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domingo, 28 de octubre de 2018

Documental: "Paradise Lost"


Nos acercamos a los 40 años de la tragedia de Jonestown, y es una buena oportunidad para comenzar a refrescar algunos de los acontecimientos que signaron el conocido caso. "Paradise Lost" (2007) es un largometraje híbrido de documental y drama, que rastrea con detalle los últimos cinco días de la comunidad hasta el momento del horroroso final: el asesinato / suicidio en masa del Templo del Pueblo de Jim Jones el 18 de noviembre de 1978. Dirigido por Tim Wolochatiuk.




viernes, 6 de abril de 2018

viernes, 9 de febrero de 2018

Invitación: Curso


Curso introductorio de un (1) día. Requisitos de inscripción pueden solicitarse a religareredbsas@gmail.com o bien, a jmobarrigon@gmail.com

Programa del evento disponible en: https://www.facebook.com/events/179395142794606/

viernes, 26 de enero de 2018

Avatares de la relación maestro/discípulo

"Maestro y discípulo", por Bill Liger

Cinco errores a evitar en la relación con el maestro, por Fabrice Midal

La relación maestro-discípulo está en el corazón de muchos senderos espirituales y religiosos. Comparto este fragmento de un escrito de Fabrice Midal, enseñante budista francés contemporáneo, que si bien está dirigido primariamente al ámbito del budismo zen, plantea cuestiones que bien pueden reflejarse en contextos no budistas, a propósito de algunos de los riesgos que un planteamiento inadecuado que dicha relación pueden conllevar.

(El fragmento cuya traducción presento ha sido extraído del libro de Fabrice Midal “Pourquoi n'y a-t-il pas de chemin spirituel possible sans un Maître ?”, Editions du Grand Est 2009)

La tradición Zen posee esta del la máxima: “Si te encuentras con el buda mátalo”. El Buda no puede residir al exterior de si mismo. Olvidando que el Buda o el maestro son en primer lugar el espacio de la inteligencia que reside en si mismo, se hacen ídolos. El camino budista no consiste de ninguna manera en adorar al maestro como un ser extraordinario, sino en entrar en relación con él porque os muestre un camino que, conduciéndote cerca de ti, te trae al mundo.

Todos los errores de perspectiva vienen del olvido de que lo esencial está aquí. He aquí algunos.

Convertirlo en un ícono

El primer error es percibir al maestro a la manera que tienen los adolescentes de considerar su actor fetiche o su cantante preferido – un modelo con el que identificarse que les da seguridad sobre aquello que su existencia tiene de frágil e incierto. Está de un lado el héroe lejano, soporte de todas las proyecciones, y del otro uno mismo que está separado.

Esta idealización es un obstáculo a cualquier comprensión real del dharma. Se sorprendería mucho los adeptos de esta adulación al señalar cuanto en ella encierra de agresión en la contemplación de su objeto. Sin embargo, ¿que puede ser peor para un ser humano que extirparlo así de la esfera terrestre? Le es negada la menor posibilidad de existencia, se le condena al suplicio que se infringió a si mismo el rey Midas: todo lo que él tocaba se trasformaba en oro, para él no hay ni humor, ni error posible, ni humanidad. Lleno de ironía (o de perversidad) este despiadado aislamiento que es instituido reclama el amor más puro y es acompañado de declaraciones chillonas – desmentidas sin embargo solo por el tono de la voz que las pronuncia.

Recordemos que, en realidad, la relación al maestro consiste en deshacer toda tentativa de separarse de él y de las enseñanzas para descubrir la unidad primordial que existe entre él y nosotros.

Convertirlo en una especie de padre

Segundo extravío: percibir al maestro como aquel que tiene respuesta para todo y comportarse, a su lado, como un niño que rehúsa crecer.

He visto numerosas personas, en centros de meditación, que quieren ver a su maestro para preguntarle: "¿Tengo que comprar esta casa”, “Mi hijo no es amable, ¿qué debo de hacer?”, “Mi marido no quiere hacer lo que yo deseo ...”, o “¿Qué trabajo tengo que hacer?”. El maestro se convierte en profesor, consejero conyugal o financiero, psicólogo. Estas personas generalmente suelen finalmente irse, decepcionadas del dharma, sin darse cuenta de que no es una relación al dharma lo que ellas buscan.

La confusión con una figura paterna puede adoptar formas más complejas a poco que una herida narcisista profunda les haga pantalla. La relación afectiva toma entonces para el estudiante un lugar desmesurado en una modulación dramática desplazada. Una confusión así se superpone a todos los planos, impidiendo poder distinguir verdaderamente lo que es del orden neurótico – de una relación pues puramente fantaseada – del juego viviente de la realidad.

Más complicado todavía: algunos buscan asegurarse sobre el amor del maestro, o cuando menos de un lugar, manifestando la más completa sumisión hacia él, abandonando su propia decencia, y esperando amarrarlo así.

Recordemos que el maestro no está ahí para infantilizar a sus estudiantes sino, al contrario, para empujarles a asumir sus propias responsabilidades, a tomar su propias decisiones. No está para responder a todas las preguntas, sino para permitir arriesgarse a ser más libres.

La falta de reconocimiento

El tercer error consiste en considerar al maestro según lo que él os aporta. Tomáis aquello que os gusta, dejáis aquello que no os conviene – sin verdadero reconocimiento hacia él y sin tomar en serio sus instrucciones. Dicho de otra forma, acaparáis la experiencia de la apertura que hacéis conceptualizándola para insertarla en vuestro sistema de pensamiento. Más o menos consciente y sistemática esta actitud apunta a atrapar o rechazar vuestra vulnerabilidad y lo incognoscible propio de toda experiencia. Os separáis así de vuestro propio corazón en lugar de dejarlo llorar – como se dice de que “la viña llora” cuando en primavera la subida de sabia hace llenarse de gotitas los sarmientos.

El maestro no es un bibliotecario que os da el libro que habéis reservado, el os trasmite su propia experiencia, su propio camino, su corazón. Sin responder a esto, sin desarrollar una forma de reconocimiento y de ardor, es imposible en el fondo oír y vivir la enseñanza. Solo la gratitud corta el egoísmo y os une al maestro.

Viendo como el maestro esta él mismo al servicio de la situación, como constantemente busca ayudarnos, se pone de manifiesto que la relación más adecuada a mantener con él es servirle a nuestra vez – es decir servir la visión que lo inspira. Se participa entonces al mismo destino.

La posición histérica

El cuarto callejón sin salida es la histeria. La persona histérica se maravilla de la existencia del maestro, le canta alabanzas, cae desmayada ante su presencia. Puede incluso lograr hacerse pasar por un modelo, por el ejemplo del estudiante perfecto, hacer que alrededor de ella nadie se sienta a la altura. Solo ella sabe de lo que él tiene necesidad, solo ella lo ama. Pero la intensidad pasional en la que está atrapada no tiene nada que ver con una relación autentica. El histérico no busca de ninguna manera encontrar la persona del maestro, no tiene nada que hacer con su enseñanza – incluso si puede tener necesidad de imaginarlo grandioso y de decirlo. “Lo que la histérica quiere, explica Lacan, digo esto para aquellos que no tienen vocación, debe ahí de haber muchos – es un maestro. Esto es de todo punto claro. Es incluso la cuestión que hace falta plantearse de si no es de ahí de donde parte la invención de un maestro. Ella quiere que el otro sea un maestro, que sepa muchas cosas, pero igualmente que no sepa bastante para no creer que ella es el precio supremo de todo su saber. Dicho de otra manera, quiere un maestro sobre la que ella reine. Ella reina, y el no gobierna.

Lo que puede ser que tema por encima de todo una persona así, es ser amada, y que de esa forma el dharma se convierta en real – pues el dharma es el espacio del amor liberado y benevolente. Su actitud apunta a preservarla de la posibilidad de ser alcanzada y hecha, por el amor, vulnerable. En su figura más terrible, la histérica quiere ser la Ley, atraparla, poseerla. Lo cual es propiamente imposible. Es por esta razón la antípoda del maestro – que es la Ley por que sabe que es ella quien le sostiene y en lo que consintió.

Creer que el maestro sabe

Otro gran error, paradójico a primera vista, es creer que el maestro detenta un saber definitivo. Verdaderamente el maestro no sabe nada. Pensar que el maestro detenta un saber que os haría falta es un forma de necedad. Verdaderamente nadie, absolutamente nadie, puede saber cualquier cosa. Esta es una de las más profundas verdades humanas.

Se pueden saber cosas – que París es la capital de Francia, que 2 y 2 son cuatro – pero en cuanto a lo esencial, en cuanto a la existencia misma, en cuanto al “gran asunto” de la vida y la muerte del cual habla el Zen, ningún saber del orden de la certeza es posible. Pero como una verdad así es abisal, espantosa, para obtener seguridad se proyecta sobre el otro la posesión del saber. Se huye así de nuestra propia finitud, allí donde el camino consiste en reconocerla y en tener nuestra oportunidad.

Cada vez que considero que alguno “sabe”, estoy al punto de ilusionarme. Nadie sabe, Reconocerlo, hacer el duelo del hecho de que otro sepa por mi, está en el centro del camino budista.

Es posible exponer esto de otra forma: lo que el maestro sabe, realmente lo sabemos también nosotros – simplemente lo hemos perdido de vista. Pero la prueba de que lo sabemos es que tan pronto como lo dice, reconocemos su proposición como verdadera. ¿Cómo podríamos reconocerla si no la conociésemos ya?

No teísmo

Los cinco callejones sin salida descritos aquí se sostienen todos sobre la dificultad en articular correctamente al maestro externo – el ser humano que encontramos – y el maestro interno – la sabiduría que espontáneamente existe en nosotros. El papel del primero es liberar al segundo, incitarlo a manifestarse en la vida de sus estudiantes. Este lugar corta de cuajo el riesgo de hacer del maestro un ídolo -y el budismo, como toda tradición espiritual, está enteramente apuntalado sobre la preocupación de evitar a cualquier precio este riesgo fatal.

El maestro no está fundamentalmente fuera de vosotros. Lo encontráis a la vez como persona y en la apertura que ya está en vosotros – y que él os muestra. La verdadera relación con el maestro consiste, por esta razón, en uniros a él, en ser Uno con él – y de ninguna forma en colocarlo al exterior de vosotros como un héroe o un dios. Esto es incluso lo esencial de la relación a Buda en la tradición no-teísta que es el budismo. Ningún Dios, ningún salvador.

El sentido de la práctica es comprender que nosotros no estamos jamas separados de la apertura que nos ha presentado el maestro. Ella reside en la palma de nuestra mano. La relación con la persona del maestro es entonces más simple, ni idolatría ni voluntad de posesión sino amor simple y benevolente.

viernes, 19 de enero de 2018

Bajo distinto prisma


Pintura: David Choe

Por Juan Manuel Otero Barrigòn // La figura del líder es la clave para entender el funcionamiento de todo grupo sectario abusivo. Los miembros de los grupos sectarios están siempre más primariamente prendados del líder que de la ideología, que va a ocupar un rol secundario. Esto es algo que muchos estudios sociológicos y antropológicos contemporáneos sobre el tema no tienen en cuenta, sobre todo cuando centran sus esfuerzos, valiosos por cierto, en defender la legitimidad de las heterodoxias frente a la cultura oficial dominante. Focalizan un aspecto del fenómeno que los profesionales de la salud vemos bajo otro prisma. De ahí que muchos sostengan que el concepto de "secta" es obsoleto y poco académico. Quizás lo sea, y de hecho, muchos profesionales de la salud apelan ya a otros significantes. Pero lo cierto es que lo que antropólogos, sociólogos y psicológos entienden por la categoría "secta", diverge en su significado y alcance. Para la psicología, la relación líder/grupo es fundamental, indicativa del principal vector de análisis que nos ocupa. De allí que no interese la legitimidad social que un grupo tenga, su número de integrantes o las características de su doctrina. Cuando hablamos de grupos sectarios abusivos, nos importan los métodos y las dinámicas que emplean, y no lo que los grupos humanos, en su libertad de conciencia, eligen creer. 

viernes, 8 de diciembre de 2017

La atracción de los grupos abusivos


Recomendado corto animado, con voz y guión de Janja Lalich (estudiosa y profesora en sociología en la California State University), respecto a las principales razones que explican el atractivo de los grupos sectarios abusivos.   

viernes, 17 de noviembre de 2017

La mística del ocultamiento

David Brandt Berg, fundador de "The Family International", y maestro en el arte del ocultamiento

Por Juan Manuel Otero Barrigón // Muchos líderes de culto tienen perfectamente asimilado un principio básico de la psicología social: la distancia física equivale a distancia psicológica. Juegan a calibrar, en base a ello, una distancia calculada respecto tanto de sus seguidores, como así también, de la misma cotidianeidad, con sus complejidades, dificultades y problemas. Esto los preserva no sólo de quedar expuestos ante la mirada de los demás frente a eventuales traspiés o equivocaciones, que como todo mortal, pudiesen tener; sino que por otro lado, permite revestirlos  de un aura especial, devenida como fruto de su alejamiento de las situaciones mundanas. El líder abusivo procura mantenerse siempre a un prudente margen de la realidad, cultivando un halo de misterio, secreto y santidad, que consolida su carisma, y acentúa su condición de "ser alguien especial", alejado de las banalidades, en contraste con la mayoría de los mortales. Esto se hace más evidente, incluso, en aquellos casos en los cuales el grupo (a instancias del líder) tiene establecidos "rituales" especiales celebrados en días y horarios concretos, en los cuales los discípulos pueden tener contacto directo con su maestro (físico, o al menos, visual),  para luego retornar este a su ostracismo místico. Logra despertar, con estos encuentros dosificados, todo tipo de fantasías entre los miembros del grupo, que lentamente comienzan a valorar esos escasos momentos compartidos como verdaderas teofanías con las que orgullosamente se sienten bendecidos. Algunos líderes llevan esta técnica más lejos, para establecer contacto con sus seguidores sólo mediante correspondencia, o a través de intermediarios, acentuando así, aún más, su condición cuasi divina. Sin embargo, esto último no es lo más común. Lo esencial, cualquiera sea el grado de lejanía que el líder cultive respecto de quienes lo sigan, es enfatizar, en todo momento, la inmensa distancia que separa su status del de las demás personas, al tiempo que consolidar, entre sus seguidores, la condición privilegiada que supone formar parte, junto a él, de una misma comunidad de elegidos. 

viernes, 13 de octubre de 2017

Invitación


Curso introductorio de un (1) día. Requisitos de inscripción pueden solicitarse a religareredbsas@gmail.com o bien, a jmobarrigon@gmail.com

Programa del evento disponible en: http://psiembra.com.ar/articulo.asp?idarticulo=127

viernes, 29 de septiembre de 2017

Evaluación escindida del accionar abusivo


Por Juan Manuel Otero Barrigón // Una vivencia muy común en aquellos que han sido sometidos a dinámicas de abuso psicológico y manipulación emocional consiste en alternar momentos de intenso enojo y reproche hacia el agresor, con otros signados por los sentimientos de culpa y justificación benevolente del accionar abusivo. Esto es, en gran medida, consecuencia del continuado proceso de seducción y frustración instrumentado,  al que me referí en otras oportunidades, y mediante el cual el líder abusivo pretende sostener a sus víctimas en una suerte de limbo emocional, totalmente desprovistas de seguridad yoica. La superación de esta mirada escindida de la figura del agresor es uno de los  objetivos terapéuticamente necesarios para posibilitar el progresivo quiebre del vínculo de dependencia otrora establecido.

sábado, 1 de julio de 2017

Cómo piensan los cultos


Mini conferencia de Diane Benscoter, ex integrante de la Iglesia de la Unificación (moonies), en la cual explica, a partir de su experiencia personal, algunos aspectos de la lógica mediante la cual operan los cultos abusivos. 

sábado, 10 de junio de 2017

sábado, 13 de mayo de 2017

Fanatismo: definición psicodinámica



El fanatismo es una "formación sustitutiva" en el sentido freudiano. Lógicamente, es la sustitución de excesivo afecto subjetivo y voluntad, por la falta de verdad "objetiva" en el propio sistema de creencias de uno, y prácticamente es la sustitución de actuar literalmente por la negligencia y el rechazo de cumplir con la obligación de hacer los propios deberes. En un nivel personal equivale a una especie de lavado de cerebro. Algo está roto en la personalidad. Ya no está viva, abierta, flexible, ya no es humana en el sentido completo de la palabra, sino que funciona monomaníacamente como una máquina programada.

Wolfgang Giegerich, analista junguiano

viernes, 5 de mayo de 2017

Sobre la lógica perversa justificatoria


Por Juan Manuel Otero Barrigón // A raíz del tristemente célebre desafío de la "Ballena Azul", el "juego" que provocó varios suicidios adolescentes en distintas partes del mundo, por estos días se conocieron los fragmentos de una entrevista hecha a su creador, el joven Philipp Budeikin, al diario ruso Saint Peterburg.ru, donde lejos de negar su responsabilidad con las consecuencias desatadas por su propuesta, justificó el "juego" con argumentos que se asemejan al discurso de los líderes abusivos. Budeikin afirmó que su propósito era el de "limpiar nuestra sociedad", y que para ello, dividió a las personas que participaban en su "juego", en dos grupos: gente y "residuos biodegradables". “Ellos (por estos últimos) son los que no tienen ningún valor para la sociedad, o solo le harán daño. Estaba limpiando nuestra sociedad de tales personas". Esas fueron sus palabras. Budeikin es ahora vinculado con al menos ocho comunidades virtuales desde las cuales se incentivaba al suicidio a los jóvenes, como prueba final a cumplir. Habrá que esperar para ver como avanza la investigación en su contra, pero sin duda podemos afirmar que estamos ante una lógica perversa, dispuesta a ofrecer cualquier cosa, por engañosa, falsa y destructiva que sea, si a cambio puede mantener el control del semejante. De hecho, una de las consignas, es que tras ser "invitados" a superar una prueba por día durante cincuenta días, los jóvenes luego tienen que enviar a los "tutores en línea", que utilizan perfiles falsos en Facebook y reparten mensajes con determinados desafíos a través de WhatsApp, una prueba que confirme la acción realizada, para así poder pasar al siguiente nivel. El discurso de Budeikin se asemeja al característico del psicópata redentor, que lleva adelante una cruzada de purificación moral y social en una sociedad corrompida y en decadencia, dispuesto a lo que sea, con tal de que su misión se cumpla. Algo parecido a la noción de Helter Skelter que popularizara Charles Manson hacia fines de los años sesenta. Por otro lado, el mecanismo de disociación, reflejado en la dinámica maniquea que divide a las personas en categorías binarias de buenos/malos, puros/impuros, salvados/condenados, es la propia de personalidades integristas con baja tolerancia a la ambiguedad, tendientes a cosificar al otro percibido como descartable, subhumano, o en este caso, "residuo biodegradable".  Otro tema es porque este "juego" ha tenido semejante difusión a nivel mundial, involucrando a tantos niños y jóvenes. Más que recomendable, para ello, es leer la excelente nota del colega Alejandro Schujman, con consejos dirigidos a los padres (goo.gl/oLnvq6). 

sábado, 22 de abril de 2017

Psicología de la falsa modestia


"(...) El gurú rehuye toda solicitud directa de milagros, diciendo que aún cuando se esté en posesión de ese tipo de poderes, no ha de usárselos para satisfacer la ociosa curiosidad y, más aún, que preocuparse por estas cosas perturba seriamente la liberación. Debe advertirse que, cuando una persona se ve rodeada de cierta reputación relativa a poderes o habilidades extraordinarias de alguna clase, la gente suele buscarlos en las simples coincidencias de la vida de esta persona, interpretando acontecimientos perfectamente normales en forma sobrenatural. A menudo, los buenos comediantes dominan tanto al público que éste siente una ardiente expectativa de que el actor diga algo cómico; es así como logra que se desternillen de risa con unas salidas bastante vulgares. También el filósofo sabe crear una situación especial gracias a la cual un puñado de abstracciones, o de simples banalidades, impresiona a la audiencia como el summum de la profundidad; a veces esto ocurre, incluso, sin intención por parte del filósofo. Del mismo modo, la gente está decididamente ansiosa por confirmar la reputación de un psiquiatra determinado que lee en las personas como en libros abiertos, y toda la habilidad de los adivinos de la buenaventura consiste en explotar la información que sus clientes dejan escapar en su ansiedad por que se les lea el pasado y prediga el futuro. En estas circunstancias, nada conseguirá "el hombre de los poderes" con negar su magia, santidad, ingenio o profundidad, pues creerán que su negativa es un gesto de modestia".


Alan Watts, "Los caminos de la liberación", en Psicoterapia del Este, Psicoterapia del Oeste (página 78, Editorial Kairós)

sábado, 11 de marzo de 2017

Sobre "chamanismo", "física cuántica" y charlatanismo


Por Juan Manuel Otero Barrigón // En el campo de lo “místico” y de lo “espiritual”, existen dos temas que en los últimos años se prestan a la proliferación de todo tipo de embaucadores y charlatanes pseudointelectuales. En realidad hay muchos más, pero por distintas razones, estos dos temas se erigieron como las vedettes desde hace ya un largo rato. El primero de ellos es el chamanismo, que bien entendido, es inherente a cosmovisiones originarias súper ricas y complejas, pero que traspolado así, sin más, en formato fast food, a nuestro vertiginoso ritmo de vida occidental y consumista, termina degradando lo que en su principio, es una mirada más que profunda al ser del hombre, del mundo y de la naturaleza. Hoy hay “chamanes” por todos lados que se prestan a iniciarlo a uno en X “tradición” un fin de semana en cualquier casa quinta de la provincia de Buenos Aires, justo al lado del kiosco de Don Roberto. Luego de uno de esos retiros, donde se trabaja más o menos seriamente según el caso, con distintas técnicas y “plantas maestras”, uno deviene en "chamán". ¡Hasta hay grupos que organizan seminarios con cursadas y temarios como si se tratase de una carrera académica! En esto hay que ser enfático. Se podrá haber participado, sí, de un ritual potencialmente transformador, pero una experiencia de fin de semana, o dos, o tres, no lo convierten a uno en chamán. Sobre este tema, una interesante reflexión, despiertísima para separar el Corán del termotanque, la escribió David Ocampo y puede leerse aquí: https://goo.gl/qZar1x. El otro tema predilecto de muchos devotos del “hablemos sin saber” es la física cuántica; una disciplina que, al recurrir con frecuencia a cierto lenguaje metafórico o poético para explicar sus postulados, es ideal para muchos oportunistas que se la roban para darle un barniz “científico” a sus teorías más bizarras e incomprobables, total, repiten religiosamente, “esto está demostrado por la física cuántica”.  No importa que esos mismos charlatanes, fascinados con el gato de Schrödinger o con el principio de incertidumbre de Heinsenberg, no puedan luego diferenciar los conceptos de masa y de peso, o de aceleración y velocidad, algo que aprende comúnmente cualquier estudiante de física la primer semana de clases del primer año de carrera. Puede sonar tontamente obvio, pero para interiorizarse en la física cuántica, lo mejor sería leer y/o escuchar a...físicos. Que trabajen en el tema, claro. Ni teólogos, ni psicólogos, ni antropólogos, ni neurólogos, ni escritores new age, físicos. Y no se trata de negar, a priori, las implicaciones que la teoría cuántica podría tener con una realidad mística y espiritual, pero es necesario adentrarse en este terreno con cierta sana rigurosidad intelectual. Menos Gregg Braden y más David Bohm, en todo caso. Aunque leerlo al segundo, sea mucho más denso y problemático que colmarse con las fantasías del primero. Al fin y al cabo, cuando C.G.Jung quiso explorar las imbricaciones de sus teorías psicológicas con la física que describe la realidad a una escala diminuta, recurrió ni más ni menos que a un físico reconocido como Wolfgang Pauli, lejos, y bastante, de los actuales Richard Gerber o Deepak Chopra.


martes, 10 de enero de 2017

La repetición y el "síndrome de la canción de misa quemada"


Por Juan Manuel Otero Barrigón // Sabido es que entre las técnicas de manipulación psicológica más empleadas por los grupos abusivos, la de la repetición del mensaje juega un rol preponderante. En realidad, esta no es exclusiva de este tipo de grupos, sino que en tanto técnica de condicionamiento, ha sido y es empleada en diferentes niveles y escalas, tanto por el marketing, la publicidad como por la política. En los grupos sectarios abusivos, la repetición apunta tanto a arraigar el mensaje sectario en la psique profunda, como a eliminar las ideas ajenas al grupo, al tiempo que dota a sus miembros de un sentido de pertenencia y comunidad, por medio de la posesión de un léxico y un acervo declarativo que los define y los distingue del resto de las personas. Cuando la información provista por el grupo se escucha de manera repetida, adquiere un aura de legitimidad. A través de mecanismos sencillos como la simple exposición, la familiaridad se traduce en actitudes positivas hacia el material, hacia el líder y hacia los miembros del grupo. En este contexto, los grupos sectarios de inspiración religiosa y aquellos de contenido psicologizado (grupos pseudoaching, pseudoterapéuticos, etc) suelen ser los que más apelan a la repetición como forma de lograr sus fines. Ahora bien, dicha técnica puede tener, en algunos casos, su contracara, especialmente en aquellos miembros cuyo compromiso no es tan fuerte y cuya lealtad es más provisoria. Es lo que José Alberto Barrera denomina el "síndrome de la canción de misa quemada". Canciones, cánticos y afirmaciones cliché  que, a fuerza de tanto oírlas y repetirlas, terminan resultando antipáticas, al punto de quitar todas las ganas de dedicarse a la actividad que las promueve. Muchas veces, lo excesivo termina agotando. El hastío y el aburrimiento que esto provoca en muchas personas puede derivar en la búsqueda de estímulos alternativos, por fuera del grupo, rechazo que se prolonga, en ocasiones, incluso pasado mucho tiempo desde la estancia en dicha agrupación. La curva de la eficacia de la repetición no tiene un desarrollo rectilíneo. Las más eficaces son, por un lado, las repeticiones a media voz y, por el otro, también las pronunciadas a voz en grito, que son realizadas en circunstancias desfavorables para la víctima, tal como ocurre en los seminarios de pseudocoaching. Sustraerse a los efectos de la repetición no siempre es sencillo.  Una vez que dicha técnica manipulativa se ha puesto en movimiento el individuo debería previamente evocar la coacción repetitiva y esforzarse por escapar de ella.

jueves, 1 de diciembre de 2016

La persona humana en los grupos abusivos


La persona humana en los grupos abusivos, por Juan Manuel Otero Barrigón

Las grupos sectarios abusivos, en su dinámica de control y abuso emocional, pretenden abarcar la totalidad de la persona humana, atentando contra la individualidad de sus miembros y reemplazándola por el colectivo sectario que no tolera señales de ninguna clase de autonomía e independencia.

La clásica definición de Boecio, posteriormente retomada por Tomás de Aquino, definía a la persona como ‘substancia individual de naturaleza racional’. Supuesto que, en cuanto tal, refiere un todo completo, unitario, cuyos aspectos fundamentales son la individualidad y la subsistencia, siendo su constitutivo formal el ‘esse’, el acto de ser personal. No obstante, y más allá de los innumerables enfoques filosóficos, religiosos y psicológicos que se han propuesto a lo largo de la historia del pensamiento para comprenderla, puede bien ser concebida a partir de la integración de siete niveles, a saber:

Físico
Químico
Biológico
Psicológico
Social
Ético-Moral
Espiritual

Siete niveles de integración, cada uno de los cuales, en escala ascendente, suponen al anterior hasta llegar a la dimensión espiritual, tan solo accesible, hasta donde sabemos hoy, a la condición humana.

Ninguno de estos aspectos queda fuera del dominio de los grupos sectarios abusivos. La dimensión biológica, incluyendo en ella los aspectos físico-químicos que constituyen el organismo, es sometida mediante diversas tecnologías de control, que incluyen dietas, ayunos, intensa actividad laboral y manipulación del sueño, con el fin de generar desorientación, pérdida del sentido crítico, y alteraciones en la memoria y el pensamiento, dando lugar de esta manera a una mayor disposición para subordinarse y obedecer.

Sin embargo, quizás sea en el terreno psicológico el más conocido de los campos en los cuales tiene lugar la batalla por el control de la víctima de los grupos abusivos. Son numerosas las técnicas de coerción y manipulación empleadas por dichos grupos en este terreno, con la pretensión de desestabilizar el sentido de sí mismo que tiene la persona, conseguir que la misma reinterprete su cosmovisión y su visión del mundo, y acepte, de esta manera, un nuevo ‘relato’ sobre la realidad.

Debe aclararse que no deja de ser algo ficticia la discriminación entre manipulación psicológica y fisiológica recién planteada, si consideramos la unidad psique/soma que constituye la persona humana, con la consiguiente conjunción de ambas dimensiones y su constante interacción.

Todo grupo abusivo se posiciona frente a la sociedad. Pretende constituir, de hecho, la reserva moral y salvífica frente a un mundo que se concibe como corrupto y oscuro, considerándose en ocasiones inútiles los esfuerzos por pretender modificarlo, y aspirando en otras a su reconstrucción utópica. La moral sectaria, aferrada a un rigorismo que entroniza la letra antes que su espíritu, conlleva una percepción maniquea de la realidad y el mundo, donde todo aquello que no pertenece al grupo es asumido como maligno, por lo que se procura deshacer progresivamente los lazos que unen al miembro sectario frente a todas y cada una de sus relaciones anteriores a la vida en el grupo y a sus actividades personales y profesionales, ahora reinterpretadas negativamente, como propias de un pasado vergonzante.

Cualquier miembro sectario posee una innegable convicción de estar siendo sujeto de una experiencia espiritual trascendente. Son, en ese sentido, “esclavos felices”*, cuya individualidad, severamente dañada por las practicas coercitivas de estos grupos, facilita la reconstrucción de una nueva identidad de la cual emerge, al decir winnicotiano, un 'falso self' que obstaculiza el genuino crecimiento personal y espiritual de sus miembros, al tiempo que les impide el libre ejercicio de sus derechos fundamentales.


* "Los esclavos felices", título original de una Opera en dos actos de Juan Crisóstomo Arriaga, de 1820. También es el nombre de la primer película argentina integramente dedicada a la problemática sectaria, estrenada en 2004.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Love Bombing: Sonrisas, seducción y trampa



Love Bombing: sonrisas, seducción y trampa

*por Juan Manuel Otero Barrigón

En su afán de seducir y acercar nuevos miembros, los grupos abusivos se sirven de distintas técnicas de control y condicionamiento, tanto psíquicas como fisiológicas, cuyo fin no es otro sino el del lograr la completa sujeción de la persona al grupo, anulando su personalidad individual en pos de una identidad grupal que no admite diferenciación alguna.

En dicho sentido, una de las técnicas comúnmente más empleadas por diversos grupos en el inicio de su acercamiento consiste en provocar en el nuevo miembro un verdadero shock psicoafectivo que hará sentir a la persona súbitamente especial, y enormemente valorada como tal. Esta técnica es conocida por los especialistas como “Love Bombing” (Bombardeo de amor).

Recientemente el tema ha vuelto a la mesa de debate, a partir de la divulgación de un corto fílmico de alrededor de siete minutos de duración, dirigido por el cineasta Philip Lepherd y titulado precisamente“Love Bombing”. Dicho film, presentado en el Festival Europeo de Cine Independiente del año 2008 nos muestra a cuatro amigos compartiendo una cena y conversando animadamente sobre esta técnica de control emocional, en tanto tres de ellos demuestran tener un conocimiento tal del tema que sugiere al espectador la posibilidad de que la hubieran puesto en práctica en el pasado.

Originalmente atribuida a la secta Moon, pero popularizada luego en distintos grupos y con algunas variantes, esta eficaz técnica de sensibilización psicoafectiva provoca en aquella persona que se asoma a un grupo por primera vez un verdadero sentimiento de familiaridad y pertenencia, donde todos le prodigan excesiva atención y cariño, abrazos y demostraciones de afecto, sentimientos y sensaciones de fuerte impacto emocional, sobre todo para aquellas personas que han sido o se acercaron al grupo en momentos de vulnerabilidad, baja autoestima o que simplemente están cursando una crisis vital. Pareciera como si el grupo lo hubiera estado esperando. La persona sujeto de este ‘bombardeo de amor’ se siente inesperadamente uno de los seres mas queridos del mundo.

Ubicamos así, a esta eficaz técnica de manipulación, en el primer momento que caracteriza el encuentro grupo-individuo/futuro miembro, instancia de persuasión y captación que tan solo preanuncia lo que será luego la verdadera sumisión de un ser humano hacia un grupo totalitario y un líder psicópata o delirante.

Expertos en el arte de la seducción, los grupos abusivos logran hábilmente generar en la persona que se presenta ante ellas la convicción de que no solo son buenas personas, brillantes, excelentes e inteligentes, sino que al mismo tiempo, siempre han sido seres singularmente especiales, distintos a los demás, siendo ese “algo especial” lo que pudo ver y valorar el grupo, propiciando así la llegada del individuo al grupo, en tanto “hogar especial” por excelencia.

Sabemos, sin embargo, gracias a los aportes de la psicología profunda, que la seducción tiene un segundo componente que es la frustración, constituyéndose de esta manera un doble juego que se da comúnmente en los grupos abusivos (Mussachio de Zan, Amelia, Otra Adicción: las sectas y su logro de inducir a dependencia y servidumbre, Revista Alcmeon, Bs. As, 2000). Sentirse el más querido del mundo es entonces solo el primer paso. La frustración, dada por el retiro de ese afecto masivo y dedicación que una vez tuvo el adepto, descoloca a este, lo deja en el vacío, y le genera la impostergable necesidad de recuperar aquel lugar de privilegio que alguna vez tuvo, cuando era para el grupo, y sobre todo para el líder, alguien realmente especial. Dicha frustración puede estar dada por innumerables causas, pero siempre se desprenderá de algún pensamiento, actitud o comportamiento llevado a cabo por el reciente miembro y reprensible para los códigos del grupo. Y esta necesidad de recuperar aquel lugar que una vez sintió como propio, lo llevara al extremo de la aceptación por sometimiento de castigos y disciplinas con las cuales purgara sus ‘culpas’ para poder así volver a ser aquel que otrora fue querido y amado, generando de esta manera, y sobre todo en personalidades dependientes y necesitadas de constantes refuerzos positivos, un circulo vicioso en donde seducción y frustración se sucederán ininterrumpidamente, quedando la persona presa de una maniobra manipuladora que la congela en el lugar de victima.

Quizás el adjetivo que mejor signifique esta inyección de amor por parte del grupo al futuro miembro sea la palabra “deliberado”. Y es que en efecto, el Love Bombing implica una demostración deliberada de afecto y cariño, nunca espontánea, sino premeditada y con un propósito muy definido: lograr que la persona, emocionalmente desbordada por demostraciones de afecto que no esperaba, descubra en el grupo un refugio y un lugar donde sentirse alguien especial, con un propósito en la vida, o simplemente, alguien real y verdaderamente querido. Es la trampa con cara de sonrisa.

Pero no se trata solamente de una demostración deliberada de afecto y simpatía por parte del grupo hacia el futuro adepto. Dicha demostración, además de premeditada, se nos muestra hábilmente coordinada, generalmente con la aprobación del liderazgo, no constituyéndose en esfuerzos aislados y sin dirección alguna, sino por el contrario inteligentemente dirigidos y orientados hacia el fin buscado, en una verdadera maniobra de condicionamiento mental (Singer, Margaret, Las sectas entre nosotros, Editorial Gedisa, Barcelona, 1997) .


Y es entonces cuando se genera en el individuo un sentimiento de pertenencia, que se producirá inmediatamente una primera y pequeña frustración, tal como veníamos exponiendo. El Dr. Jean Marie Abgrall señala al respecto, que es “aquella que experimenta el iniciado ante la idea de no haber tenido aun acceso a la plenitud del conocimiento que manifiestan tener los demás (…) Desde ese momento, el terreno esta preparado: el grupo emprenderá las manipulaciones afectivas e intelectuales que han de conducir a la conversión” (Abgrall, Jean Marie, Los secuestradores de almas, Ediciones Océano, México, 2005).

Ahora bien, es sabido que en esta primera etapa de bombardeo afectivo, el eje sobre el cual se desarrolla la relación sujeto-grupo es el engaño. La información que recibe la persona sobre las creencias, las actividades y los verdaderos propósitos del grupo se mantienen ocultos, velados, aquí tan solo pareciera importar para el futuro miembro el hecho de “sentirse parte” de un grupo de personas que se presentan diferentes, ajenas a las trivialidades que son propias del mundo en que vivimos y somos, y en el que puede reconocerse a sí mismo, ignorando incluso muchas veces, la naturaleza religiosa o pretendidamente ‘espiritual’ de ese grupo al cual se ha unido (Hassan, Steve, Las técnicas de control mental de las sectas, Ediciones Urano, España, 1990).

Todo esto nos lleva a referirnos al innegable lazo, ya señalado por publicistas, existente entre los estados anímicos positivos y la persuasión. Estudios realizados por Janis, Kaye y Kirschner en Estados Unidos (1965) sobre las relaciones de los estados de ánimo y la psicología del consumidor han revelado que un entorno positivo estimula la seducción y la consiguiente aceptación de consignas que en otras circunstancias nunca podrían hacerse propias. En sus experimentos, ellos indujeron ambientes agradables al ofrecer comida y bebidas a algunos de los participantes mientras le leían a estos mensajes persuasivos acerca de una serie de temas polémicos, mientras que otros solo leyeron esos mensajes en un cuarto común de laboratorio. Los resultados fueron determinantes: los primeros se mostraban mucho más accesibles a cualquier cambio de actitud que aquellos que no habían recibido nada.
En relación a esto, Cacioppo y Pety (1981, 1986) se refirieron al llamado Modelo de Elaboración de Verosimilitud. Modelo comprensivo que diferencia una ruta central a la persuasión y una ruta periférica. La primera sería aquella en donde el cambio de actitud se encontraría dado por argumentos lógicos, convincentes, basados en la información; mientras que la ruta periférica implicaría por el contrario, un cambio de actitud procedente de factores no cognoscitivos, contaminados de elementos irracionales y emotivos, pero también de falsedades deliberadas agregadas por el emisor del mensaje. Ahora bien, en los grupos sectarios se explota fundamentalmente esta segunda ruta periférica, en tanto la primera supone una racionalidad y argumentación lógica que es precisamente aquello que las sectas no pueden ofrecer, sobre todo cuando se trata de incorporar al grupo a personas incrédulas y con suficiente capacidad de análisis. La ruta periférica, supondrá entonces, apuntar a un estrato emocional, donde la recepción de un mensaje ambiguo y confuso es mucho mas asimilable por la persona abordada.

Esto nos lleva a concluir que el Love Bombing tiene como fin, entre otras técnicas utilizadas, de “allanar” el camino, crear las condiciones indispensables y el estado de susceptibilidad y receptividad necesarios que permitirán luego dar lugar al verdadero dominio del grupo sobre la persona.

El Love Bombing se enmarca esencialmente en un primer momento de la relación individuo-grupo en donde el proceso de conversión y adoctrinamiento no se sostiene en la racionalidad sino en una dinámica esencialmente emocional. Es la puerta de entrada al verdadero abuso físico, psíquico, emocional y/o económico que sufrirá una persona posteriormente como consecuencia de su progresivo compromiso con el grupo. Una persona común, que tan solo se encontraba quizás en un camino de sincera búsqueda espiritual, un poco sola o aburrida de la monotonía, o simplemente, transitando por un difícil momento de su devenir, pero que nunca sospechó que el costo de “pertenecer” y “ser especial” sería tan alto, ni mas ni menos que su libertad.