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viernes, 2 de marzo de 2018

Ladrones del yo

Pintura: "Alter Ego", por Flamur Miftari


   Ladrones del Yo, por Juan José Millás

Hace poco, en una mesa redonda sobre la identidad, nadie sabía decir a ciencia cierta en qué consistía ser yo. Finalmente, uno de los participantes señaló: “De la identidad cabría decir lo mismo que san Agustín afirmaba acerca del tiempo: ‘Si me preguntas qué es, no lo sé, pero si no me lo preguntas lo sé’”. Ignoramos, pues, quiénes somos a ciencia cierta, pero en el fondo de nuestro corazón todos tenemos la impresión de ser alguien. Todos, menos uno del público, según el cual la identidad era un traje del que nos cambiamos a nuestra conveniencia. “No somos los mismos —aseguró— en casa o en la oficina, con nuestros hijos o con nuestros amigos, por la mañana o por la tarde”.

Me pareció sugerente esta hipótesis, según la cual nos asomábamos a la ventana y al mismo tiempo de averiguar si convenía coger el abrigo o la gabardina, decidíamos disfrazarnos de funcionarios o de esposos. Pero seguramente, aunque ingeniosa, la idea no era cierta. Por debajo de esas circunstancias, hay una identidad que las recorre a todas. Ser uno, en otras palabras, no consiste en no ser dos, sino en haber construido a todos los que somos con materiales propios. Más de 100.000 españoles, según las estadísticas, viven atrapados en sectas destructivas. Se las llama así para diferenciarlas de las sectas cuyo grado de institucionalización es tal que han merecido recibir el nombre de religiones (el cristianismo fue en sus orígenes una secta).

Ahí tienen ustedes 100.000 casos de identidades enajenadas, alienadas (que viene de alien: otro), de personalidades construidas con materiales ajenos a los verdaderos intereses del sujeto que los sufre. O sea, que no somos nadie, pero somos algo. Y cuando no somos lo que debemos, algún fusible salta en nuestro interior como una voz de alarma. La identidad, la identidad. Si me preguntas en qué consiste, no lo sé, pero si no me lo preguntas lo sé. Las sectas destructivas viven de secuestrar identidades. Ellas saben quién eres tú porque han robado muchos “yoes”.

Fuente del texto: https://www.clarin.com/revista-enie/literatura/ladrones_0_rJA1F9EOz.html

viernes, 18 de agosto de 2017

Fotografías (3)


Sergei Torop, más conocido como Vissarion, la reencarnación de Cristo en tierras siberianas. Cuando la Unión Soviética se desmembraba, este ex agente de policía de tráfico experimentó una epifanía que le reveló su nueva identidad. El timming fue perfecto, ya que tras la caída de la cortina de hierro millones de rusos regresaron a la iglesia ortodoxa tras siete décadas de supresión estatal de la religión. Muchos otros, emprendieron la búsqueda de alternativas religiosas, y en ese contexto,  Vissarion fundó la Iglesia del Último Testamento en la aldea de Obitel Rassveta, a más de tres mil kilómetros de Moscú. En torno a esta iglesia fueron surgiendo diferentes eco-aldeas, perdidas en bosques y estepas, donde además de hogares levantaron escuelas y otras instituciones que promueven la autosuficiencia. Se desconoce la fecha, pero Vissarion, quien habla pausado y jamás levanta la voz , anunció que partiría en un ovni, en compañía de algunos de sus seguidores, los más fieles. El día y la hora, sólo "El" lo saben.


Cuando cumplió 53 años de edad, la vida de Mitsuo Matayoshi dio un cambio radical: con título universitario bajo el brazo y una formación como predicador protestante, Matayoshi fundó, en 1997, el Partido de la Comunidad Económica Mundial, una organización político-religiosa, a partir del cual desarrolló un dogma basado en sus creencias personales: Él era Cristo y Dios al mismo tiempo, en un credo de cariz cristiana escatológica. Su misión es salvar las almas del mundo, pero dentro del sistema actual. Para eso debe cumplir algunos pasos esenciales. El primero, convertirse en Primer Ministro de Japón, para llevar a cabo una profunda reforma espiritual y luego ascender a las Naciones Unidas, como Secretario General, para poder, a partir de allí, llevar "la buena nueva" al resto del planeta. Desde que fundó su movimiento se presentó en 16 elecciones, buscando ser alcalde, consejero y gobernador, entre otros cargos, pero jamás ganó nada. El camino hacia la salvación no parece sencillo, apenas el 1% de la población de Japón es cristiana, y además, entre sus proclamas, estimula a sus oponentes políticos a suicidarse mediante el hara-kiri, aduciendo que están condenados a ir la Gehena, el infierno judío.


Año 1 d.C. Jesús, el mesías del cristianismo, muere en la cruz. Sobre su cabeza se lee un cartel mandado a colocar por Poncio Pilato que reza INRI (Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum o Jesús de Nazareth, Rey de los Judíos). Año 1979 d.C., el brasileño Álvaro Theiss ayuna en Santiago de Chile cuando tiene una revelación que cambiaría su vida y la de otros: él era Él, el hijo de Dios, la reencarnación de Jesucristo. Luego de un paso por Curitiba, se instala de manera definitiva a las afuera de Brasilia en 2006, donde emplaza Nueva Jerusalén, un complejo protegido por una cerca electrificada, coronada con alambre de púas, en el que vive junto a junto a 12 discípulos -tres hombres y nueve mujeres-. Adepto a las nuevas tecnologías, tiene una interpretación personal de las escrituras que se adapta a los tiempos modernos. Por ejemplo, en Apocalipsis 1, versículo 7, donde se sugiere que Jesús "volverá sobre las nubes", Él o él, considera que hace referencia a que puede viajar por el mundo en avión.


sábado, 15 de julio de 2017

Fotografías (2)


Fotografía propagandística del culto apocalíptico japonés "Aum Shinrikyō" (Verdad Suprema) con la cual buscaban atraer nuevos seguidores. En la imagen, el líder Shoko Asahara, quien aseguraba ser al mismo tiempo Cristo y el primer "iluminado" desde los tiempos del Buddha. También presumía de poder levitar. Asahara cayó en desgracia en 1995, despúes de comprobarse que fue el ideólogo de los atentados con gas sarín en el subte de Tokyo, con el cual el grupo pretendía "acelerar la llegada del Armagedón". Está preso desde entonces.



Una de las poquísimas fotografías que se conocen de Marío Darío Indij, alias "Maestro Mehir", el ex profesor de artes marciales que lideraba un culto de inspiración new age en las sierras cordobesas. Prófugo desde el año 2011, está denunciado por abuso sexual por algunos ex miembros del grupo. Misógino , había escrito un libro llamado "Brujas", que hubiera puesto colorado hasta al mismo Schopenhauer. Según trascendidos periodísticos, en aquel escrito explicaba que "las mujeres son seres totalmente despreciables, preocupados sólo por extraer el semen de los hombres y conseguir un sostén económico, a costa de, después, arruinarles la vida. Las brujas tienen malos olores, hablan de manera vulgar, carecen de inteligencia, son origen de todas las formas de perversión, consumistas, con tendencias lésbicas y vampirizan todo lo que tocan". En el año 2014, sus seguidores anunciaron que Mehir falleció en la provincia de Mendoza, y presentaron un certificado de defunción. Sin embargo, la Interpol mantiene su pedido de captura.


Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Leslie van Houten, "las chicas Manson", en 1970, yendo a declarar al tribunal que las condenó por el asesinato, entre otras varias personas, de la actriz Sharon Tate, esposa del director de cine Roman Polanski. Vivían en una comuna hippie en el rancho Spahn, a las fueras de Los Ángeles. Formaban "La Familia", el culto desde el cual Charles Manson pronosticaba una guerra racial inminente a la que llamaba Helter Skelter. Según van Houten, por aquella época, "todo lo que hacíamos era escuchar The White Album de The Beatles y leer el libro bíblico de las Revelaciones".

sábado, 17 de junio de 2017

Los grupos sectarios como grupos estereotipados

"David Koresh", por Robert Preston

Por Juan Manuel Otero Barrigón // Desde el punto de vista de la psicología de los grupos, y mas puntualmente, desde el campo de la psicología social argentina tal cual fuera formulada por el Dr Enrique Pichón Riviere (1907-1977), podemos entender a los grupos de características sectarias en tanto grupos estereotipados, en el marco de una concepción de enfermedad grupal que refiere al miedo al cambio, y por ende, a una adaptación pasiva a la realidad que niega toda posibilidad de crecimiento y desarrollo creativo.  Básicamente, puede entenderse como estereotipia a la perdida de interrelación dialéctica con el medio, lo que conduce a un centramiento en la lógica del propio grupo, y por lo tanto, a la clausura, rasgo característico de este tipo de agrupaciones. Los grupos que se clausuran, que se cierran en sí mismos, suelen a su vez caer en la llamada lógica delirante, donde el encierro exacerba de manera progresiva los propios posicionamientos y actitudes, perdiendo como referentes las problemáticas del medio en el cual el grupo se haya inserto, y quedando de este modo a merced de una lógica de repetición estéril.  Sucesos como los ocurridos en Guyana en 1978, donde 914 miembros de la secta religiosa Templo del Pueblo protagonizaron un suicidio colectivo, o como el acontecido en Waco, en 1993, cuando se enfrentaron agentes federales y seguidores del ‘mesíasDavid Koresh, nos pueden servir de ejemplo para ilustrar, en términos extremos, las consecuencias posibles de vislumbrar cuando distintos grupos, ya sean sus fines religiosos, espirituales, políticos o  culturales , se cierran en sí mismos, perdiendo toda posibilidad de apertura, y por ende, de praxis transformante de la realidad.

sábado, 3 de junio de 2017

Documental: Los Niños de Dios


Recomendado documental sobre la historia, prácticas y doctrinas de "The Children of God" (Los Niños de Dios), un icónico grupo sectario nacido en la California de los años 60´ de la mano del pastor David Brandt Berg, y que fuera objeto de numerosas denuncias, tanto en América como en Europa, como consecuencia de su prédica antisistema y fundamentalmente, de su peculiar reinterpretación del mandato bíblico del "amor". 

sábado, 27 de mayo de 2017

Fotografías (1)


Fotografía de miembros del culto neocristiano radical y apocalíptico "The Children of God" (Los Niños de Dios), surgido a comienzos de los años 60´ e inspirado en una lectura sensual de la Biblia. Desató la ola del cristianismo sexual, con persecuciones, denuncias y polémica incluida. Hoy se conocen como "La Familia Internacional" y funcionan casi clandestinamente.


El reverendo Jim Jones y parte de su "familia arcoiris", con niños de distintas razas que adoptó con su mujer Marceline en los años 60´. Había establecido su culto en Guyana, huyendo de la justicia norteamericana y con la excusa de una inminente hecatombe nuclear. En su megalomanía, se creía la reencarnación de Lenin y de Jesucristo, y hablaba de su comunidad en términos de un "socialismo religioso". Lo que vino despúes es historia: más de 900 muertos en el suicidio colectivo (para muchos) más grande de la historia, en "protesta revolucionaria por las condiciones de un mundo inhumano".


Casamiento masivo de la "Iglesia de la Unificación" del reverendo Sun Myung Moon, el surcoreano autoproclamado "Tercer Adán" y "Mesías del Segundo Advenimiento", que murió en 2012. En estas ceremonias, en las que se formaban hasta diez mil parejas de distintas partes del mundo, Moon elegía a dedo quien se casaba con quien, aunque las parejas no se conociesen entre sí ni se hubiesen visto nunca antes. La cara más oscura de Moon, sin embargo, tuvo que ver con su apoyo activo a las dictaduras latinoamericanas.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Love Bombing (cortometraje)


"Love Bombing" (2008), interesante cortometraje inglés de Philip Lepherd y Keir Nuttall basado en la popular técnica de sensibilización afectiva empleada por grupos abusivos. 

miércoles, 12 de octubre de 2016

Cine(3): Holy Hell


"Síganme, los voy a defraudar", por Ariel Álvarez (Página 12)

Ser persona es ser una máscara, y nunca se sabe con quién estás hablando detrás de esa máscara”. Así predicaba Michel, el carismático líder de Buddhafield (“El Campo de Budha”), un culto new age que prendió fuerte a mediados de los 80 en West Hollywood, California. Bronceado, maquillado y vestido únicamente con una zunga este “carismático” y bastante particular gurú miraba a cámara y hablaba con un acento extraño, entre europeo del este y latino, mientras realizaba uno de los tantos videos propagandísticos de su nueva religión. Rodeado de sus seguidores, todos jóvenes y bellos, dio rienda suelta a su locura, que terminó a principios del 2000 con acusaciones de abuso sexual por parte de algunos de los hombres que fueron miembros del grupo.

Esta es la historia de Holy Hell, el documental estrenado en enero pasado en el festival de Sundance y que ahora puede verse por Netflix. Will Allen, un ex miembro de la secta (que durante 22 años fue el camarógrafo oficial de todo lo que acontecía en el culto), pudo escapar en 2007, huyendo de los abusos y llevándose con él casi 35 horas de esas grabaciones. Y con ese material realizó este film único que muestra por primera vez y en detalle cómo es el accionar de este tipo de organizaciones puertas adentro.

Will Allen (conocido décadas más tarde por interpretar a Arturo en la serie Lost) era un joven de 20 años que llegó al grupo en 1985. Acababa de graduarse en la escuela de cine y sus padres lo echaron de casa cuando les confesó que era gay. Su hermana mayor lo convenció para que se mudara con ella y se uniera al grupo de meditación y autoayuda del cual ella era miembro. Encontró en esta congregación una “familia” que lo aceptaba y al igual que los demás comenzó un viaje espiritual lleno de felicidad y amor, en principio. Todos los integrantes creían lo que el “Maestro” les estaba vendiendo.

Trailer

Gracias a los registros de Allen podemos ver a Michel, el maestro (Jaime Gómez es su nombre real), un actor y bailarín, que había filmado películas porno gay y cuyo mayor logro había sido un papel de extra en la escena del aquelarre de El bebé de Rosemary de Roman Polanski. Sus acólitos descubrirán todo esto mucho después, claro está. En los videos lo vemos con su zunga a rayas y sus anteojos Ray-Ban, retozando en la playa rodeado de muchachos y muchachas que parecen estrellas de Hollywood (la belleza era una de las condiciones para ser aceptado en la comunidad, además de tener dinero). Al ver estas imágenes, el documental se vuelve involuntariamente gracioso: los rituales parecen más una propaganda de champú que un trabajo de autoconocimiento. ¿Cómo podían seguirlo y creerle en este contexto ridículo? La mezcla de misticismo new age, budismo e hinduismo que predicaba Michel resultaba irresistible. Y aunque parezca difícil de entender, el aspecto de Michel también hizo que lo adoraran como a un dios: “Su energía era increíble. Lo que veía era un hombre hermoso, era una sobredosis espiritual”, explica Allen.

De a poco el delirio de Michel comienza a hacerse evidente con los llamados “servicios”: sus seguidores lo vestían, le daban masajes, cargaban su trono, literalmente. Les cobraba por sesiones espirituales llamadas “El Conocimiento” en donde los jóvenes experimentaban la presencia del mismísimo Dios. A mediados de los 90 algunos de los familiares de los miembros acudieron a las autoridades. Así que organizaciones como Cult Awareness Network comenzaron a perseguir a Buddhafield y Michel se trasladó con sus seguidores a Austin, Texas.

Allí instalados, Michel adoptó el nombre de Andreas y su locura se multiplicó. Hizo que sus seguidores construyeran una casa, con patios, fuentes y la llenaran de pavos reales. Les hizo construir un teatro y comenzó a exigir a los miembros que se operaran para estar siempre atractivos: en realidad los utilizaba como conejillos de indias para luego operarse él. Los primeros planos con el rostro del gurú inyectado de botox son aterradores. Prohibió las relaciones sexuales y si alguna de las mujeres quedaba embarazada, la obligaba a abortar. Todo (o casi) está registrado en grabaciones a veces hilarantes, a veces aterradores y con frecuencia disparatadas.

La bomba dentro del culto explotó cuando un ex miembro les envió a todos un mail donde contaba que había sido abusado sexualmente. Y muchos otros comenzaron a hablar. Estos testimonios se pueden ver en Holy Hell: Allen realizó numerosas entrevistas a ex miembros donde muchos hombres cuentan cómo mediante engaños accedían a los requerimientos de Michel/ Andreas y no se lo podían contar a los demás bajo la amenaza de ser echados de la comunidad. Pese a esto, no lo denunciaron: decidieron exiliarlo a Hawaii en donde Andreas, que ahora se hace llamar Reyji (dios-rey), formó un nuevo culto con algunos de los miembros originales que no lo abandonaron. Esto es quizá la parte más oscura de esta historia: los ex acólitos se sienten estafados en su fe pero no se reconocen como víctimas de abuso: “Nunca fue mi intención artística hacer un documental anti cultos: la mayoría son buenos. Simplemente quería que los miembros actuales lo vean y abandonaran a Andreas, cosa que está sucediendo”, explica Allen.


Con esta idea se reunió con otros ex miembros del culto para realizar el documental pero el proyecto no prosperó. Entonces contrató al director de fotografía Polly Morgan y a algunos ex compañeros de cine, y empezó a buscar financiación hasta que consiguió que el actor Jared Leto fuera el productor de la película. Leto declaró en la revista Variety: “Es implacable, inquietante e inolvidable. Este documental inquebrantable expone un hermoso y extraño viaje en busca de la fe, el amor y la familia, pero termina mostrándonos el negocio de la espiritualidad, el poder y la corrupción. A menudo, la tríada de la religión”.

Si bien Holy Hell tiene la misma estructura de espiral descendente, típica de los documentales de este tipo como Jonestown (2006) de Stanley Nelson o Manson (1973) de Hendrickson y Merrick (sólo para nombrar algunos), la mezcla de material de archivo y talk show televisivo hacen de esta película un material fascinante que muestra ese mundo controlado y privado del abuso dentro de una secta. Un viaje catártico y desgarrador que funciona muy bien. Tanto que hay rumores de que Jared Leto persigue planes para hacer una serie con la historia Buddhafield. Todavía no hay nada confirmado, pero en este momento de redoblado interés por series que exploran los cultos y la religiosidad, seguramente sería una buena idea.

Fuente original del texto: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-11851-2016-10-12.html

miércoles, 5 de octubre de 2016

Planet Earth About To Be Recycled



por Juan Manuel Otero Barrigón

Se cumplen hoy veinte años de la edición de este video en el cual Marshall Applewhite (Do),
líder del culto ufológico Heaven´s Gate, convocaba  públicamente y por última vez, a aquellos que quisieran unirse a su viaje sideral por el cosmos, frente al anuncio del inminente reciclaje que sufriría el planeta Tierra. “Tú única chance de sobrevivir es yéndote con nosotros”, decía, mirando a la cámara. Era el 5 de Octubre de 1996, y el cometa Hale Bopp estaba cerca de su paso más próximo por la órbita terrestre, algo que el grupo consideraba una señal inequívoca de que había llegado el momento de avanzar a un nivel más allá del humano, abandonando sus "recipientes corporales". La creencia, de tintes conspiranoicos, de que en la cola del cometa viajaba oculta una nave extraterrestre, disparó en Applewhite la certeza de que dicha nave era comandada por Ti, su Padre Celestial, que no era sino su compañera y co-fundadora del culto, Bonnie Lu Nettles, fallecida una década atrás. En realidad, el rumor sobre una nave extraterrestre junto al cometa no era pura invención de Applewhite, sino que dicha posibilidad había sido difundida (y defendida) en programas radiales populares en Norteamérica, como el de Art Bell, un conocido locutor y entertainer en temas de misterio.

Apenas cinco meses despúes, en marzo de 1997, 39 miembros del culto, incluido Applewhite, ingerían una mezcla mortal de fenobarbital y vodka, en el marco de un proceso ritual que llevó tres días. Lejos de entenderlo como un acto suicida, para los miembros de Heaven´s Gate se trató de abandonar sus cuerpos para evolucionar a un nivel transhumano en orientación al Reino de los Cielos. Suicidio, decía Applewhite en su mensaje final grabado unos días antes de su muerte, hubiera sido permanecer en este plano humano ante semejante oportunidad de trascendencia.

La riqueza de este tape de casi una hora de duración que arriba compartimos, será, junto con materiales similares, objeto de estudio y de distintas referencias a lo largo de futuras publicaciones. No obstante hoy, un señalamiento puntual e interesante: hacia el final de “El planeta Tierra está a punto de ser reciclado”, podemos ver a Applewhite expresando su particular visión de la ciencia en relación con la verdad y la religión. Sus palabras son: “This is as scientific, this is as true, as true could be. But you have to know me, you have to trust me, you have to believe me.” (Esto es todo lo científico, y todo lo verdadero que podría ser. Pero tenés que conocerme, tenés que confiar en mí, tenés que creerme”). Aquí, y en primer lugar, podemos ver como Applewhite equipara a la ciencia con la verdad. Algo que nosotros también solemos hacer en la cultura popular, pese a que no deje de resultar llamativo ver a un líder de culto realizar la misma jugada. Pero, por otro lado, también invoca a la fe y a la confianza en todo lo que acaba de decir, en la revelación de la cual él se considera poseedor. Entonces, la ciencia es verdad, pero se presenta barnizada en un paquete religioso que demanda la aceptación de ciertas afirmaciones reveladoras. En ese sentido, resulta interesante observar como Heaven´s Gate fue más allá en relación a otros cultos, al incorporar lo que ellos consideraban como científico (y por tanto, evidente) dentro de sus prácticas y cosmovisiones, pero siempre dentro de un marco religioso que era su referencia ineludible.



Distintos estudiosos y especialistas en la historia y teología de Heaven´s Gate se preguntaron porqué los miembros del grupo decidieron terminar con su existencia terrenal en Marzo de 1997 y no en otra fecha. La proximidad del cometa Hale Bopp fue una de las razones, pero no la única. Lo cierto es que hubo, probablemente, una confluencia de factores. La oportunidad que otorgó el espectáculo del cometa se debió, allende su valor religioso, a la expectativa que su paso generó a nivel mundial, y a la oportunidad que esto significaba para los miembros de Heaven´s Gate con vistas a brindarle al mundo una demostración de sus enseñanzas, en días en los que todos observaban atentamente al cielo. Era, además, época de celebración de la Pascua en el mundo cristiano, y tanto Applewhite como Nettles consideraban la transformación a un nivel más allá del humano como una Pascua en sí misma. Por otra parte, distintos estudios sociológicos como el de Benjamin Zeller, propusieron que para ese entonces, el grupo ya estaba dando señales de envejecimiento en su dinámica y expectativas. Había un deseo por parte de sus integrantes por partir y concretizar lo que durante tanto tiempo habían cultivado comunalmente. Finalmente, lecturas más psicopatológicas y centradas en la figura de Applewhite, señalaron que su progresiva acumulación de poder dentro del grupo derivó, a causa de su temor a estar padeciendo una enfermedad terminal (algo que luego se demostraría infundado), en la decisión de ponerle punto final a su periplo terrestre, ya que era creencia de Applewhite que en caso de morir imprevistamente, las puertas del Reino del Cielo quedarían cerradas para sus seguidores. Los líderes de culto padecientes de una grave psicopatología, usualmente toman dos caminos: por un lado, la vía activa que observamos en Waco, Texas, con los Davidianos de David Koresh, y que vimos también en Guyana con el templo de Jim Jones. La paranoia de estos dos personajes los llevó a acumular un arsenal de armas para prepararse para el Apocalipsis que ellos mismos contribuyeron a desatar. Por el contrario, Applewhite eligió la vía pasiva. Todo su mundo se estaba viniendo abajo, y en ese contexto, indujo a sus seguidores a irse junto con él. Fue un "Vamos a hacerlo antes de que suceda”, garantizando así su éxito final.

Terminemos con una breve y expresiva poesía de Rhynoceros en memoria del grupo:

Heaven's Gate

It's the Ti and Do of the UFO two...

Would you like to live in happiness? Because I have the key!
A gateway to a place of love, and everything is free!
It opens for a little while, so don't you dare wait!
Lets start fresh, ditch your things, and join Heaven's Gate!

I am prophet, it was said, they hide behind a rock.
Flying past the speed of sound, and it wont stop.
They will take us to a place, a place far above.
A place of peace, free of hate, flooded with happy love.

They'll take us on a journey, throughout time and space.
Past this solar system, towards a different place.
They hide behind a comet, flying above the sky.
Waiting for us to meet them, watching eye to eye.

To prepare for the ride, we'll wait inside a room.
We'll wait inside to simulate were riding past the moon.
Drinking only citrus juice to clean our bodies pure.
Because they love us very much, they will be our cure.

The males will need castration, we'll all dress up in robes.
They will take us to the heavens, past 6 trillion globes.
This will be our future, because the past was then.
Riding on the UFO, with little green men.

When the gate is open, we will go in shifts.
Take a final drink, before we feel the gifts...
Poison mixed with vodka, we will swallow on a date...
And when our bodies die, we will enter Heaven's Gate.

Fuente de la poesía: https://allpoetry.com/poem/1341489-Heavens-Gate-by-Rhynoceros

lunes, 19 de septiembre de 2016

Cine(2): Kumaré



"Kumaré", por Juan Manuel Otero Barrigón

El ser humano tiene arraigada en su naturaleza la necesidad de formar sistemas de creencias y buscar un poder superior que gobierne la realidad –que llene el vacío del caos. Esta tendencia evolutiva –que incluso podría ser parte de nuestra arquitectura biológica, como sugiere la neuroteología– puede ser también usada, tal como venimos sugiriendo en este blog, como una forma de explotación y abuso emocional. Por otro lado, sabido es que muchos presuntos “líderes religiosos” también son hábiles políticos que tienen conciencia de las inseguridades de sus seguidores o que son capaces de alimentar su propia imagen o hasta hipertrofiarla apelando más a hábiles estrategias marketing que a revelaciones místicas.

El caso de Vikram Gandhi es un excelente ejemplo de esta conciencia de la experiencia religiosa como mercancía pasible de venta, especialmente si se tiene una idea en la que creemos. Gandhi es el autor del falso documental Kumaré, en el cual él mismo protagoniza el proceso de convertirse en un gurú espiritual de la India y reunir a un grupo de seguidores. Gandhi nació en Nueva Jersey, en una familia de inmigrantes en la que se practicaba el hinduismo. Crecer en medio de los dioses de los Vedas a la vez que estaba expuesto a la cultura pop estadounidense, lo llevó a cuestionar su propia educación y las creencias de sus padres. “La religión de la India está llena de historias, lo que me hizo compararla con los cómics y las historias de superhéroes que veía; eran para mí dos formas mitológicas similares”, afirma.

Sorprendido por el boom de la industria del yoga, que supera los 5 mil millones de dólares anuales sólo en Estados Unidos, Gandhi planeó hacer un documental sobre los maestros espirituales y el yoga. En el proceso conoció a numerosos maestros occidentalizados y viajó a la India, donde entabló contacto con otros supuestos maestros espirituales. Su experiencia le hizo descubrir que lo único que realmente define a un líder espiritual es que otra persona cree que él tiene todas las respuestas. Por otro lado, las experiencias religiosas tienen la particular naturaleza de ser inefables, por lo que difícilmente pueden ser mensuradas. Esto le dio la idea de crear un personaje, Kumaré, y penetrar en el mundo del yoga en Estados Unidos como un maestro espiritual y probar que una religión falsa tiene los mismos efectos como una religión verdadera.

Gandhi, bajo la figura de Kumaré, empezó a dar clases de yoga en Phoenix, uno de los centros del new age, y su éxito logró congregar a una serie de seguidores que lo percibían como un poderoso maestro espiritual. Se ganó la confianza de un grupo de personas ávidas de transformarse y experimentar lo numinoso. Para poder dar verosimilitud a su personaje diseñó un sitio web, utilizó el acento hindi de su abuela, se tomó fotos con viejos gurús de la India, adoptó un disfraz (la vestidura naranja y un tridente) y aglutinó todo bajo la idea fundamental de que el gurú es como un espejo: “Todo es un reflejo de lo que queremos ver en nosotros”. Así, Kumaré se posicionó mezclando técnicas de marketing con su experiencia mimetizando gurús, lugares comunes (como la reiteración de una luz azul o de “sentir la energía”), sinsentidos y mantras sonoramente plausibles.

La religión falsa funcionó especialmente bien porque en vez de decirles a sus alumnos que su religión era falsa y la suya verdadera les dijo que todas eran una ilusión pero que ellos tenían el poder, que podrían crear su propia historia.

Trailer de "Kumaré"

Al final, el documental narra una experiencia de transformación, una metanoia. Esto es parte del arco dramático de toda buena historia –la necesidad de que nos conmueva. Kumaré, el falso gurú, hizo que varios de sus alumnos –y él mismo– tuvieran una experiencia de transformación y se dieran cuenta que el poder y la verdad que buscan están dentro de ellos. Pero no agregaremos nada más para no arruinar la sorpresa; el documental está disponible para mirar en la Web, y funciona como una buena herramienta pedagógica para entender mejor la naturaleza humana, y los peligros que en algunos casos puede acarrear una sincera búsqueda espiritual.

La Verdad

Social Fanaticism“, pintura de Kristina Stuokaite

La Verdad: Breves consideraciones a propósito del discurso autoritario en los líderes de grupos de manipulación psicológica, por Juan Manuel Otero Barrigón

Todo discurso autoritario supone una identificación masiva frente a aquello concebido como La Verdad. En los grupos de riesgo con características manipuladoras, cuya dinámica de abuso psicológico y emocional pretende abarcar por completo la vida de sus miembros, dicha Verdad se cristaliza en fundamento último de la existencia del grupo y del individuo; si es que puede hablarse de individuo en estructuras que forcluyen las esferas de la intimidad y la identidad personal a favor de su disolución en la totalidad colectiva.

Remontándonos al modelo clásico de transmisión de la información, el discurso autoritario, sin importar el ámbito social en el que lo encontremos, presupone siempre a un emisor que se considera a sí mismo como garantía de verdad de aquello que enuncia. Por lo tanto, no hace falta confirmar lo que el emisor dice, no es necesario; la autoridad y la veracidad se confunden a su servicio. Su palabra es palabra plena, dado que la misma tiene su fuente y fundamento en un Otro infalible, absuelto de toda posibilidad de error, y a través del cual el emisor habla. Ese Otro es aquel tercero garante, al que se refería Roman Jakobson.

La voz del líder
Será la figura del líder, representante contemporáneo del legendario “flautista de Hamelin”, quien asumirá la transmisión de laVerdad en estos grupos; y cuya aceptación, sin disenso, será aquella puerta de entrada que conduzca a sus seguidores a la esperada trascendencia. Líder que, como ya se ha señalado en numerosas ocasiones, se erige como una figura carismática y dueña de un poder sagrado y fascinador, cuyos mandatos deben ser obedecidos sin oportunidad de réplica. Y es ese mismopoder del líder el que va a permitir, a posteriori, la instrumentación de actitudes de desprecio, humillación, intimidación y exigencias hacia los miembros del grupo, manipulando sus sentimientos de culpa y otorgándoles el perdón, según la obediencia o rebeldía que muestren frente a sus mandatos divinos.

La personalidad autoritaria
Merece recordarse, en este contexto, aquel antológico escrito de Theodor Adorno, “La personalidad autoritaria”, que concebido para proporcionar una aproximación al psiquismo de los líderes totalitarios del siglo XX, encuentra total actualidad en nuestro tiempo a la hora de trazar un perfil de los líderes de los grupos de manipulación psicológica. Partiendo de la tesis de que debajo de todo fundamentalismo (ya sea político o religioso) subyace una mentalidad autoritaria, Adorno se proponía demostrar que existe una cierta estructura de personalidad, con una dinámica y conflictiva propias, que se exterioriza en conductas sociales prejuiciosas y reaccionarias hacia los demás. Entre dichas características de personalidad señalaba: su visión caótica del medio social, su moral rigorista apegada a la letra, su hostilidad interior proyectada, sus creencias persecutorias y su dificultad para apreciar las individualidades, como rasgos típicos al servicio de necesidades profundas que cumplirían una función imprescindible para que el líder logre conservar su sensación de integración e identidad personal, en personalidades íntimamente frustradas, y frecuentemente decepcionadas con sus propias capacidades. Podrían hallarse allí, y en los casos más extremos, las raíces de la pulsión masoquista destinada a aportar su cuota de seguridad por el mecanismo de disolución del yo: la personalidad original, que rechazada, termina siendo disuelta en una entidad superior y poderosa (Dios, o cualquier otra entidad similar).

La escucha ausente
La transmisión unidireccional de la Verdad por parte del líder, conlleva además el olvido de su capacidad de escucha. Al decir de Roland Barthes, pareciera que los lugares de la misma ya estuvieran ocupados de antemano. Nos referimos, especialmente, a los dominios del creyente y del discípulo, tal como los señalara en “Lo obvio y lo obtuso”. Su posesión de la Verdad obtura la posibilidad de un verdadero diálogo. La escucha queda tapada, negada, anulada por su saber obtenido. Solo queda el monólogo, enhebrado en su discurso autoritario.

Los razonamientos paralógicos
Otro aspecto característico del discurso totalitario del líder en estos grupos radica en la estructura de su mensaje. La sutileza del mismo responde al equilibrio entre razonamientos inverosímiles y una demostración, pretendidamente irrefutable, de los acertados fundamentos de sus tesis. La elaboración de este discurso se basa en la construcción de razonamientos paralógicos que, partiendo de una premisa correcta, se desenvuelven hasta distorsionarse, para desembocar en conclusiones cuasi delirantes. El psiquiatra Jean Marie Abgrall expone un ejemplo característico de este tipo de construcciones discursivas, que aunque tomado de un contexto ajeno a nuestro tema, nos sirve para ilustrar lo distintivo de esta forma de razonamiento: “La naturaleza está amenazada porque están muriendo los árboles. Hay que salvar a los árboles. Ahora bien, los castores derrumban los árboles para hacer sus presas. Para salvar a la naturaleza, hay que matar a los castores. Ustedes, los que aman a la naturaleza, ¡síganme y matemos a los castores!”. Podemos ver que el postulado inicial es exacto, también lo son sus consecuencias, con la sola excepción de que los castores que se pretende eliminar forman parte también del equilibrio natural. Se derrumba con ello toda la lógica del discurso.

Aislamiento
El discurso autoritario puede arraigarse profundamente en la psique grupal, especialmente a partir de la instrumentación progresiva y velada del aislamiento al que son inducidos los miembros del grupo respecto a sus marcos de referencia habituales. Con distintas excusas, se los aleja temporaria o permanentemente de su familia, amigos, trabajo o estudios, lo que al dejarlos inestables, y en una situación de virtual orfandad, los obliga a apelar a nuevos marcos referenciales a los que poder aferrarse, siendo sólo los establecidos por el líder los que en ese contexto se hallan disponibles.

Dinámica maniquea y exaltación del conflicto
No debe dejar de señalarse el hecho de que todo discurso autoritario conlleva la necesaria existencia de un enemigo al que hay que derrotar (sea este la sociedad, el gobierno, o cualquier ente ajeno al grupo). Se trata de la dinámica maniquea característica frecuente de estas agrupaciones, la cual asentada en un tipo de pensamiento blanco/negro, concibe la lucha y el conflicto como las únicas alternativas para el triunfo definitivo de la Verdad. Recurramos nuevamente a Barthes, en su imprescindible “El grado cero de la escritura”, a propósito del lenguaje político, tantas veces afín al lenguaje de los grupos manipuladores: “Encontraremos entonces, en toda escritura, la ambigüedad de un objeto que es a la vez lenguaje y coerción: existe en el fondo de la escritura unacircunstancia extraña al lenguaje, como la mirada de una intención que ya no es la del lenguaje. Esa mirada puede muy bien ser una pasión del lenguaje, como en la escritura literaria; puede también ser la amenaza de un castigo, como en las escrituras políticas: la escritura está entonces encargada de unir con un solo trazo la realidad de los actos y la realidad de los fines. Por ello el poder o la sombra del poder siempre acaba por instituir una escritura axiológica, donde el trayecto que separa habitualmente el hecho del valor, está suprimido en el espacio mismo de la palabra, dado a la vez como descripción y como juicio. La palabra se hace excusa (es decir un otra parte y una justificación). Esto, que es verdadero para las escrituras literarias, donde la unidad de los signos está incesantemente fascinada por las zonas de infra o de ultra-lenguaje, lo es más aún para las escrituras políticas, donde la excusa del lenguaje es al mismo tiempo intimidación y glorificación: efectivamente, el poder o el combate son los que producen los tipos más puros de escritura”. Para Barthes, la exaltación de la lucha, desde un contexto de poder, es paradigma del más absoluto discurso autoritario.


Conocimiento o creencia

En “Cómo leer a Lacan”, el filósofo esloveno Slavoj Zizek destaca, a propósito de la psicología del fanático fundamentalista (todo buen líder manipulador lo es) el curioso hecho de que dichas personalidades no creen “en algo”, sino que lo saben directamente. Para el líder, La Verdad (sea que esta se traduzca en una supuesta revelación divina, en un conocimiento superior de cualquier índole, o en una teoría gradualmente desarrollada) supone una serie de enunciados cuasi empíricos que constituyen un conocimiento directo: no hay otra posibilidad, por lo tanto, que aceptarlos como tales, no requieren comprobación alguna. Curioso hecho que los distancia del más sincero creyente, para quien la fe y la consiguiente duda son las dos caras de una misma moneda. Todo fundamentalista, y todo líder fanático, considera sus principios una modalidad positiva de conocimiento. Es llamativo en ese sentido, tal como señala Zizek, la proliferancia actual de grupos en los cuales los significantes Ciencia o científico forman parte de su misma denominación grupal. Ello viene a señalarnos la pretendida reducción de la creencia al conocimiento positivo. Frente a lo sabido de hecho, solo resta la aceptación.

Aceptación que finalmente, encarnada en una obediencia ciega a los mandatos y propósitos de estos flautistas contemporáneos, procurará desterrar la singularidad y la autenticidad de sus seguidores, los cuales deslumbrados por sus melodías, serán espectadores pasivos de la claudicación del sujeto.

Bibliografía

Abgrall, Jean Marie. Los secuestradores de almas. Editorial Océano, México D.F, 2005.
Adorno, Theodor. La personalidad autoritaria. Editorial Alianza, Buenos Aires, 1963.
Otero Barrigón, Juan Manuel. Sectas destructivas y abuso psicológico. Diario “La voz del interior”, Córdoba, edición del 1 de Julio de 2011.
Barthes, Roland. El grado cero de la escritura. Editorial Siglo XXI, Buenos Aires, 2005. (Paginas 27-28).
Barthes, Roland. Lo obvio y lo obtuso. Editorial Paidos Ibérica, 1986.
Jakobson, Roman. Fundamentos del lenguaje. Editorial Ayuso, Madrid, 1973.
Rodríguez, Pepe. El poder de las sectas. Barcelona, Ediciones B, 1998.
Zizek, Slavoj. Cómo leer a Lacan. Editorial Paidos, Buenos Aires, 2010.

(Artículo publicado originalmente en la revista virtual “El Psicoanalítico”, en su edición de Abril de 2013)

Fanatismo: cinco breves sentencias

"Víctima del fanatismo", pintura de Mykola Pymonenko (1899)


La verdad a menudo sufre más por el fanatismo de sus defensores que por los argumentos de sus detractores.
(William Penn)

El fanatismo divide, asesinando la inocencia.
(Mille Petrozza)

Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema.
(Winston Churchill)

El fanatismo es una sobrecompensación de la duda.
(C.G.Jung)

El fanatismo consiste en redoblar el esfuerzo cuando has olvidado el fin.
(George Santayana)

Love Bombing: Sonrisas, seducción y trampa



Love Bombing: sonrisas, seducción y trampa

*por Juan Manuel Otero Barrigón

En su afán de seducir y acercar nuevos miembros, los grupos abusivos se sirven de distintas técnicas de control y condicionamiento, tanto psíquicas como fisiológicas, cuyo fin no es otro sino el del lograr la completa sujeción de la persona al grupo, anulando su personalidad individual en pos de una identidad grupal que no admite diferenciación alguna.

En dicho sentido, una de las técnicas comúnmente más empleadas por diversos grupos en el inicio de su acercamiento consiste en provocar en el nuevo miembro un verdadero shock psicoafectivo que hará sentir a la persona súbitamente especial, y enormemente valorada como tal. Esta técnica es conocida por los especialistas como “Love Bombing” (Bombardeo de amor).

Recientemente el tema ha vuelto a la mesa de debate, a partir de la divulgación de un corto fílmico de alrededor de siete minutos de duración, dirigido por el cineasta Philip Lepherd y titulado precisamente“Love Bombing”. Dicho film, presentado en el Festival Europeo de Cine Independiente del año 2008 nos muestra a cuatro amigos compartiendo una cena y conversando animadamente sobre esta técnica de control emocional, en tanto tres de ellos demuestran tener un conocimiento tal del tema que sugiere al espectador la posibilidad de que la hubieran puesto en práctica en el pasado.

Originalmente atribuida a la secta Moon, pero popularizada luego en distintos grupos y con algunas variantes, esta eficaz técnica de sensibilización psicoafectiva provoca en aquella persona que se asoma a un grupo por primera vez un verdadero sentimiento de familiaridad y pertenencia, donde todos le prodigan excesiva atención y cariño, abrazos y demostraciones de afecto, sentimientos y sensaciones de fuerte impacto emocional, sobre todo para aquellas personas que han sido o se acercaron al grupo en momentos de vulnerabilidad, baja autoestima o que simplemente están cursando una crisis vital. Pareciera como si el grupo lo hubiera estado esperando. La persona sujeto de este ‘bombardeo de amor’ se siente inesperadamente uno de los seres mas queridos del mundo.

Ubicamos así, a esta eficaz técnica de manipulación, en el primer momento que caracteriza el encuentro grupo-individuo/futuro miembro, instancia de persuasión y captación que tan solo preanuncia lo que será luego la verdadera sumisión de un ser humano hacia un grupo totalitario y un líder psicópata o delirante.

Expertos en el arte de la seducción, los grupos abusivos logran hábilmente generar en la persona que se presenta ante ellas la convicción de que no solo son buenas personas, brillantes, excelentes e inteligentes, sino que al mismo tiempo, siempre han sido seres singularmente especiales, distintos a los demás, siendo ese “algo especial” lo que pudo ver y valorar el grupo, propiciando así la llegada del individuo al grupo, en tanto “hogar especial” por excelencia.

Sabemos, sin embargo, gracias a los aportes de la psicología profunda, que la seducción tiene un segundo componente que es la frustración, constituyéndose de esta manera un doble juego que se da comúnmente en los grupos abusivos (Mussachio de Zan, Amelia, Otra Adicción: las sectas y su logro de inducir a dependencia y servidumbre, Revista Alcmeon, Bs. As, 2000). Sentirse el más querido del mundo es entonces solo el primer paso. La frustración, dada por el retiro de ese afecto masivo y dedicación que una vez tuvo el adepto, descoloca a este, lo deja en el vacío, y le genera la impostergable necesidad de recuperar aquel lugar de privilegio que alguna vez tuvo, cuando era para el grupo, y sobre todo para el líder, alguien realmente especial. Dicha frustración puede estar dada por innumerables causas, pero siempre se desprenderá de algún pensamiento, actitud o comportamiento llevado a cabo por el reciente miembro y reprensible para los códigos del grupo. Y esta necesidad de recuperar aquel lugar que una vez sintió como propio, lo llevara al extremo de la aceptación por sometimiento de castigos y disciplinas con las cuales purgara sus ‘culpas’ para poder así volver a ser aquel que otrora fue querido y amado, generando de esta manera, y sobre todo en personalidades dependientes y necesitadas de constantes refuerzos positivos, un circulo vicioso en donde seducción y frustración se sucederán ininterrumpidamente, quedando la persona presa de una maniobra manipuladora que la congela en el lugar de victima.

Quizás el adjetivo que mejor signifique esta inyección de amor por parte del grupo al futuro miembro sea la palabra “deliberado”. Y es que en efecto, el Love Bombing implica una demostración deliberada de afecto y cariño, nunca espontánea, sino premeditada y con un propósito muy definido: lograr que la persona, emocionalmente desbordada por demostraciones de afecto que no esperaba, descubra en el grupo un refugio y un lugar donde sentirse alguien especial, con un propósito en la vida, o simplemente, alguien real y verdaderamente querido. Es la trampa con cara de sonrisa.

Pero no se trata solamente de una demostración deliberada de afecto y simpatía por parte del grupo hacia el futuro adepto. Dicha demostración, además de premeditada, se nos muestra hábilmente coordinada, generalmente con la aprobación del liderazgo, no constituyéndose en esfuerzos aislados y sin dirección alguna, sino por el contrario inteligentemente dirigidos y orientados hacia el fin buscado, en una verdadera maniobra de condicionamiento mental (Singer, Margaret, Las sectas entre nosotros, Editorial Gedisa, Barcelona, 1997) .


Y es entonces cuando se genera en el individuo un sentimiento de pertenencia, que se producirá inmediatamente una primera y pequeña frustración, tal como veníamos exponiendo. El Dr. Jean Marie Abgrall señala al respecto, que es “aquella que experimenta el iniciado ante la idea de no haber tenido aun acceso a la plenitud del conocimiento que manifiestan tener los demás (…) Desde ese momento, el terreno esta preparado: el grupo emprenderá las manipulaciones afectivas e intelectuales que han de conducir a la conversión” (Abgrall, Jean Marie, Los secuestradores de almas, Ediciones Océano, México, 2005).

Ahora bien, es sabido que en esta primera etapa de bombardeo afectivo, el eje sobre el cual se desarrolla la relación sujeto-grupo es el engaño. La información que recibe la persona sobre las creencias, las actividades y los verdaderos propósitos del grupo se mantienen ocultos, velados, aquí tan solo pareciera importar para el futuro miembro el hecho de “sentirse parte” de un grupo de personas que se presentan diferentes, ajenas a las trivialidades que son propias del mundo en que vivimos y somos, y en el que puede reconocerse a sí mismo, ignorando incluso muchas veces, la naturaleza religiosa o pretendidamente ‘espiritual’ de ese grupo al cual se ha unido (Hassan, Steve, Las técnicas de control mental de las sectas, Ediciones Urano, España, 1990).

Todo esto nos lleva a referirnos al innegable lazo, ya señalado por publicistas, existente entre los estados anímicos positivos y la persuasión. Estudios realizados por Janis, Kaye y Kirschner en Estados Unidos (1965) sobre las relaciones de los estados de ánimo y la psicología del consumidor han revelado que un entorno positivo estimula la seducción y la consiguiente aceptación de consignas que en otras circunstancias nunca podrían hacerse propias. En sus experimentos, ellos indujeron ambientes agradables al ofrecer comida y bebidas a algunos de los participantes mientras le leían a estos mensajes persuasivos acerca de una serie de temas polémicos, mientras que otros solo leyeron esos mensajes en un cuarto común de laboratorio. Los resultados fueron determinantes: los primeros se mostraban mucho más accesibles a cualquier cambio de actitud que aquellos que no habían recibido nada.
En relación a esto, Cacioppo y Pety (1981, 1986) se refirieron al llamado Modelo de Elaboración de Verosimilitud. Modelo comprensivo que diferencia una ruta central a la persuasión y una ruta periférica. La primera sería aquella en donde el cambio de actitud se encontraría dado por argumentos lógicos, convincentes, basados en la información; mientras que la ruta periférica implicaría por el contrario, un cambio de actitud procedente de factores no cognoscitivos, contaminados de elementos irracionales y emotivos, pero también de falsedades deliberadas agregadas por el emisor del mensaje. Ahora bien, en los grupos sectarios se explota fundamentalmente esta segunda ruta periférica, en tanto la primera supone una racionalidad y argumentación lógica que es precisamente aquello que las sectas no pueden ofrecer, sobre todo cuando se trata de incorporar al grupo a personas incrédulas y con suficiente capacidad de análisis. La ruta periférica, supondrá entonces, apuntar a un estrato emocional, donde la recepción de un mensaje ambiguo y confuso es mucho mas asimilable por la persona abordada.

Esto nos lleva a concluir que el Love Bombing tiene como fin, entre otras técnicas utilizadas, de “allanar” el camino, crear las condiciones indispensables y el estado de susceptibilidad y receptividad necesarios que permitirán luego dar lugar al verdadero dominio del grupo sobre la persona.

El Love Bombing se enmarca esencialmente en un primer momento de la relación individuo-grupo en donde el proceso de conversión y adoctrinamiento no se sostiene en la racionalidad sino en una dinámica esencialmente emocional. Es la puerta de entrada al verdadero abuso físico, psíquico, emocional y/o económico que sufrirá una persona posteriormente como consecuencia de su progresivo compromiso con el grupo. Una persona común, que tan solo se encontraba quizás en un camino de sincera búsqueda espiritual, un poco sola o aburrida de la monotonía, o simplemente, transitando por un difícil momento de su devenir, pero que nunca sospechó que el costo de “pertenecer” y “ser especial” sería tan alto, ni mas ni menos que su libertad.

Poesía: El flautista de Hamelin



El flautista de Hamelin (Robert Browning)
I
El poblado de Hamelin está en Brunswick
Cerca de la famosa ciudad de Hanover
El río Weser, ancho y profundo
Moja sus paredes en el lado sur;
Un hermoso cuadro nunca visto;
Pero, cuando empezó mi canción,
Hace casi quinientos años,
¡Que lástima!, ver sufrir a la gente
Por culpa de esos bichos.

II
¡Ratas!
Se peleaban con los perros y mataban a los gatos,
Y mordían a los bebes en sus cunas,
Comían los quesos de los moldes,
Y chupaban la sopa directamente de los cucharones de los cocineros,
Partían los barriles de sardinas saladas,
Anidaban en los sombreros domingueros de los hombres,
Y arruinaban las charlas de las mujeres
Ahogando sus voces
Con gritos y chillidos
En cincuenta diferentes sostenidos y bemoles.

III
Al fin el pueblo en bloque
Se congregó en la municipalidad:
“¡Que quede claro!”, gritaron, “¡nuestro intendente es un inútil;
Y nuestro consejo un escándalo!
¡Pensar que nosotros compramos ropas elegantes
Para imbéciles que no pueden determinar
Lo mejor para librarnos de esta plaga!
¿Ustedes creen que porque son gordos y viejos,
Van a encontrar sus funciones más fáciles?
¡Arriba señores! ¡Den a sus cerebros una sacudida
Y encuentren el remedio que nos está faltando,
O tengan por seguro que los mandaremos a empacar!”
Con esto el intendente y el consejo
Quedaron bajo una terrible consternación.

IV
Una hora se reunieron en consulta
Y al final el intendente rompió el silencio:
“Por una moneda he de vender mi traje;
¡Cómo desearía estar lejos de aquí!
Es fácil ordenarle a uno que se sacuda el cerebro—
Estoy seguro que mi pobre cabeza volverá a dolerme,
Ya la he estrujado, y todo en vano.
¡Ah, que daría por una trampa, trampa, trampa!”
Justo cuando decía esto, ¿qué pudo pasar?
Un suave golpe en la puerta de la cámara.
“¡Por Dios!”, gritó el intendente, “¿qué sucede?”
(Sentado entre los miembros del consejo,
Se le veía pequeño, aunque terriblemente gordo;
Sin brillo en sus ojos, no más húmedos
Que una ostra demasiado larga y abierta,
Salvo cuando su panza sufría turbulencias
Frente a un plato de tortuga verde y gelatinosa)
“¿Son sólo unos pies que se arrastran en la alfombra?
¡Cualquier cosa que suene como una rata
Hace que mi corazón lata violentamente!”

V
“¡Entre!”— Gritó el intendente, incorporándose:
¡Y así entró la figura más extraña!
Su saco largo, tan raro, que iba de los pies a la cabeza
Era mitad amarillo y mitad rojo,
Y él mismo era alto y flaco,
Con ojos azules, penetrantes, cada uno como un botón,
Su pelo claro y suelto, su piel oscura,
Sin patilla en las mejillas, y sin barba en el mentón,
Y labios donde las sonrisas iban y venían;
Sobre sus amigos y parientes, nadie pudo conjeturar:
Ni nadie pudo tampoco admirar lo suficiente
Al hombre alto y su antigua vestimenta.
Uno dijo: “¡Es como si mi tatarabuelo,
Marchando al compás de las trompetas del Día del Juicio Final,
Hubiera hecho este camino desde su colorida tumba!”

VI
Él se aproximo a la mesa del Consejo:
Y, “Con permiso, Su Señoría”, dijo, “yo estoy capacitado,
A través de un hechizo secreto, para atraer
A todas las criaturas que viven bajo el sol,
Que se arrastran, o nadan, o vuelan, o corren,
Atraerlas detrás de mí, en una forma que nunca se ha visto.
Y yo principalmente uso mi hechizo
En criaturas que dañan a la gente,
En el topo, el sapo, el tritón y en la víbora;
Y todo el mundo me conoce por el flautista.”
(Y en este punto ellos notaron alrededor de su cuello
Una bufanda a rayas rojas y amarillas,
Que armonizaba con su saco hecho del mismo paño,
Y en una punta de la bufanda colgaba una flauta;
Y notaron también, sus dedos, que se movían sin pausa
Como impacientes por tocar
En la flauta, que colgaba a baja altura
Sobre su vestidura anticuada)
“Y aunque,” dijo, “parezco un pobre flautista,
El pasado junio, liberé al Reino de Tartaria,
De un enorme enjambre de jejenes;
Alivié en Asia al Nizam
De una monstruosa camada de murciélagos:
Y en cuanto a lo que atormenta sus mentes,
¿Si logro eliminar las ratas de la ciudad,
Me darán ustedes mil monedas?”
“¿Mil? ¡Cincuenta mil!” -fue la exclamación
Que dieron asombrados, el Intendente y su Consejo.

VII
El flautista se paró en la calle,
Sonriendo primero con una pequeña sonrisa,
Como sabiendo la magia que duerme
En su modesta flauta;
Y entonces como un músico experto,
Frunció sus labios para soplar la flauta,
Y sus agudos ojos verde-azules parpadearon,
Como una llama de vela rociada con sal;
Y antes de que la flauta diera tres notas,
Se escuchó como si un ejército murmurase;
Y el murmullo se fue haciendo un estruendo;
Y el estruendo se convirtió en un fuerte retumbo;
Y hacia afuera de las casas las ratas se revolcaban.
Ratas grandes, ratas pequeñas, ratas flacas, ratas fornidas,
Ratas marrones, ratas negras, ratas grises, ratas tostadas,
Serias viejas aplicadas, alegres jóvenes juguetonas,
Padres, madres, tíos, primos,
Con sus colas paradas y sus bigotes erizados.
Familias por decenas y docenas,
Hermanos, hermanas, maridos, esposas-
Siguieron al flautista con gran entusiasmo.
Calle tras calle él sopló avanzando,
Y paso a paso ellas lo siguieron bailando.
Hasta que llegaron al río Weser,
¡Donde todas se zambulleron y murieron!
—Salvo una quién, valiente como Julio Cesar,
Cruzo a nado y sobrevivió para llevar
(Como el conquistador Romano con su manuscrito)
A ‘Ratalandia’, su hogar, el siguiente comentario:
Que decía así, “A la primera nota de la flauta
Escuché un sonido como de tripas que se agitan,
Como de manzanas, maravillosamente maduras
Cayendo dentro de un lagar de cidra,
Y de un abrir de frascos de pickles,
Y de entornar de tapas de conservas,
Y de un descorchar de frascos de aceite,
Y de un romper las cubiertas de los barriles de manteca,
Y de parecer, en fin, como si una voz
(Más dulce que la voz del arpa)
Dijera, ¡Oh ratas, disfruten!
¡El mundo se ha convertido en una gran cocina!
¡Entonces coman, masquen, tomen sus viandas,
Desayuno, almuerzo, cena, refrigerio!
Formando todo un compacto jugo azucarado,
Y justo cuando estaba por alcanzar
Ese compacto barril de delicias,
Que, brillando como el sol,
Parecía decirme: ‘¡Ven, atraviésame!’
—Me vi arrastrada por el río Weser.”

(…)

Pintura de George John Pinwell (1869)