Estudios sobre sectas, extremismos, abuso psicológico grupal, y líderes de Culto. Un espacio de Juan Manuel Otero Barrigón.
jueves, 16 de marzo de 2017
sábado, 11 de marzo de 2017
Sobre "chamanismo", "física cuántica" y charlatanismo
jueves, 23 de febrero de 2017
Sobre la preeminencia del carisma
Por Juan Manuel Otero Barrigón // Entre los mejores líderes sectarios están aquellos que se pueden definir como carismáticos. Cualidad indisociable de todo líder abusivo con aspiraciones de éxito. La palabra carisma tuvo un significado religioso cuando apareció en las versiones griegas tempranas del Nuevo Testamento. Allí, cuando Pablo se refiere a los dones espirituales, ya no hablaba en términos griegos relativos al talento artístico o musical, sino a aquellos dones de Dios traducidos en profecías, comprensión de misterios, realización de milagros, etc. Claro que, él mismo se ocupó de aclarar, lo que les da significado a esos dones no es la mera maravilla, sino el ser utilizados para ayudar a otras personas. El sociólogo Max Weber luego introdujo el término a la órbita de las Ciencias Sociales, delineando tres bases para esa autoridad que caracteriza al liderazgo en una comunidad. Estas incluían la dominación patriarcal, la definición legalista de la autoridad, y el carisma. En realidad, la dirección carismática siempre está por encima de las otras dos bases dado que se nos presenta como "ajena a toda norma o tradición". El líder carismático llega al poder como alguien a quien los demás se someten porque consideran que se trata de un ser excepcional. Sus seguidores creen que tiene cualidades superiores a las de los otros hombres, cualidades que en otros tiempos eran valoradas como sobrenaturales. Sin embargo, poco importa que estas cualidades del líder sean reales, supuestas o conjeturales. Lo importante es que los miembros del grupo se las atribuyan, identificándose el líder con el Ideal proyectado sobre su figura. El líder arroja su carisma personal contra la dignidad consagrada por la tradición, con vistas a romper su poder o forzarlo a ponerse a su entero servicio.
domingo, 12 de febrero de 2017
La dinámica seducción/frustración
Por Juan Manuel Otero Barrigón.// Todo líder sectario domina el arte de la seducción, usando técnicas de influencia muy sutiles que ejercen un poderoso efecto sobre las personas. Los líderes del grupo no informan claramente sobre su propia historia o sobre hechos de su vida. Reescriben y falsifican sus propias biografías. Dan poca información real sobre ellos. Hay personas que se acercan al grupo y que no sabían; sólo después se enteran, por ejemplo, del abuso sexual del que habían sido víctimas otras personas, o de las incitaciones que sus líderes ejercían sobre algunos de sus seguidores. Cuando lo captan, están ya bajo tan fuerte influencia que esto no les provoca, sorprendentemente, la repugnancia que cabría esperar de su anterior formación moral. No les provoca horror ni deseos de escapar, ni de irse. Algunos consiguen salir cuando llegan a percibir un daño personal o a un ser querido que su mente no puede ya obviar. La seducción que ejercen los grupos sectarios abusivos tiene un componente muy interesante, que es el que tan bien conocemos en psicología dinámica, que es la seducción seguida de frustración. Ambas funcionando concatenadamente, como un par. Esta no es, en realidad, una práctica exclusiva de los grupos abusivos: por ejemplo, en personalidades histéricas con rasgos psicopáticos una de sus características es ésta: seducir a una persona y, cuando ésta se entusiasma, y se interesa, frustrarla y alejarla. Algunos no se prestan a este juego y logran apartarse de estos "seductores frustradores"; sin embargo, otros quedan atrapados en esta dinámica, deseando el momento en que la seducción reaparezca creyendo en nuevas promesas y negando la segura frustración que les espera. En los grupos sectarios abusivos, la promesa de un seguro crecimiento "espiritual" siempre queda en eso, en promesa. Porque cuando el miembro del grupo cree satisfacer las demandas del líder, cumplimiento el cual lo acercaría al fin tan deseado de asemejarse a él, sobreviene la inevitable frustración que indica la distancia infranqueable que los separa a ambos. Nunca se estará a la altura del líder, lo que quebraría la inherente relación asimétrica dictatorial que es propia de todo grupo sectario. La zanahoria permanece siempre adelante, imposible de asir. Ejerciendo su influjo hipnótico, aquel que impulsa siempre hacia adelante en pos de una ilusión, para desembocar en la decepción que señala el abismo.
viernes, 27 de enero de 2017
miércoles, 18 de enero de 2017
Captados por el líder (Documental)
Interesante documental sobre casos recientes en torno al fenómeno sectario abusivo emitido por el canal Cuatro (España) en el año 2015, con la participación de Miguel Perlado (AIIAP), José Miguel Cuevas Barranquero (AIIAP), y Luis Santamaría (Info Ries)
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martes, 10 de enero de 2017
La repetición y el "síndrome de la canción de misa quemada"
Por Juan Manuel Otero Barrigón // Sabido es que entre las técnicas de manipulación psicológica más empleadas por los grupos abusivos, la de la repetición del mensaje juega un rol preponderante. En realidad, esta no es exclusiva de este tipo de grupos, sino que en tanto técnica de condicionamiento, ha sido y es empleada en diferentes niveles y escalas, tanto por el marketing, la publicidad como por la política. En los grupos sectarios abusivos, la repetición apunta tanto a arraigar el mensaje sectario en la psique profunda, como a eliminar las ideas ajenas al grupo, al tiempo que dota a sus miembros de un sentido de pertenencia y comunidad, por medio de la posesión de un léxico y un acervo declarativo que los define y los distingue del resto de las personas. Cuando la información provista por el grupo se escucha de manera repetida, adquiere un aura de legitimidad. A través de mecanismos sencillos como la simple exposición, la familiaridad se traduce en actitudes positivas hacia el material, hacia el líder y hacia los miembros del grupo. En este contexto, los grupos sectarios de inspiración religiosa y aquellos de contenido psicologizado (grupos pseudoaching, pseudoterapéuticos, etc) suelen ser los que más apelan a la repetición como forma de lograr sus fines. Ahora bien, dicha técnica puede tener, en algunos casos, su contracara, especialmente en aquellos miembros cuyo compromiso no es tan fuerte y cuya lealtad es más provisoria. Es lo que José Alberto Barrera denomina el "síndrome de la canción de misa quemada". Canciones, cánticos y afirmaciones cliché que, a fuerza de tanto oírlas y repetirlas, terminan resultando antipáticas, al punto de quitar todas las ganas de dedicarse a la actividad que las promueve. Muchas veces, lo excesivo termina agotando. El hastío y el aburrimiento que esto provoca en muchas personas puede derivar en la búsqueda de estímulos alternativos, por fuera del grupo, rechazo que se prolonga, en ocasiones, incluso pasado mucho tiempo desde la estancia en dicha agrupación. La curva de la eficacia de la repetición no tiene un desarrollo rectilíneo. Las más eficaces son, por un lado, las repeticiones a media voz y, por el otro, también las pronunciadas a voz en grito, que son realizadas en circunstancias desfavorables para la víctima, tal como ocurre en los seminarios de pseudocoaching. Sustraerse a los efectos de la repetición no siempre es sencillo. Una vez que dicha técnica manipulativa se ha puesto en movimiento el individuo debería previamente evocar la coacción repetitiva y esforzarse por escapar de ella.
sábado, 7 de enero de 2017
Sai Baba: el ocaso del dios viviente
Nota del autor del blog: este artículo fue escrito el 8 abril de 2011, a raíz de la última internación de Sai Baba.
Sai Baba: el ocaso del dios viviente, por Juan Manuel Otero Barrigón
Sathya Narayana Raju Ratnakara nació en el año 1926, en Puttaparthi, Estado de Andrha Pradesh, India. Conocido popularmente como Sai Baba y en especial por su túnica arananjada y su peinado estilo afro, asegura ser la reencarnación de Sai Baba de Shirdi, un popular yogui y gurú hindú del siglo diecinueve que a su vez era considerado una encarnación del dios Shiva, y respetado tanto por hindúes como musulmanes.
La supuesta divinidad de Sai Baba pretende encontrar su fundamento en la tradición religiosa del hinduismo . Según la rica cosmovisión hindú, cuando la humanidad atraviesa épocas sombrías o crisis espirituales, la Divinidad encarna en ‘Avatares’ (अवतार, ‘Aquel que desciende’) que con su presencia en la Tierra, ayudan al crecimiento de todos los hombres, sin distinciones. Estos poseen cualidades extraordinarias características de Dios, como la Omnipotencia, la Omnipresencia y la Omnisciencia. De acuerdo al Garudá-purana, se reconocen fundamentalmente diez avatares, encarnaciones del dios Vishnú. Y conforme a dicha tradición, nueve ya aparecieron. Lo cierto es que aquellos que lo idolatran, unos cuantos millones de personas repartidas alrededor del mundo, reconocen a Sai Baba como el décimo Avatar, ‘Kalki’, aquel que llevará a la humanidad a la Edad Dorada, con poderes ilimitados.
El crecimiento inicial del culto a Sai Baba seguramente tuvo mucho que ver con su predica suave y a simple vista conciliadora, como cuando afirma: “La religión de Sai Baba es la esencia de toda Fe y de toda Religión, incluyendo aquellas como el Islamismo, el Cristianismo y el Judaísmo. No quiero que se vaya propagando la impresión de que yo deseo que se difundan mi nombre y mi forma. No he venido a establecer una nueva secta, no quiero que se engañe a la gente sobre este punto. Afirmo que esta forma de Sai Baba es la forma de todos los varios nombres que el hombre usa para la adoración de lo divino ”, o bien: “Mi propósito es unir a la humanidad en una única familia, estableciendo lo divino de cada ser. Una vez hecho esto, prevalecerá el amor”.
Una de las experiencias cumbre para cualquier devoto de Baba fue desde siempre la de poder realizar el Darshan (“contemplar al Señor en su forma física”). Para ello se organizan viajes charters a la India, donde cientos de seguidores pueden presenciar el desfile de Baba, que imparte bendiciones, recibe cartas, realiza prodigios e inclusive, otorga entrevistas personales a quienes él elige.
Darshan
Un párrafo aparte merece su supuesta capacidad para materializar objetos y producir vibhuti, la ceniza sagrada mencionada en los Upanishads que Sai Baba ‘materializa’ y ofrece a quienes él elige y por motivos que solo él conoce. Multitud de ilusionistas, magos y estudiosos de fraudes paranormales se ocuparon de desmentir estos ‘milagros’, mostrando ante las cámaras los trucos con los cuales Sai Baba realiza sus materializaciones, y reproduciéndolos de la misma manera.
El ilusionista Enrique Márquez desenmascara a Sai Baba (programa "Memoria", año 2000)
Sai Baba profetizó tiempo atrás que su muerte habría de ocurrir a los 96 años de edad (tiene 84), y que renacería ocho años después como Prema Sai Baba. Habrá que ver si con el actual estado crítico de su salud, dicha profecía se cumple (lo cual cabría de esperar si de un ser divino y omnisciente se tratase). Si no fuera así, seguramente ello no va a desalentar a aquellos que realmente lo consideran un dios. Aquel hombre que, cuando lo interrogaban sobre los alcances y los limites de su divinidad, respondía: “Si hubiera aparecido como Dios, como el Señor mismo, me hubieran guardado en un museo y cobrado entrada a quienes buscaran Mi Bendición. Si hubiera venido como un simple hombre, no hubieran respetado mis enseñanzas ni las hubieran seguido para su propio bien. Por eso vine en esta forma humana, con poderes y sabiduría sobrehumanos”.
Nota posterior aclaratoria: Sai Baba falleció finalmente el 24 de abril de 2011, a los 84 años, producto de un paro cardiorrespiratorio.
miércoles, 28 de diciembre de 2016
martes, 20 de diciembre de 2016
Sobre celibato y pedofilia en contextos religiosos católicos
viernes, 9 de diciembre de 2016
Sobre microdinámicas patologizantes
--> http://misionesonline.net/2016/08/25/la-pesadilla-de-las-monjas-de-nogoya-eran-torturadas-y-humilladas-en-el-convento/
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jueves, 1 de diciembre de 2016
La persona humana en los grupos abusivos
Las grupos sectarios abusivos, en su dinámica de control y abuso emocional, pretenden abarcar la totalidad de la persona humana, atentando contra la individualidad de sus miembros y reemplazándola por el colectivo sectario que no tolera señales de ninguna clase de autonomía e independencia.
La clásica definición de Boecio, posteriormente retomada por Tomás de Aquino, definía a la persona como ‘substancia individual de naturaleza racional’. Supuesto que, en cuanto tal, refiere un todo completo, unitario, cuyos aspectos fundamentales son la individualidad y la subsistencia, siendo su constitutivo formal el ‘esse’, el acto de ser personal. No obstante, y más allá de los innumerables enfoques filosóficos, religiosos y psicológicos que se han propuesto a lo largo de la historia del pensamiento para comprenderla, puede bien ser concebida a partir de la integración de siete niveles, a saber:
Físico
Químico
Biológico
Psicológico
Social
Ético-Moral
Espiritual
Siete niveles de integración, cada uno de los cuales, en escala ascendente, suponen al anterior hasta llegar a la dimensión espiritual, tan solo accesible, hasta donde sabemos hoy, a la condición humana.
Ninguno de estos aspectos queda fuera del dominio de los grupos sectarios abusivos. La dimensión biológica, incluyendo en ella los aspectos físico-químicos que constituyen el organismo, es sometida mediante diversas tecnologías de control, que incluyen dietas, ayunos, intensa actividad laboral y manipulación del sueño, con el fin de generar desorientación, pérdida del sentido crítico, y alteraciones en la memoria y el pensamiento, dando lugar de esta manera a una mayor disposición para subordinarse y obedecer.
Sin embargo, quizás sea en el terreno psicológico el más conocido de los campos en los cuales tiene lugar la batalla por el control de la víctima de los grupos abusivos. Son numerosas las técnicas de coerción y manipulación empleadas por dichos grupos en este terreno, con la pretensión de desestabilizar el sentido de sí mismo que tiene la persona, conseguir que la misma reinterprete su cosmovisión y su visión del mundo, y acepte, de esta manera, un nuevo ‘relato’ sobre la realidad.
Debe aclararse que no deja de ser algo ficticia la discriminación entre manipulación psicológica y fisiológica recién planteada, si consideramos la unidad psique/soma que constituye la persona humana, con la consiguiente conjunción de ambas dimensiones y su constante interacción.
Todo grupo abusivo se posiciona frente a la sociedad. Pretende constituir, de hecho, la reserva moral y salvífica frente a un mundo que se concibe como corrupto y oscuro, considerándose en ocasiones inútiles los esfuerzos por pretender modificarlo, y aspirando en otras a su reconstrucción utópica. La moral sectaria, aferrada a un rigorismo que entroniza la letra antes que su espíritu, conlleva una percepción maniquea de la realidad y el mundo, donde todo aquello que no pertenece al grupo es asumido como maligno, por lo que se procura deshacer progresivamente los lazos que unen al miembro sectario frente a todas y cada una de sus relaciones anteriores a la vida en el grupo y a sus actividades personales y profesionales, ahora reinterpretadas negativamente, como propias de un pasado vergonzante.
Cualquier miembro sectario posee una innegable convicción de estar siendo sujeto de una experiencia espiritual trascendente. Son, en ese sentido, “esclavos felices”*, cuya individualidad, severamente dañada por las practicas coercitivas de estos grupos, facilita la reconstrucción de una nueva identidad de la cual emerge, al decir winnicotiano, un 'falso self' que obstaculiza el genuino crecimiento personal y espiritual de sus miembros, al tiempo que les impide el libre ejercicio de sus derechos fundamentales.
* "Los esclavos felices", título original de una Opera en dos actos de Juan Crisóstomo Arriaga, de 1820. También es el nombre de la primer película argentina integramente dedicada a la problemática sectaria, estrenada en 2004.
miércoles, 23 de noviembre de 2016
Estrategias de violencia psicológica
Las estrategias de violencia psicológica y su aplicación en los ámbitos de la pareja, del trabajo y de los grupos manipulativos, por Álvaro Rodríguez-Carballeira (1), Carmen Almendros (2), Jordi Escartín (1), Clara Porrúa (1) ,Javier Martín-Peña (1), Fecerico Javaloy (1), José Antonio Carrobles (2)
Universidad de Barcelona (1), Universidad Autónoma de Madrid (2)
Tras una revisión del campo de la violencia o abuso psicológico, se analiza su aplicación en tres ámbitos distintos, con objeto de estudiar las similitudes y diferencias existentes entre ellos. En concreto, se estudia el abuso psicológico aplicado en grupos manipulativos como algunas sectas, el aplicado en la violencia de pareja y el aplicado en el contexto laboral (mobbing). A través de un amplio análisis de las investigaciones realizadas y de las escalas de medida construidas sobre el tema, se proponen tres nuevas clasificaciones de estrategias de abuso psicológico, una para cada ámbito. La comparación entre ellas muestra un importante paralelismo, especialmente entre las utilizadas para el sometimiento de un adepto al grupo y las utilizadas para el sometimiento del cónyuge o pareja.
El estudio de la agresión y la violencia es uno de los grandes clásicos de la investigación en psicología y en las ciencias sociales en general. Sin embargo, ha sido en las dos últimas décadas cuando se ha producido un incremento notable de la investigación científica sobre la agresión de carácter psicológico. Algunos ejemplos de la relevancia social de las conductas de agresión o abuso psicológico podemos hallarlos en el ámbito de la violencia de pareja, en el de la violencia en el lugar de trabajo (mobbing), en el de la violencia entre escolares (bullying) o en el de grupos de manipulación y coacción, como las llamadas sectas coercitivas.
En general, las investigaciones realizadas sobre agresión o abuso psicológico se circunscriben a uno de esos ámbitos específicos de aplicación. El estudio aquí presentado analiza el abuso psicológico como un fenómeno con entidad propia, que muestra elementos comunes en los distintos ámbitos de aplicación, a la vez que elementos diferenciales para cada uno de ellos.
La poca relevancia que el estudio de la agresión de tipo psicológico ha tenido en el ámbito científico, hace que asistamos todavía a una cierta inmadurez o confusión conceptual. Mientras la agresión física parece más fácilmente delimitable, la de tipo psicológico plantea problemas en su alcance, centrados básicamente en si, además de las conductas que parecen más obvias, como la amenaza o la humillación, abarca o no otras más sutiles (Marshall, 1999), como pueden ser la manipulación de la información o la desconsideración de las emociones de la otra persona.
Esa dificultad para precisar los límites de la agresión no-física es, quizá, la que más impide lograr una definición consensuada de la misma, y también la que más contribuye a la dispersión de términos para denominarla. Así nos encontramos que diferentes autores han utilizado, con un significado muy similar, expresiones como: abuso psicológico, agresión psicológica, violencia psicológica, maltrato psicológico, maltrato emocional, abuso emocional, abuso no-físico, abuso indirecto, abuso verbal, abuso mental, tortura mental, manipulación psicológica o acoso moral.
En lo que coinciden muchos investigadores es en que el abuso psicológico suele ser tan dañino como el físico o el sexual (Egeland y Erickson, 1987; O’Leary, 1999). Otras investigaciones apuntan que las consecuencias adversas que provoca este tipo de violencia en la salud del que la sufre, se manifiestan incluso antes de la aparición del maltrato físico (Follingstad, Rutledge, Berg, Hause, Polek, 1990) y con un impacto psicológico igual o mayor al provocado por las agresiones físicas (Henning y Klesges, 2003; Marshall, 1992; Sackett y Saunders, 1999; Street y Arias, 2001).
Algunos investigadores hallaron que la mayoría de víctimas estudiadas juzgaron la humillación, la ridiculización y los ataques verbales como más desagradables que la violencia física experimentada (Walker, 1979; Follingstad et al., 1990), lo que también se recoge así en un informe de la OMS (1998) que indica que el peor aspecto de los malos tratos no es la violencia misma, sino la "tortura mental" y el "vivir con miedo y aterrorizados".
La utilización de las estrategias de abuso psicológico es susceptible de producirse, en alguna medida, en cualquier relación de interacción continuada entre dos o más personas. Una variable que facilita el abuso y está a menudo presente, proviene del hecho de que la parte abusadora tenga a priori alguna capacidad de poder y control sobre la otra parte.
Este trabajo centra su análisis en tres tipos posibles de relaciones de abuso: las que pueden producirse en grupos manipulativos, como las sectas coercitivas respecto a un miembro o adepto; las que pueden darse en una relación desigual de pareja, habitualmente del hombre hacia la mujer; y las que pueden darse hacia un trabajador en el lugar de trabajo, habitualmente por parte de alguien de superior estatus. Sin embargo, la aplicación del abuso psicológico puede abarcar otros tipos de relaciones diádicas como maestro-discípulo o terapeuta-paciente, pasando por las posibles dinámicas totalitarias de algunas de las llamadas "instituciones totales" (Goffman, 1961), hasta formas más genéricas de utilización, como ocurre con las estrategias de "guerra psicológica" o bajo el control y el intervencionismo de un sistema de gobierno dictatorial.
El objetivo de este estudio es analizar los tres ámbitos de abuso psicológico (en grupos, en pareja y en el trabajo) de forma específica pero a la vez de manera simultánea y desde una perspectiva común del abuso para la dominación del otro, bien sea para buscar su sometimiento o bien su exclusión. Esa perspectiva nos permitirá así señalar con más nitidez la parte común y la diferente en las estrategias de abuso psicológico en los distintos ámbitos.
El objetivo concreto es, pues, el de obtener una nueva categorización de las estrategias de abuso psicológico utilizadas en cada uno de los tres ámbitos citados, desde un enfoque psicosocial similar al ya utilizado con anterioridad respecto a grupos manipulativos o sectas (Rodríguez-Carballeira, 1992). Este enfoque permite hacer una clasificación de estrategias de abuso suficientemente inclusiva, comprendiendo tanto las evidentes, como las más sutiles.
Para llegar a esta clasificación se procedió a un amplio análisis de las investigaciones sobre el tema, especialmente de las categorizaciones de abuso psicológico y de los instrumentos de medida existentes al respecto.
Tras dicho análisis se propone la siguiente clasificación de estrategias de abuso psicológico (ver tabla). A la hora de denominar a las estrategias, se procuró en lo posible, el uso de términos que definieran cada componente del abuso psicológico por su acción abusiva, tratando de evitar el aludir a la reacción que provoca o a las consecuencias que pueden llegar a ocasionar más comúnmente.
Tabla 1: Clasificación de las estrategias de abuso psicológico aplicadas en tres ámbitos difernetes
Se propone una clasificación de seis estrategias para cada ámbito, siendo las cuatro primeras prácticamente coincidentes (se recogen aquí solamente las seis grandes categorías de estrategias, puede verse la clasificación completa en el artículo original). Las tres primeras estrategias aluden a distintos factores referidos al contexto o situación: sobre el aislamiento (1), sobre el control de la información (2) y sobre otros controles de la vida cotidiana (3). Los tres últimos abarcan los principales componentes de índole personal: los de carácter más emotivo (4), más cognitivo (5) y más comportamental (6).
Este estudio simultáneo de diversos ámbitos de aplicación del abuso psicológico, algo poco habitual desde una visión conjunta, facilita el enriquecimiento mutuo entre ellos y permite un mejor análisis comparativo de los mismos.
El resultado muestra de forma coherente un patrón común de seis grandes categorías muy similares para clasificar las formas específicas de abuso psicológico en cada uno de los tres ámbitos de aplicación estudiados. Se intenta comprender el abanico de estrategias de abuso que recorren un continuo desde lo sutil hasta lo más evidente, teniendo presente también que en cada estrategia suele dibujarse otro continuo desde las formas más indirectas a las más directas de aplicarla concretamente.
A la vista de las tres categorizaciones de abuso psicológico propuestas, se desprende una primera observación: el elevado paralelismo existente entre las estrategias de abuso utilizadas en el seno de grupos manipulativos del estilo de las sectas coercitivas, y las utilizadas en la relación violenta de pareja. En ambos casos, se persigue generalmente el sometimiento de la persona sobre la que se aplica el abuso, bien sea a la autoridad del grupo, bien al cónyuge o compañero abusador.
En ambos casos, también, se trata de relaciones en las que predomina el establecimiento de un vínculo de carácter íntimo. La diferencia notable la marca el mobbing, donde la relación tiene un carácter menos íntimo y el objetivo perseguido suele ser la exclusión del trabajador. En el entorno laboral, las formas de abuso emocional parecen no ser tan extensas y las categorías de control de la vida personal e imposición de creencias, tienen poca cabida en la mayoría de situaciones.
El denominador común del abuso en los tres ámbitos parece ser la búsqueda del aislamiento de la persona, la intervención sobre las posibles variables de su entorno inmediato y el abuso emocional hacia ella.
Algunas utilidades de esta clasificación pueden ser, por un lado, servir para desarrollar a partir de ella un nuevo instrumento de medida (uno para cada ámbito, actualmente en desarrollo); y por el otro, y de manera más inmediata, permitir una aplicación práctica de la misma, pudiendo ser usada a modo de guía de orientación para evaluar la presencia o no de abuso psicológico en un caso determinado, dentro de los tres ámbitos de estudio citados.
Cuando se habla de abuso psicológico (acoso, hostigamiento, etc.) se está aludiendo a una aplicación sistemática y continuada de las estrategias de abuso, donde será necesario comprobar el número, intensidad y frecuencia de su utilización. Futuras investigaciones han de seguir estudiando el fenómeno del abuso psicológico como tal y en sus diferentes aplicaciones, para ir introduciendo mejoras que permitan una más adecuada evaluación del mismo, necesidad reconocida actualmente tanto por los investigadores como por los profesionales.
Nota: Este trabajo es fruto del proyecto de investigación cofinanciado por el Ministerio de Educación y Ciencia y fondos FEDER con el código SEJ2004-01299.
La versión completa de este artículo puede encontrarse en el Anuario de Psicología: Rodríguez – Caballeira, A., Almendros, C., Escartín, J., Porrúa, C., Martín – Peña, J., Javaloy, F. y Carboles, J.A (2005).Un estudio comparativo de las estrategias de abuso psicológico: en pareja, en el lugar de trabajo y en grupos manipulativos. Anuario de Psicología, 36 (3), 299-314.
Universidad de Barcelona (1), Universidad Autónoma de Madrid (2)
Tras una revisión del campo de la violencia o abuso psicológico, se analiza su aplicación en tres ámbitos distintos, con objeto de estudiar las similitudes y diferencias existentes entre ellos. En concreto, se estudia el abuso psicológico aplicado en grupos manipulativos como algunas sectas, el aplicado en la violencia de pareja y el aplicado en el contexto laboral (mobbing). A través de un amplio análisis de las investigaciones realizadas y de las escalas de medida construidas sobre el tema, se proponen tres nuevas clasificaciones de estrategias de abuso psicológico, una para cada ámbito. La comparación entre ellas muestra un importante paralelismo, especialmente entre las utilizadas para el sometimiento de un adepto al grupo y las utilizadas para el sometimiento del cónyuge o pareja.
El estudio de la agresión y la violencia es uno de los grandes clásicos de la investigación en psicología y en las ciencias sociales en general. Sin embargo, ha sido en las dos últimas décadas cuando se ha producido un incremento notable de la investigación científica sobre la agresión de carácter psicológico. Algunos ejemplos de la relevancia social de las conductas de agresión o abuso psicológico podemos hallarlos en el ámbito de la violencia de pareja, en el de la violencia en el lugar de trabajo (mobbing), en el de la violencia entre escolares (bullying) o en el de grupos de manipulación y coacción, como las llamadas sectas coercitivas.
En general, las investigaciones realizadas sobre agresión o abuso psicológico se circunscriben a uno de esos ámbitos específicos de aplicación. El estudio aquí presentado analiza el abuso psicológico como un fenómeno con entidad propia, que muestra elementos comunes en los distintos ámbitos de aplicación, a la vez que elementos diferenciales para cada uno de ellos.
La poca relevancia que el estudio de la agresión de tipo psicológico ha tenido en el ámbito científico, hace que asistamos todavía a una cierta inmadurez o confusión conceptual. Mientras la agresión física parece más fácilmente delimitable, la de tipo psicológico plantea problemas en su alcance, centrados básicamente en si, además de las conductas que parecen más obvias, como la amenaza o la humillación, abarca o no otras más sutiles (Marshall, 1999), como pueden ser la manipulación de la información o la desconsideración de las emociones de la otra persona.
Esa dificultad para precisar los límites de la agresión no-física es, quizá, la que más impide lograr una definición consensuada de la misma, y también la que más contribuye a la dispersión de términos para denominarla. Así nos encontramos que diferentes autores han utilizado, con un significado muy similar, expresiones como: abuso psicológico, agresión psicológica, violencia psicológica, maltrato psicológico, maltrato emocional, abuso emocional, abuso no-físico, abuso indirecto, abuso verbal, abuso mental, tortura mental, manipulación psicológica o acoso moral.
En lo que coinciden muchos investigadores es en que el abuso psicológico suele ser tan dañino como el físico o el sexual (Egeland y Erickson, 1987; O’Leary, 1999). Otras investigaciones apuntan que las consecuencias adversas que provoca este tipo de violencia en la salud del que la sufre, se manifiestan incluso antes de la aparición del maltrato físico (Follingstad, Rutledge, Berg, Hause, Polek, 1990) y con un impacto psicológico igual o mayor al provocado por las agresiones físicas (Henning y Klesges, 2003; Marshall, 1992; Sackett y Saunders, 1999; Street y Arias, 2001).
Algunos investigadores hallaron que la mayoría de víctimas estudiadas juzgaron la humillación, la ridiculización y los ataques verbales como más desagradables que la violencia física experimentada (Walker, 1979; Follingstad et al., 1990), lo que también se recoge así en un informe de la OMS (1998) que indica que el peor aspecto de los malos tratos no es la violencia misma, sino la "tortura mental" y el "vivir con miedo y aterrorizados".
La utilización de las estrategias de abuso psicológico es susceptible de producirse, en alguna medida, en cualquier relación de interacción continuada entre dos o más personas. Una variable que facilita el abuso y está a menudo presente, proviene del hecho de que la parte abusadora tenga a priori alguna capacidad de poder y control sobre la otra parte.
Este trabajo centra su análisis en tres tipos posibles de relaciones de abuso: las que pueden producirse en grupos manipulativos, como las sectas coercitivas respecto a un miembro o adepto; las que pueden darse en una relación desigual de pareja, habitualmente del hombre hacia la mujer; y las que pueden darse hacia un trabajador en el lugar de trabajo, habitualmente por parte de alguien de superior estatus. Sin embargo, la aplicación del abuso psicológico puede abarcar otros tipos de relaciones diádicas como maestro-discípulo o terapeuta-paciente, pasando por las posibles dinámicas totalitarias de algunas de las llamadas "instituciones totales" (Goffman, 1961), hasta formas más genéricas de utilización, como ocurre con las estrategias de "guerra psicológica" o bajo el control y el intervencionismo de un sistema de gobierno dictatorial.
El objetivo de este estudio es analizar los tres ámbitos de abuso psicológico (en grupos, en pareja y en el trabajo) de forma específica pero a la vez de manera simultánea y desde una perspectiva común del abuso para la dominación del otro, bien sea para buscar su sometimiento o bien su exclusión. Esa perspectiva nos permitirá así señalar con más nitidez la parte común y la diferente en las estrategias de abuso psicológico en los distintos ámbitos.
El objetivo concreto es, pues, el de obtener una nueva categorización de las estrategias de abuso psicológico utilizadas en cada uno de los tres ámbitos citados, desde un enfoque psicosocial similar al ya utilizado con anterioridad respecto a grupos manipulativos o sectas (Rodríguez-Carballeira, 1992). Este enfoque permite hacer una clasificación de estrategias de abuso suficientemente inclusiva, comprendiendo tanto las evidentes, como las más sutiles.
Para llegar a esta clasificación se procedió a un amplio análisis de las investigaciones sobre el tema, especialmente de las categorizaciones de abuso psicológico y de los instrumentos de medida existentes al respecto.
Tras dicho análisis se propone la siguiente clasificación de estrategias de abuso psicológico (ver tabla). A la hora de denominar a las estrategias, se procuró en lo posible, el uso de términos que definieran cada componente del abuso psicológico por su acción abusiva, tratando de evitar el aludir a la reacción que provoca o a las consecuencias que pueden llegar a ocasionar más comúnmente.
Tabla 1: Clasificación de las estrategias de abuso psicológico aplicadas en tres ámbitos difernetes
Se propone una clasificación de seis estrategias para cada ámbito, siendo las cuatro primeras prácticamente coincidentes (se recogen aquí solamente las seis grandes categorías de estrategias, puede verse la clasificación completa en el artículo original). Las tres primeras estrategias aluden a distintos factores referidos al contexto o situación: sobre el aislamiento (1), sobre el control de la información (2) y sobre otros controles de la vida cotidiana (3). Los tres últimos abarcan los principales componentes de índole personal: los de carácter más emotivo (4), más cognitivo (5) y más comportamental (6).
Este estudio simultáneo de diversos ámbitos de aplicación del abuso psicológico, algo poco habitual desde una visión conjunta, facilita el enriquecimiento mutuo entre ellos y permite un mejor análisis comparativo de los mismos.
El resultado muestra de forma coherente un patrón común de seis grandes categorías muy similares para clasificar las formas específicas de abuso psicológico en cada uno de los tres ámbitos de aplicación estudiados. Se intenta comprender el abanico de estrategias de abuso que recorren un continuo desde lo sutil hasta lo más evidente, teniendo presente también que en cada estrategia suele dibujarse otro continuo desde las formas más indirectas a las más directas de aplicarla concretamente.
A la vista de las tres categorizaciones de abuso psicológico propuestas, se desprende una primera observación: el elevado paralelismo existente entre las estrategias de abuso utilizadas en el seno de grupos manipulativos del estilo de las sectas coercitivas, y las utilizadas en la relación violenta de pareja. En ambos casos, se persigue generalmente el sometimiento de la persona sobre la que se aplica el abuso, bien sea a la autoridad del grupo, bien al cónyuge o compañero abusador.
En ambos casos, también, se trata de relaciones en las que predomina el establecimiento de un vínculo de carácter íntimo. La diferencia notable la marca el mobbing, donde la relación tiene un carácter menos íntimo y el objetivo perseguido suele ser la exclusión del trabajador. En el entorno laboral, las formas de abuso emocional parecen no ser tan extensas y las categorías de control de la vida personal e imposición de creencias, tienen poca cabida en la mayoría de situaciones.
El denominador común del abuso en los tres ámbitos parece ser la búsqueda del aislamiento de la persona, la intervención sobre las posibles variables de su entorno inmediato y el abuso emocional hacia ella.
Algunas utilidades de esta clasificación pueden ser, por un lado, servir para desarrollar a partir de ella un nuevo instrumento de medida (uno para cada ámbito, actualmente en desarrollo); y por el otro, y de manera más inmediata, permitir una aplicación práctica de la misma, pudiendo ser usada a modo de guía de orientación para evaluar la presencia o no de abuso psicológico en un caso determinado, dentro de los tres ámbitos de estudio citados.
Cuando se habla de abuso psicológico (acoso, hostigamiento, etc.) se está aludiendo a una aplicación sistemática y continuada de las estrategias de abuso, donde será necesario comprobar el número, intensidad y frecuencia de su utilización. Futuras investigaciones han de seguir estudiando el fenómeno del abuso psicológico como tal y en sus diferentes aplicaciones, para ir introduciendo mejoras que permitan una más adecuada evaluación del mismo, necesidad reconocida actualmente tanto por los investigadores como por los profesionales.
Nota: Este trabajo es fruto del proyecto de investigación cofinanciado por el Ministerio de Educación y Ciencia y fondos FEDER con el código SEJ2004-01299.
La versión completa de este artículo puede encontrarse en el Anuario de Psicología: Rodríguez – Caballeira, A., Almendros, C., Escartín, J., Porrúa, C., Martín – Peña, J., Javaloy, F. y Carboles, J.A (2005).Un estudio comparativo de las estrategias de abuso psicológico: en pareja, en el lugar de trabajo y en grupos manipulativos. Anuario de Psicología, 36 (3), 299-314.
jueves, 10 de noviembre de 2016
Love Bombing (cortometraje)
"Love Bombing" (2008), interesante cortometraje inglés de Philip Lepherd y Keir Nuttall basado en la popular técnica de sensibilización afectiva empleada por grupos abusivos.
martes, 1 de noviembre de 2016
El caso Nueva Jerusalén
El caso Nueva Jerusalén: Fundamentalismo, PRI y Estado Teocrático en México.- por Juan Manuel Otero Barrigón (escrito en 2009)
Y es que ingresar a la comunidad Nueva Jerusalén, o salir de ella, implica lisa y llanamente moverse entre un lado y otro de una línea que separa nuestro entrado siglo XXI de épocas en las cuales ni la televisión ni la radio existían, y donde distracciones que ya desde antaño son propias de la humanidad, en este lugar están terminantemente prohibidas, como si se tratara de un enorme monasterio a cielo abierto.
En el año 1973, una campesina del municipio de Turicato llamada Gabina Romero, le confió al sacerdote católico del pueblo, Nabor Cárdenas Mejorada, que había recibido la visita de la virgen, la cual le había asegurado que tanto él como Gabina habían sido elegidos para construir una eremita a la cual pudieran llegar los peregrinos y rezar por la salvación de la humanidad. Además, le confió que desde ese momento ambos deberían hacerse llamar Papá Nabor y Mamá Salome respectivamente, lo cual el cura aceptó como un milagro, y presuroso a seguir las indicaciones de Gabina, fundó en el cerro conocido como ‘El Mirador”, la llamada Nueva Jerusalén.
Peregrinos comenzaron a llegar, y construyendo chozas para así poder venerar a la Virgen del Rosario, se fue dando forma a lo que sería luego una comunidad regida bajo los dictámenes de Papá Nabor, siempre actuando, vale aclarar, bajo la inspiración o las expresas direcciones de la mismísima Virgen.
Nabor impuso, entre otras cosas, el uso para las mujeres de polleras largas y velos típicos de la Palestina del primer siglo, la prohibición de usar cosméticos, y la restricción para los hombres de usar el pelo largo. Había que concurrir todos los días a la misa celebrada en latín y era obligación para niños y adultos caminar rosario en mano y con un escapulario colgando del cuello. Un letrero señalaba la prohibición de encuentros amorosos entre jóvenes, y la música y los bailes quedaban clausurados, a menos que estuvieran dirigidos exclusivamente a la Virgen María del Rosario.
Papá Nabor
En el año 1981 muere Mamá Salome, la Virgen se le aparece a Papá Nabor y le propone dos posibles reemplazantes de la vidente difunta, siendo la nueva elegida María de Jesús Bautista, una ex prostituta cuya elección motivó luchas internas, persecución de disidentes que rechazaban a la nueva bendecida y hasta expulsiones de la comunidad. María de Jesús ocupó el cargo hasta el año 1989, cuando fue elegido como nuevo interlocutor de la Virgen el polémico Agapito Gómez Aguilar, quien se convertiría con el tiempo en el nuevo hombre fuerte de la comunidad.
Vale mencionar que el crecimiento del movimiento era mirado con desconfianza por la Iglesia Católica oficial, siempre prudente a la hora de dar crédito a los supuestos casos de ‘revelacion privada’ (tal sería, estrictamente, la denominación de las visiones que Mamá Salomé y Papa Nabor decían tener de la Virgen) y reacia a las tendencias claramente preconciliares y totalitarias que eran distintivas de la comunidad. De hecho, al día de hoy, y mas allá de la esperanza y los pedidos de reconversión que la Iglesia oficial ha hecho a los miembros de Nueva Jerusalén, siguen estos sin ser reconocidos como parte de la institución, y por ende, considerados cismáticos.
Las nuevas dotes de videncia de Agapito Gómez incluían ya no solo la recepción de mensajes procedentes de la Virgen, sino que además había incorporado a su repertorio mensajes emitidos por figuras como Lázaro Cárdenas, militar y ex presidente mexicano, Pío XII y John F. Kennedy, entre otros personajes históricos. Muchos no creyeron, y por lo tanto, muchos fueron expulsados nuevamente de la comunidad, que como podemos ver, no admitía divergencias de ningún tipo, característica común con otros grupos de naturaleza sectaria.
En febrero de 2008, Papá Nabor, hasta entonces líder absoluto del movimiento, falleció tras una larga enfermedad. Atrás quedaban las fallidas predicciones del fin del mundo hechas para 1980, 1988, y 1999 que hicieran Nabor y su sucesor Agapito. La comunidad, de poco más de cuatro mil habitantes (gente humilde que vive en su mayoría en viviendas hechas de madera y que se dedican fundamentalmente al trabajo de campo) contaba ya con tres seminarios y un convento para la exclusiva formación de sus sacerdotes y monjas, los cuales son conocidos con nombres de santos, pero ninguno reconocido oficialmente mas allá de los muros de la comunidad-estado, convencidos a pesar de ello de ser los verdaderos herederos de aquel cristianismo primitivo, el de los primeros apóstoles, que la Iglesia oficial había abandonado a partir del Concilio Vaticano II.
La sucesión de Papá Nabor y la elección de Agapito Gómez como fiel sucesor no estuvo por demás exenta de polémica y disidencias. Un grupo de sacerdotes y miembros de la comunidad se opusieron al nuevo líder, acusado de distintos hechos de violación a jóvenes mujeres y complicidad con el narcotráfico, y fueron expulsados. Agapito logró sin embargo salir indemne de las acusaciones por abuso, pero no pudo evitar que luego de años de complicidad y silencio por parte de las autoridades gubernamentales, finalmente se produjera a principios del año 2007, y cuando aun oficiaba de vidente, la incursión de efectivos del Ejercito al interior de la comunidad, para realizar cateos a partir de numerosas acusaciones que implicaban al movimiento en el trafico de drogas y de armas.
En realidad, la complicidad y la tolerancia del gobierno mexicano para con Nueva Jerusalén tiene motivos políticos que la vinculan especialmente con el PRI, el partido político hegemónico y gobernante durante mas de sesenta años hasta la Asunción de Vicente Fox en el 2000.
Entrada a la Comunidad Nueva Jerusalén
Agapito Gómez murió en septiembre del año 2008, dejando un sinfín de sospechas en torno a su persona y su entorno, salpicando muerte a partir de diversos casos de asesinatos aún no esclarecidos y dejando una comunidad dividida entre distintas facciones, y según algunos especialistas, en vías de extinción.
México es en los papeles un estado secular desde 1917, cuando se ratificó y reformó la Constitución política de febrero de 1857. Sin embargo, y pese a ello, persiste hasta hoy en Michoacán un verdadero Estado teocrático que parece cuestionar claramente el principio de laicicidad que la ley fundamental pregona. En otro orden, pareciera ser que pese a su rigorismo fundamentalista y a la presunta vuelta al ‘cristianismo de los orígenes’ que Papá Nabor y Agapito predicaron como fundamento de su comunidad, olvidaron que del primero de los diez mandamientos del cristianismo se desprende una fuerte condena al espiritismo y al dialogo con los difuntos, práctica que Agapito se jactó de ejercer como prueba de sus dotes de videncia. Pero por sobre todo, cabe preguntarnos por aquellos niños y jóvenes que viviendo en el interior de la comunidad, y a la espera de un Apocalipsis que no llega, crecen y se desarrollan aislados, sin iguales posibilidades al resto y presos de un fanatismo que no eligieron.
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