que cuenta la historia del líder espiritual Jim Baker (mejor conocido como "Padre Yod" o "Ya Ho Wha") y su culto acuariano, en plena revolución contracultural de los años 60´. Con epicentro en el restaurante vegano Source, en Sunset Strip, el lugar supo convertirse en una pasarela por la que pasaba gente como John Lennon, Marlon Brando, y Frank Zappa, entre otras celebridades. Devenido gurú y con multitud de seguidores, Padre Yod se trasladó a vivir a una mansión de Beverly Hills, donde desarrolló una filosofía que mezclaba hippismo, orientalismo y espiritualidad new age, y donde formaría, además, su propio harén con 13 concubinas. La música era parte importante del culto, por lo que en 1973 dieron origen a un grupo llamado YahoWha 13, que llegó a editar una gran cantidad de discos (se dice que hasta 65), la mayoría grabados en un garaje y de tirada limitada, que se solían vender en el propio restaurante. Uno de los que participó ocasionalmente en este grupo fue el líder de la mítica banda garage The Seeds, Sky Saxon. La vida de Padre Yod terminó trágicamente en agosto de 1975, a raíz de un accidente deportivo. Sus seguidores, ahora dispersos, continuaron sus busquedas espirituales por caminos distintos, pero aún hoy mantienen vivo el legado de su viejo maestro espiritual a través de un sitio web.

Trailer

sábado, 1 de julio de 2017

Cómo piensan los cultos


Mini conferencia de Diane Benscoter, ex integrante de la Iglesia de la Unificación (moonies), en la cual explica, a partir de su experiencia personal, algunos aspectos de la lógica mediante la cual operan los cultos abusivos.