"The Source Family" es un documental estrenado en el año 2012 y dirigido por Jodi Wille y Maria Demopoulos, que cuenta la historia del líder espiritual Jim Baker (mejor conocido como "Padre Yod" o "Ya Ho Wha") y su culto acuariano, en plena revolución contracultural de los años 60´. Con epicentro en el restaurante vegano Source, en Sunset Strip, el lugar supo convertirse en una pasarela por la que pasaba gente como John Lennon, Marlon Brando, y Frank Zappa, entre otras celebridades. Devenido gurú y con multitud de seguidores, Padre Yod se trasladó a vivir a una mansión de Beverly Hills, donde desarrolló una filosofía que mezclaba hippismo, orientalismo y espiritualidad new age, y donde formaría, además, su propio harén con 13 concubinas. La música era parte importante del culto, por lo que en 1973 dieron origen a un grupo llamado YahoWha 13, que llegó a editar una gran cantidad de discos (se dice que hasta 65), la mayoría grabados en un garaje y de tirada limitada, que se solían vender en el propio restaurante. Uno de los que participó ocasionalmente en este grupo fue el líder de la mítica banda garage The Seeds, Sky Saxon. La vida de Padre Yod terminó trágicamente en agosto de 1975, a raíz de un accidente deportivo. Sus seguidores, ahora dispersos, continuaron sus busquedas espirituales por caminos distintos, pero aún hoy mantienen vivo el legado de su viejo maestro espiritual a través de un sitio web.
Estudios sobre sectas, extremismos, abuso psicológico grupal, y líderes de Culto. Un espacio de Juan Manuel Otero Barrigón.
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viernes, 7 de julio de 2017
miércoles, 18 de enero de 2017
Captados por el líder (Documental)
Interesante documental sobre casos recientes en torno al fenómeno sectario abusivo emitido por el canal Cuatro (España) en el año 2015, con la participación de Miguel Perlado (AIIAP), José Miguel Cuevas Barranquero (AIIAP), y Luis Santamaría (Info Ries)
Etiquetas:
Abuso psicológico,
abuso sexual,
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Documentales,
José Miguel Cuevas Barranquero,
Líder de culto,
Luis Santamaría,
Miguel Perlado
jueves, 10 de noviembre de 2016
Love Bombing (cortometraje)
"Love Bombing" (2008), interesante cortometraje inglés de Philip Lepherd y Keir Nuttall basado en la popular técnica de sensibilización afectiva empleada por grupos abusivos.
miércoles, 12 de octubre de 2016
Cine(3): Holy Hell
"Síganme, los voy a defraudar", por Ariel Álvarez (Página 12)
Esta es la historia de Holy Hell, el documental estrenado en enero pasado en el festival de Sundance y que ahora puede verse por Netflix. Will Allen, un ex miembro de la secta (que durante 22 años fue el camarógrafo oficial de todo lo que acontecía en el culto), pudo escapar en 2007, huyendo de los abusos y llevándose con él casi 35 horas de esas grabaciones. Y con ese material realizó este film único que muestra por primera vez y en detalle cómo es el accionar de este tipo de organizaciones puertas adentro.
Will Allen (conocido décadas más tarde por interpretar a Arturo en la serie Lost) era un joven de 20 años que llegó al grupo en 1985. Acababa de graduarse en la escuela de cine y sus padres lo echaron de casa cuando les confesó que era gay. Su hermana mayor lo convenció para que se mudara con ella y se uniera al grupo de meditación y autoayuda del cual ella era miembro. Encontró en esta congregación una “familia” que lo aceptaba y al igual que los demás comenzó un viaje espiritual lleno de felicidad y amor, en principio. Todos los integrantes creían lo que el “Maestro” les estaba vendiendo.
Trailer
Gracias a los registros de Allen podemos ver a Michel, el maestro (Jaime Gómez es su nombre real), un actor y bailarín, que había filmado películas porno gay y cuyo mayor logro había sido un papel de extra en la escena del aquelarre de El bebé de Rosemary de Roman Polanski. Sus acólitos descubrirán todo esto mucho después, claro está. En los videos lo vemos con su zunga a rayas y sus anteojos Ray-Ban, retozando en la playa rodeado de muchachos y muchachas que parecen estrellas de Hollywood (la belleza era una de las condiciones para ser aceptado en la comunidad, además de tener dinero). Al ver estas imágenes, el documental se vuelve involuntariamente gracioso: los rituales parecen más una propaganda de champú que un trabajo de autoconocimiento. ¿Cómo podían seguirlo y creerle en este contexto ridículo? La mezcla de misticismo new age, budismo e hinduismo que predicaba Michel resultaba irresistible. Y aunque parezca difícil de entender, el aspecto de Michel también hizo que lo adoraran como a un dios: “Su energía era increíble. Lo que veía era un hombre hermoso, era una sobredosis espiritual”, explica Allen.
De a poco el delirio de Michel comienza a hacerse evidente con los llamados “servicios”: sus seguidores lo vestían, le daban masajes, cargaban su trono, literalmente. Les cobraba por sesiones espirituales llamadas “El Conocimiento” en donde los jóvenes experimentaban la presencia del mismísimo Dios. A mediados de los 90 algunos de los familiares de los miembros acudieron a las autoridades. Así que organizaciones como Cult Awareness Network comenzaron a perseguir a Buddhafield y Michel se trasladó con sus seguidores a Austin, Texas.
Allí instalados, Michel adoptó el nombre de Andreas y su locura se multiplicó. Hizo que sus seguidores construyeran una casa, con patios, fuentes y la llenaran de pavos reales. Les hizo construir un teatro y comenzó a exigir a los miembros que se operaran para estar siempre atractivos: en realidad los utilizaba como conejillos de indias para luego operarse él. Los primeros planos con el rostro del gurú inyectado de botox son aterradores. Prohibió las relaciones sexuales y si alguna de las mujeres quedaba embarazada, la obligaba a abortar. Todo (o casi) está registrado en grabaciones a veces hilarantes, a veces aterradores y con frecuencia disparatadas.
La bomba dentro del culto explotó cuando un ex miembro les envió a todos un mail donde contaba que había sido abusado sexualmente. Y muchos otros comenzaron a hablar. Estos testimonios se pueden ver en Holy Hell: Allen realizó numerosas entrevistas a ex miembros donde muchos hombres cuentan cómo mediante engaños accedían a los requerimientos de Michel/ Andreas y no se lo podían contar a los demás bajo la amenaza de ser echados de la comunidad. Pese a esto, no lo denunciaron: decidieron exiliarlo a Hawaii en donde Andreas, que ahora se hace llamar Reyji (dios-rey), formó un nuevo culto con algunos de los miembros originales que no lo abandonaron. Esto es quizá la parte más oscura de esta historia: los ex acólitos se sienten estafados en su fe pero no se reconocen como víctimas de abuso: “Nunca fue mi intención artística hacer un documental anti cultos: la mayoría son buenos. Simplemente quería que los miembros actuales lo vean y abandonaran a Andreas, cosa que está sucediendo”, explica Allen.
Con esta idea se reunió con otros ex miembros del culto para realizar el documental pero el proyecto no prosperó. Entonces contrató al director de fotografía Polly Morgan y a algunos ex compañeros de cine, y empezó a buscar financiación hasta que consiguió que el actor Jared Leto fuera el productor de la película. Leto declaró en la revista Variety: “Es implacable, inquietante e inolvidable. Este documental inquebrantable expone un hermoso y extraño viaje en busca de la fe, el amor y la familia, pero termina mostrándonos el negocio de la espiritualidad, el poder y la corrupción. A menudo, la tríada de la religión”.
Si bien Holy Hell tiene la misma estructura de espiral descendente, típica de los documentales de este tipo como Jonestown (2006) de Stanley Nelson o Manson (1973) de Hendrickson y Merrick (sólo para nombrar algunos), la mezcla de material de archivo y talk show televisivo hacen de esta película un material fascinante que muestra ese mundo controlado y privado del abuso dentro de una secta. Un viaje catártico y desgarrador que funciona muy bien. Tanto que hay rumores de que Jared Leto persigue planes para hacer una serie con la historia Buddhafield. Todavía no hay nada confirmado, pero en este momento de redoblado interés por series que exploran los cultos y la religiosidad, seguramente sería una buena idea.
De a poco el delirio de Michel comienza a hacerse evidente con los llamados “servicios”: sus seguidores lo vestían, le daban masajes, cargaban su trono, literalmente. Les cobraba por sesiones espirituales llamadas “El Conocimiento” en donde los jóvenes experimentaban la presencia del mismísimo Dios. A mediados de los 90 algunos de los familiares de los miembros acudieron a las autoridades. Así que organizaciones como Cult Awareness Network comenzaron a perseguir a Buddhafield y Michel se trasladó con sus seguidores a Austin, Texas.
Allí instalados, Michel adoptó el nombre de Andreas y su locura se multiplicó. Hizo que sus seguidores construyeran una casa, con patios, fuentes y la llenaran de pavos reales. Les hizo construir un teatro y comenzó a exigir a los miembros que se operaran para estar siempre atractivos: en realidad los utilizaba como conejillos de indias para luego operarse él. Los primeros planos con el rostro del gurú inyectado de botox son aterradores. Prohibió las relaciones sexuales y si alguna de las mujeres quedaba embarazada, la obligaba a abortar. Todo (o casi) está registrado en grabaciones a veces hilarantes, a veces aterradores y con frecuencia disparatadas.
La bomba dentro del culto explotó cuando un ex miembro les envió a todos un mail donde contaba que había sido abusado sexualmente. Y muchos otros comenzaron a hablar. Estos testimonios se pueden ver en Holy Hell: Allen realizó numerosas entrevistas a ex miembros donde muchos hombres cuentan cómo mediante engaños accedían a los requerimientos de Michel/ Andreas y no se lo podían contar a los demás bajo la amenaza de ser echados de la comunidad. Pese a esto, no lo denunciaron: decidieron exiliarlo a Hawaii en donde Andreas, que ahora se hace llamar Reyji (dios-rey), formó un nuevo culto con algunos de los miembros originales que no lo abandonaron. Esto es quizá la parte más oscura de esta historia: los ex acólitos se sienten estafados en su fe pero no se reconocen como víctimas de abuso: “Nunca fue mi intención artística hacer un documental anti cultos: la mayoría son buenos. Simplemente quería que los miembros actuales lo vean y abandonaran a Andreas, cosa que está sucediendo”, explica Allen.
Si bien Holy Hell tiene la misma estructura de espiral descendente, típica de los documentales de este tipo como Jonestown (2006) de Stanley Nelson o Manson (1973) de Hendrickson y Merrick (sólo para nombrar algunos), la mezcla de material de archivo y talk show televisivo hacen de esta película un material fascinante que muestra ese mundo controlado y privado del abuso dentro de una secta. Un viaje catártico y desgarrador que funciona muy bien. Tanto que hay rumores de que Jared Leto persigue planes para hacer una serie con la historia Buddhafield. Todavía no hay nada confirmado, pero en este momento de redoblado interés por series que exploran los cultos y la religiosidad, seguramente sería una buena idea.
Fuente original del texto: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-11851-2016-10-12.html
lunes, 19 de septiembre de 2016
Cine(2): Kumaré

"Kumaré", por Juan Manuel Otero Barrigón
El ser humano tiene arraigada en su naturaleza la necesidad de formar sistemas de creencias y buscar un poder superior que gobierne la realidad –que llene el vacío del caos. Esta tendencia evolutiva –que incluso podría ser parte de nuestra arquitectura biológica, como sugiere la neuroteología– puede ser también usada, tal como venimos sugiriendo en este blog, como una forma de explotación y abuso emocional. Por otro lado, sabido es que muchos presuntos “líderes religiosos” también son hábiles políticos que tienen conciencia de las inseguridades de sus seguidores o que son capaces de alimentar su propia imagen o hasta hipertrofiarla apelando más a hábiles estrategias marketing que a revelaciones místicas.
El caso de Vikram Gandhi es un excelente ejemplo de esta conciencia de la experiencia religiosa como mercancía pasible de venta, especialmente si se tiene una idea en la que creemos. Gandhi es el autor del falso documental Kumaré, en el cual él mismo protagoniza el proceso de convertirse en un gurú espiritual de la India y reunir a un grupo de seguidores. Gandhi nació en Nueva Jersey, en una familia de inmigrantes en la que se practicaba el hinduismo. Crecer en medio de los dioses de los Vedas a la vez que estaba expuesto a la cultura pop estadounidense, lo llevó a cuestionar su propia educación y las creencias de sus padres. “La religión de la India está llena de historias, lo que me hizo compararla con los cómics y las historias de superhéroes que veía; eran para mí dos formas mitológicas similares”, afirma.
Sorprendido por el boom de la industria del yoga, que supera los 5 mil millones de dólares anuales sólo en Estados Unidos, Gandhi planeó hacer un documental sobre los maestros espirituales y el yoga. En el proceso conoció a numerosos maestros occidentalizados y viajó a la India, donde entabló contacto con otros supuestos maestros espirituales. Su experiencia le hizo descubrir que lo único que realmente define a un líder espiritual es que otra persona cree que él tiene todas las respuestas. Por otro lado, las experiencias religiosas tienen la particular naturaleza de ser inefables, por lo que difícilmente pueden ser mensuradas. Esto le dio la idea de crear un personaje, Kumaré, y penetrar en el mundo del yoga en Estados Unidos como un maestro espiritual y probar que una religión falsa tiene los mismos efectos como una religión verdadera.
Gandhi, bajo la figura de Kumaré, empezó a dar clases de yoga en Phoenix, uno de los centros del new age, y su éxito logró congregar a una serie de seguidores que lo percibían como un poderoso maestro espiritual. Se ganó la confianza de un grupo de personas ávidas de transformarse y experimentar lo numinoso. Para poder dar verosimilitud a su personaje diseñó un sitio web, utilizó el acento hindi de su abuela, se tomó fotos con viejos gurús de la India, adoptó un disfraz (la vestidura naranja y un tridente) y aglutinó todo bajo la idea fundamental de que el gurú es como un espejo: “Todo es un reflejo de lo que queremos ver en nosotros”. Así, Kumaré se posicionó mezclando técnicas de marketing con su experiencia mimetizando gurús, lugares comunes (como la reiteración de una luz azul o de “sentir la energía”), sinsentidos y mantras sonoramente plausibles.
La religión falsa funcionó especialmente bien porque en vez de decirles a sus alumnos que su religión era falsa y la suya verdadera les dijo que todas eran una ilusión pero que ellos tenían el poder, que podrían crear su propia historia.
Al final, el documental narra una experiencia de transformación, una metanoia. Esto es parte del arco dramático de toda buena historia –la necesidad de que nos conmueva. Kumaré, el falso gurú, hizo que varios de sus alumnos –y él mismo– tuvieran una experiencia de transformación y se dieran cuenta que el poder y la verdad que buscan están dentro de ellos. Pero no agregaremos nada más para no arruinar la sorpresa; el documental está disponible para mirar en la Web, y funciona como una buena herramienta pedagógica para entender mejor la naturaleza humana, y los peligros que en algunos casos puede acarrear una sincera búsqueda espiritual.
El caso de Vikram Gandhi es un excelente ejemplo de esta conciencia de la experiencia religiosa como mercancía pasible de venta, especialmente si se tiene una idea en la que creemos. Gandhi es el autor del falso documental Kumaré, en el cual él mismo protagoniza el proceso de convertirse en un gurú espiritual de la India y reunir a un grupo de seguidores. Gandhi nació en Nueva Jersey, en una familia de inmigrantes en la que se practicaba el hinduismo. Crecer en medio de los dioses de los Vedas a la vez que estaba expuesto a la cultura pop estadounidense, lo llevó a cuestionar su propia educación y las creencias de sus padres. “La religión de la India está llena de historias, lo que me hizo compararla con los cómics y las historias de superhéroes que veía; eran para mí dos formas mitológicas similares”, afirma.
Sorprendido por el boom de la industria del yoga, que supera los 5 mil millones de dólares anuales sólo en Estados Unidos, Gandhi planeó hacer un documental sobre los maestros espirituales y el yoga. En el proceso conoció a numerosos maestros occidentalizados y viajó a la India, donde entabló contacto con otros supuestos maestros espirituales. Su experiencia le hizo descubrir que lo único que realmente define a un líder espiritual es que otra persona cree que él tiene todas las respuestas. Por otro lado, las experiencias religiosas tienen la particular naturaleza de ser inefables, por lo que difícilmente pueden ser mensuradas. Esto le dio la idea de crear un personaje, Kumaré, y penetrar en el mundo del yoga en Estados Unidos como un maestro espiritual y probar que una religión falsa tiene los mismos efectos como una religión verdadera.
Gandhi, bajo la figura de Kumaré, empezó a dar clases de yoga en Phoenix, uno de los centros del new age, y su éxito logró congregar a una serie de seguidores que lo percibían como un poderoso maestro espiritual. Se ganó la confianza de un grupo de personas ávidas de transformarse y experimentar lo numinoso. Para poder dar verosimilitud a su personaje diseñó un sitio web, utilizó el acento hindi de su abuela, se tomó fotos con viejos gurús de la India, adoptó un disfraz (la vestidura naranja y un tridente) y aglutinó todo bajo la idea fundamental de que el gurú es como un espejo: “Todo es un reflejo de lo que queremos ver en nosotros”. Así, Kumaré se posicionó mezclando técnicas de marketing con su experiencia mimetizando gurús, lugares comunes (como la reiteración de una luz azul o de “sentir la energía”), sinsentidos y mantras sonoramente plausibles.
La religión falsa funcionó especialmente bien porque en vez de decirles a sus alumnos que su religión era falsa y la suya verdadera les dijo que todas eran una ilusión pero que ellos tenían el poder, que podrían crear su propia historia.
Trailer de "Kumaré"
Cine(1): "Mysterious Two"
Mysterious Two, por Juan Manuel Otero Barrigón
Marshall Applewhite y Bonnie Neetles habían decidido unir sus vidas luego de que el primero, profesor de música y cantante de ópera, conociera a la entonces enfermera de cuarenta y cinco años, en ocasión de ser hospitalizado. Neetles, que era cuatro años mayor que su compañero, estaba casada al momento de aquel fortuito encuentro, pero no dudó en abandonar a su esposo y a sus cuatro hijos para seguir a ese hombre enigmático que le proponía salvar a la humanidad. Según refiere Jacques Vallé en su libro “Messengers of Deception” (1979), habían decidido fundar un grupo al cual transmitirle sus enseñanzas, considerándose a sí mismos como “Los Maravillosos Dos“, es decir, los dos testigos de los que se habla en el libro del Apocalipsis (11:3) de la Biblia cristiana (“Y otorgaré autoridad a mis dos testigos, y ellos profetizarán por mil doscientos sesenta dias, vestidos de cilicio“). Organizaron una magna reunión para el día 14 de septiembre de 1975, en el estado de Óregon, donde iban a explicar a la gente allí reunida el modo en que los elegidos podrían desarrollar la transición a un nivel transhumano. Aquella reunión y aquel pequeño grupo inicial que conformaron fruto de sus charlas y conferencias por todo Estados Unidos, no provocó sin embargo el impacto que buscaban, y Applewhite y Neetles desaparecieron momentáneamente de la escena. Hasta 1985. Aquel año, Applewhite retomó su actividad pública, pero esta vez en soledad. Su compañera había fallecido de cáncer poco tiempo atrás, y él, que creía estar directamente relacionado con Jesús, prometió persistir en su objetivo de enseñar a un grupo de elegidos el camino para avanzar a un nivel transhumano. Esta vez, numerosos entusiastas de mediana edad se acercaron seducidos por su mensaje. El grupo, que inicialmente había sido conocido como Human Individual Metamorphosis, tuvo distintos nombres a lo largo del tiempo, hasta llegar a ser conocido finalmente como “Heaven´s Gate“, denominación con la cual trascendió en el mundo. Los miembros de Heaven´s Gate creían que el planeta Tierra estaba a punto de ser “reciclado” (limpiado, renovado, restaurado y rejuvenecido) , y que la única posibilidad de escapar de ese proceso era abandonándolo definitivamente. Applewhite impuso una férrea disciplina, de renuncia total a los antiguos lazos familiares y sociales. Su doctrina era un mezcla de elementos del cristianismo (sobre todo las ideas de salvación y apocalipsis), conceptos como el de avance evolutivo y la creencia en seres extraterrestres, cuyo papel escatológico en su sistema de ideas era fundamental. Sostenía que antiguos seres extraterrestres habían visitado la Tierra en el pasado y que eran responsables, en distintos grados, del desarrollo de las culturas humanas, las religiones y la tecnología. Ahora, según Applewhite, había llegado el momento en que los extraterrestres vendrían a recoger la cosecha de su trabajo en individuos evolucionados espiritualmente que se unirían a las filas de las tripulaciones OVNI. Hacía falta una señal que anunciara el momento indicado para emprender el viaje. Y esa señal llegó con el cometa Hale Boop, de paso próximo a la órbita de la Tierra, a fines de Marzo de 1997. Applewhite estaba convencido de que detrás del cometa viajaba una nave extraterrestre, a la cual podrían tener acceso los miembros del grupo si se desprendían de sus envolturas físicas y avanzaban “más allá del nivel humano”. Treinta y ocho de sus seguidores decidieron acompañarlo, para lo cual se prepararon ritualmente. Ayudados por un cóctel a base de alcohol y fenobarbital, en algunos casos utilizaron bolsas de plástico para inducir asfixia y facilitar el proceso de abandono de los recipientes corporales. Todo había sido cuidadosamente preparado, en un proceso que demoró varios días, y para lo cual no se descuidó ningún detalle, incluida la vestimenta especial preparada para la ocasión. Treinta y nueve personas murieron, incluido Applewhite, en el último suicidio ritual en masa vinculado al fenómeno religioso en Estados Unidos, al menos hasta hoy. En posteriores publicaciones iremos desplegando y profundizando los detalles del caso y la historia de este grupo, abundante en notas de color para el análisis. Hoy, esta breve sinopsis tiene como fin introducir una sugerencia fílmica, la primera de una larga lista por venir, para acercarnos al estudio de los grupos pseudoreligiosos desde otra óptica, la artística en este caso.

Fotograma de "Mysterious Two" (1982), de Gary Sherman
Película completa
“Mysterios Two” es una película para TV protagonizada por John Forsyte y Priscilla Pointer y estrenada a principios de los años ochenta. Inspirada en los primeros movimientos de la pareja Applewhite/Neetles, narra la historia de dos extraterrestres que llegan a la tierra, tomando apariencia humana, para ir en busca de personas a las cuales reclutar para un viaje a su planeta. Aunque la teología de Heaven´s Gate evolucionó con el paso del tiempo, y sobre todo a partir de la muerte de Bonnie Neetles (y el duro golpe que significó para Applewhite), la película, de bajo presupuesto, es efectiva creando una atmósfera enigmática en torno a los dos protagonistas. Pueden encontrarse allí algunos elementos propios de la doctrina inicial de He and She (pronombres con los que se da a conocer la pareja, inspirados en el Do y Ti reales) y su cosmovisión. Sin duda alguna, esta muestra de cine clase-B va a resultarle atractiva a aquellos interesados en el imaginario de Heaven´s Gate. Sobre los detalles de la historia de este grupo, y la de sus líderes, ya tendremos oportunidad de volver próximamente.
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Marshall Applewhite y Bonnie Neetles en 1975
Love Bombing: Sonrisas, seducción y trampa
Love Bombing: sonrisas, seducción y trampa
*por Juan Manuel Otero Barrigón
En dicho sentido, una de las técnicas comúnmente más empleadas por diversos grupos en el inicio de su acercamiento consiste en provocar en el nuevo miembro un verdadero shock psicoafectivo que hará sentir a la persona súbitamente especial, y enormemente valorada como tal. Esta técnica es conocida por los especialistas como “Love Bombing” (Bombardeo de amor).
Recientemente el tema ha vuelto a la mesa de debate, a partir de la divulgación de un corto fílmico de alrededor de siete minutos de duración, dirigido por el cineasta Philip Lepherd y titulado precisamente“Love Bombing”. Dicho film, presentado en el Festival Europeo de Cine Independiente del año 2008 nos muestra a cuatro amigos compartiendo una cena y conversando animadamente sobre esta técnica de control emocional, en tanto tres de ellos demuestran tener un conocimiento tal del tema que sugiere al espectador la posibilidad de que la hubieran puesto en práctica en el pasado.
Originalmente atribuida a la secta Moon, pero popularizada luego en distintos grupos y con algunas variantes, esta eficaz técnica de sensibilización psicoafectiva provoca en aquella persona que se asoma a un grupo por primera vez un verdadero sentimiento de familiaridad y pertenencia, donde todos le prodigan excesiva atención y cariño, abrazos y demostraciones de afecto, sentimientos y sensaciones de fuerte impacto emocional, sobre todo para aquellas personas que han sido o se acercaron al grupo en momentos de vulnerabilidad, baja autoestima o que simplemente están cursando una crisis vital. Pareciera como si el grupo lo hubiera estado esperando. La persona sujeto de este ‘bombardeo de amor’ se siente inesperadamente uno de los seres mas queridos del mundo.
Ubicamos así, a esta eficaz técnica de manipulación, en el primer momento que caracteriza el encuentro grupo-individuo/futuro miembro, instancia de persuasión y captación que tan solo preanuncia lo que será luego la verdadera sumisión de un ser humano hacia un grupo totalitario y un líder psicópata o delirante.
Expertos en el arte de la seducción, los grupos abusivos logran hábilmente generar en la persona que se presenta ante ellas la convicción de que no solo son buenas personas, brillantes, excelentes e inteligentes, sino que al mismo tiempo, siempre han sido seres singularmente especiales, distintos a los demás, siendo ese “algo especial” lo que pudo ver y valorar el grupo, propiciando así la llegada del individuo al grupo, en tanto “hogar especial” por excelencia.
Sabemos, sin embargo, gracias a los aportes de la psicología profunda, que la seducción tiene un segundo componente que es la frustración, constituyéndose de esta manera un doble juego que se da comúnmente en los grupos abusivos (Mussachio de Zan, Amelia, Otra Adicción: las sectas y su logro de inducir a dependencia y servidumbre, Revista Alcmeon, Bs. As, 2000). Sentirse el más querido del mundo es entonces solo el primer paso. La frustración, dada por el retiro de ese afecto masivo y dedicación que una vez tuvo el adepto, descoloca a este, lo deja en el vacío, y le genera la impostergable necesidad de recuperar aquel lugar de privilegio que alguna vez tuvo, cuando era para el grupo, y sobre todo para el líder, alguien realmente especial. Dicha frustración puede estar dada por innumerables causas, pero siempre se desprenderá de algún pensamiento, actitud o comportamiento llevado a cabo por el reciente miembro y reprensible para los códigos del grupo. Y esta necesidad de recuperar aquel lugar que una vez sintió como propio, lo llevara al extremo de la aceptación por sometimiento de castigos y disciplinas con las cuales purgara sus ‘culpas’ para poder así volver a ser aquel que otrora fue querido y amado, generando de esta manera, y sobre todo en personalidades dependientes y necesitadas de constantes refuerzos positivos, un circulo vicioso en donde seducción y frustración se sucederán ininterrumpidamente, quedando la persona presa de una maniobra manipuladora que la congela en el lugar de victima.
Quizás el adjetivo que mejor signifique esta inyección de amor por parte del grupo al futuro miembro sea la palabra “deliberado”. Y es que en efecto, el Love Bombing implica una demostración deliberada de afecto y cariño, nunca espontánea, sino premeditada y con un propósito muy definido: lograr que la persona, emocionalmente desbordada por demostraciones de afecto que no esperaba, descubra en el grupo un refugio y un lugar donde sentirse alguien especial, con un propósito en la vida, o simplemente, alguien real y verdaderamente querido. Es la trampa con cara de sonrisa.
Pero no se trata solamente de una demostración deliberada de afecto y simpatía por parte del grupo hacia el futuro adepto. Dicha demostración, además de premeditada, se nos muestra hábilmente coordinada, generalmente con la aprobación del liderazgo, no constituyéndose en esfuerzos aislados y sin dirección alguna, sino por el contrario inteligentemente dirigidos y orientados hacia el fin buscado, en una verdadera maniobra de condicionamiento mental (Singer, Margaret, Las sectas entre nosotros, Editorial Gedisa, Barcelona, 1997) .
Ahora bien, es sabido que en esta primera etapa de bombardeo afectivo, el eje sobre el cual se desarrolla la relación sujeto-grupo es el engaño. La información que recibe la persona sobre las creencias, las actividades y los verdaderos propósitos del grupo se mantienen ocultos, velados, aquí tan solo pareciera importar para el futuro miembro el hecho de “sentirse parte” de un grupo de personas que se presentan diferentes, ajenas a las trivialidades que son propias del mundo en que vivimos y somos, y en el que puede reconocerse a sí mismo, ignorando incluso muchas veces, la naturaleza religiosa o pretendidamente ‘espiritual’ de ese grupo al cual se ha unido (Hassan, Steve, Las técnicas de control mental de las sectas, Ediciones Urano, España, 1990).
Todo esto nos lleva a referirnos al innegable lazo, ya señalado por publicistas, existente entre los estados anímicos positivos y la persuasión. Estudios realizados por Janis, Kaye y Kirschner en Estados Unidos (1965) sobre las relaciones de los estados de ánimo y la psicología del consumidor han revelado que un entorno positivo estimula la seducción y la consiguiente aceptación de consignas que en otras circunstancias nunca podrían hacerse propias. En sus experimentos, ellos indujeron ambientes agradables al ofrecer comida y bebidas a algunos de los participantes mientras le leían a estos mensajes persuasivos acerca de una serie de temas polémicos, mientras que otros solo leyeron esos mensajes en un cuarto común de laboratorio. Los resultados fueron determinantes: los primeros se mostraban mucho más accesibles a cualquier cambio de actitud que aquellos que no habían recibido nada.
En relación a esto, Cacioppo y Pety (1981, 1986) se refirieron al llamado Modelo de Elaboración de Verosimilitud. Modelo comprensivo que diferencia una ruta central a la persuasión y una ruta periférica. La primera sería aquella en donde el cambio de actitud se encontraría dado por argumentos lógicos, convincentes, basados en la información; mientras que la ruta periférica implicaría por el contrario, un cambio de actitud procedente de factores no cognoscitivos, contaminados de elementos irracionales y emotivos, pero también de falsedades deliberadas agregadas por el emisor del mensaje. Ahora bien, en los grupos sectarios se explota fundamentalmente esta segunda ruta periférica, en tanto la primera supone una racionalidad y argumentación lógica que es precisamente aquello que las sectas no pueden ofrecer, sobre todo cuando se trata de incorporar al grupo a personas incrédulas y con suficiente capacidad de análisis. La ruta periférica, supondrá entonces, apuntar a un estrato emocional, donde la recepción de un mensaje ambiguo y confuso es mucho mas asimilable por la persona abordada.
Esto nos lleva a concluir que el Love Bombing tiene como fin, entre otras técnicas utilizadas, de “allanar” el camino, crear las condiciones indispensables y el estado de susceptibilidad y receptividad necesarios que permitirán luego dar lugar al verdadero dominio del grupo sobre la persona.
El Love Bombing se enmarca esencialmente en un primer momento de la relación individuo-grupo en donde el proceso de conversión y adoctrinamiento no se sostiene en la racionalidad sino en una dinámica esencialmente emocional. Es la puerta de entrada al verdadero abuso físico, psíquico, emocional y/o económico que sufrirá una persona posteriormente como consecuencia de su progresivo compromiso con el grupo. Una persona común, que tan solo se encontraba quizás en un camino de sincera búsqueda espiritual, un poco sola o aburrida de la monotonía, o simplemente, transitando por un difícil momento de su devenir, pero que nunca sospechó que el costo de “pertenecer” y “ser especial” sería tan alto, ni mas ni menos que su libertad.
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Jean Marie Abgrall,
Love Bombing,
Manipulación psicológica,
Margaret Singer,
Secta Moon
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