martes, 2 de marzo de 2021

La consejería post-culto, según Gillie Jenkinson (Phd)


En su artículo "Out in the World: Post-Cult Recovery" publicado en la revista Therapy Today de la Asociación Británica de Consejería y Psicoterapia (BACP) en el Reino Unido, la Dra. Gillie Jenkinson (PhD) describe cómo los antiguos miembros de cultos necesitan un enfoque psicoeducativo relacional específico para la consejería. Argumenta que la terapia de conversación no suele ser suficiente para estas personas, que muchas veces han tenido que atravesar verdaderas experiencias traumatizantes durante su estadía en el culto. Para llenar este vacío en la formación y conocimiento, Gillie ha desarrollado un modelo llamado "Consejería Post Culto" basado en su investigación de maestría y doctorado, y en su amplia experiencia con este grupo de pacientes en la práctica clínica. 

Los hallazgos de la investigación doctoral de Gillie destacan que hay cuatro fases de recuperación y crecimiento, y estas dan una estructura al enfoque que la terapia debe tomar en cada fase. 

Las distintas etapas podrían sintetizarse del siguiente modo,

● Fase 1: salir física y psicológicamente. 
● Fase 2: comprender cognitivamente. 
● Fase 3: curar emocionalmente el trauma, la pérdida y las vulnerabilidades previas al culto, cuando esto sea relevante. 
● Fase 4: reconocer la recuperación y el crecimiento postraumáticos. 

Gillie señala que "en este modelo de consejería post-culto, el terapeuta presenta algunas teorías y el paciente considera cómo aplicarlas a sus experiencias, es decir, contando su historia en la teoría". 

En su escrito, Gillie ilustra las diferentes fases con datos de su investigación doctoral y con historias anónimas de antiguos miembros de cultos, tanto de segunda generación (nacidos y criados) como de primera generación (los que se unieron).

Puede accederse a un resumen de su trabajo aquí: 

📚 Fuente del extracto: Jenkinson, G. 2019. Out in the World: Post-Cult Recovery. BACP Therapy Today March p.23-26.

Traducción para el blog: Juan Manuel Otero Barrigón

martes, 2 de febrero de 2021

Qanon y su potencial radicalizador


El apocalipsis siempre está cerca en el mundo de Qanon. El grupo ultraderechista fundado en Estados Unidos suele observar hechos que supuestamente encaminan a la humanidad hacia algo grande que nunca termina de llegar. Siempre hay una fecha próxima, un evento por concretarse, una señal esperada... en sus grupos españoles de Telegram hay ya más de 4.000 personas atentas a ese enigmático “algo”. Lo cuenta Danilo Albin en el diario digital español Público.

Qanon es una secta digital que funciona a través de todas las plataformas existentes. Con tema COVID-19 inflamaron su discurso, y con las últimas actuaciones en Estados Unidos ha quedad aún más en evidencia su funcionamiento”, señala a Público el psicólogo Miguel Perlado, supervisor clínico de la Asociación Iberoamericana para la Investigación del Abuso Psicológico (AIIAP).

Este experto en sectas ha notado en su consulta un incremento de casos “de la órbita que pulula en torno a discursos antisistemas, conspiracionistas, mezclados con los antivacunas y la extrema derecha”. En otras palabras, el mismo cocktail que emplea Qanon para difundir sus teorías y tratar de ganar adeptos. “Con una alta probabilidad, en nuestro país reunimos las condiciones para que esto vaya inflamándose”, afirma Perlado.

En base a su experiencia, este psicólogo advierte que Qanon “es un virus mental con una alta tasa de propagación en un momento como este”. “Tal como estamos viendo en Estados Unidos, suponen un riesgo para la estabilidad y la democracia, sobre todo porque tienen un potencial bastante elevado para radicalizar y puede dar lugar a actuaciones explosivas”.

Juantxo Domínguez, presidente de la Red de Prevención Sectaria (RedUNE), coincide en señalar los peligros que implica este grupo. “A mediados del año pasado nos llegaron consultas de personas que tenían a familiares estudiando en el exterior, y que alucinaban a colores con algo que no sabían por dónde iba”, relata.

Entramado en redes

Qanon España funciona principalmente a través de varios grupos o canales de Telegram, uno de los cuales se denomina “Soldados Digitales” y, a diferencia del resto, para ingresar se requiere la aprobación previa de sus administradores. “La extrema derecha sabe que puede tirar por aquí. Hay un amplio abanico de gente que por inseguridades que genera la pandemia son proclives a seguirles”, alerta Domínguez.

El veterano bloguero Marcelino Madrigal relató hace pocos días en Twitter que Qanon cuenta con un amplio número de vías para difundir sus mensajes en las redes sociales. En total, localizó cerca 200 canales de ese tipo en Telegram. En el caso de España, Madrigal detectó que la mayoría de grupos “engloban un montón de mensajes” que no tratan únicamente “sobre las teorías de conspiración de Qanon”, sino que van más allá en sus contenidos y “se sitúa dentro del movimiento alt-right” o derecha alternativa.

El tema no es que ellos consigan adeptos para una creencia –continúa Madrigal–: aquí se trata de lo que ellos denominan como una 'batalla cultural', y las redes son el campo de batalla”, señala. En ese sentido, sus promotores “van adaptando el mensaje al momento”. Las vacunas, el coronavirus y Trump están hoy en la cartera de argumentos.

Fuente: Danilo AlbinPúblico.es

lunes, 14 de diciembre de 2020

Tres tipos de líderes de Culto según Rachel Bernstein

La reciente serie documental de HBO, "The Vow", examina cómo el líder del culto NXIVM, Keith Raniere, pudo vender primero cursos de superación personal basándose en un esquema de marketing multinivel, para luego abusar psicológica y sexualmente de sus seguidores, especialmente mujeres. Raniere, que fue condenado recientemente a 120 años de prisión por sus delitos, convenció durante décadas a cientos de personas en base a sus enseñanzas y su personalidad carismática. Según Rachel Bernstein, terapeuta con sede en California que trabaja con ex miembros de cultos, incluidos algunos de NXIVM, hay tres tipos principales de líderes de culto que llegan a la cima. Algunos son narcisistas egocéntricos, mientras que otros tienen delirios que creen tan profundamente que también pueden lograr que otros se unan

El mártir delirante

 Para Bernstein, este primer tipo es el más peligroso dado que pueden usar sus creencias inquebrantables para convencer a otros de que compren el engaño. El ejemplo resonante más ilustrativo es el caso de Heaven's Gate en San Diego, un culto donde 39 miembros se quitaron la vida siguiendo las instrucciones del líder Marshall Applewhite, en 1997. Applewhite estaba convencido de que un ovni viajaba adherido a la cola del cometa Hale Boop, señal que los miembros del grupo esperaban para abandonar sus "recipientes corporales" y avanzar hacia una existencia superior. Según Bernstein, “existe la sensación de que el líder no estaba tratando de sacarles dinero y no estaba tratando de usarlos. Realmente creía que esta nave nodriza estaba llegando y que todos necesitaban dejar su existencia corporal e ir a esta nave nodriza. Gradualmente todos se unieron a la psicosis ”. Este delirio grupal es una condición diagnosticable llamada "trastorno psicótico compartido", según la nosografía psiquiátrica. En el caso puntual citado, la variante se denomina "folie à plusieurs", y suele requerir como condición diagnóstica que las personas afectadas vivan próximas, estén socialmente o físicamente aisladas, y tengan poca interacción con el mundo exterior. Exactamente lo que ocurrió en el caso "Puertas del Cielo". 

El predicador devenido ególatra 

Bernstein sugiere que otros líderes de culto no se dan cuenta de su potencial carismático al principio, pero una vez que lo hacen, se vuelven ególatras. Este líder de culto puede comenzar como maestro, predicador callejero o en otra posición influyente desde la cual hablar en público. Con el tiempo, se dan cuenta de que la gente se aferra a lo que tienen para decir y comienzan a sacar ventaja de esa habilidad. En palabras de la especialista, “de repente se dan cuenta de que todos escuchan todo lo que dicen, advierten que son flautistas, y reconocen que la gente hará las cosas sélo porque les dijeron que lo hicieran. Así, comienzan a transformarse en una especie de monstruo egocéntrico”. Sin duda alguna, el caso más paradigmático de este segundo tipo es el de Jim Jones, líder del "Templo del Pueblo", que orquestó la masacre de Jonestown en 1978. 

El narcisista estricto 

Por último, está el líder de culto cuya personalidad es de base narcicista. “Así son desde pequeños. En última instancia, se sienten con derecho a mentir por completo, a mostrar un rostro encantador, a hacer creer lo que están vendiendo, sea lo que sea, ya sea Dios o un producto o cualquier otra cosa". Según Bernstein, la mayoría de los líderes de culto son narcisistas y remiten a un "pozo sin fondo de necesidad del ego". Este tipo de personalidad podría explicar por qué alguien como Raniere estableció su culto de la manera en que lo hizo, con dinámicas de chantaje vincular sólidamente arraigadas en la vida grupal, a la par que una obediencia estricta a su persona y a su sistema de creencias. Incluso si un miembro de NXIVM había dedicado una década de su vida al grupo, un error lo podía etiquetar como poco confiable o un fracaso para la comunidad. En opinión de Bernstein, esa creencia crea una "rueda de hámster" de comportamientos y relaciones poco saludables. “Yo diría que la mayoría de los líderes de cultos son narcisistas malignos. No les importa el daño que están causando. A ellos no les importan las mentiras que están diciendo y no les importan las familias que están destruyendo. Solo necesitan ser necesitados, y necesitan ser amados, necesitan ser adorados, necesitan ser temidos". 


📖🖊 Agradecemos a Rachel Bernstein, LMFT autorizarnos a compartir una traducción adaptada de la entrevista publicada originalmente en el magazine Insider por la periodista Julia Naftulin (insider.com). Rachel es también autora de una interesante serie de podcast que puede encontrarse en IndoctriNation Podcast with Rachel Bernstein.

sábado, 14 de noviembre de 2020

"Clínica de Cultos: Estudio Casuístico".



Postal del primer encuentro/coloquio que compartimos hoy sábado con algunxs colegas y participantes de nuestro curso "Cultos, abuso psicológico y dependencia emocional. Pautas para la prevención, el análisis y el tratamiento". Algunos de los temas que abordamos fueron: el caso NXVIM y la reciente condena a Keith Raniere, la mutación de los grupos abusivos en tiempos de Pandemia, la emergencia de nuevas narrativas, el impacto tecnológico, y las incidencias de la psicologización del campo espiritual. También hicimos referencia a la tipología clínica propuesta por la colega Rachel Bernstein, cuya traducción de uno de sus trabajos vamos a compartir en los próximos días.
Gracias a todxs los que estuvieron presentes.

sábado, 7 de noviembre de 2020

Avatares del devenir

Por Juan Manuel Otero Barrigón // En las tradiciones místicas y espirituales, la experiencia interior de la individuación siempre se consideró lo más valioso e importante de la vida; lo único que puede brindar una satisfacción duradera. No obstante, ¿qué pasa con las personas cuya búsqueda espiritual comienza muy tempranamente? C.G.Jung vio que la vida tiene dos fases distintas, ambas relacionadas con el aprendizaje. La primera mitad se caracteriza por la expansión de la personalidad y la adaptación al mundo exterior. Salimos al mundo y nos abrimos paso. Estudiamos, aprendemos un oficio, trabajamos, nos convertimos en padres. Esta es la fase extravertida de impactar en el mundo exterior. La segunda mitad se caracteriza por un giro hacia la vida interior, donde los intereses espirituales cobran progresivamente mayor importancia. La transición entre las dos fases es la crisis de la mediana edad. Este suele ser un momento de dificultad. Las exigencias de la vida son diferentes en las dos fases y las reglas cambian
Jung era cauteloso respecto de aquellos que comenzaban el viaje espiritual antes de haber tratado con el mundo exterior y lidiado con los problemas y desafíos del desarrollo personal. No hay duda de que la espiritualidad, en tanto expresión de lo más propiamente humano, puede servir, en ocasiones, de refugio y escape de la realidad y sus dificultades. Ese es uno de los principales riesgos implícitos en la dinámica de algunos Nuevos Movimientos Religiosos que exigen una vida comunitaria y la sumisión a un maestro o gurú. La abdicación disfrazada de la difícil responsabilidad de convertirse en adultos

jueves, 15 de octubre de 2020

Fragmentos: "Behave, Believe, Become -- Or Not! Freedom From Coercive Control in Groups and Relationships" (Colleen Russell)

   

"En una dinámica de poder desigual, la figura de autoridad dominante definida por edad, fuerza, posición, influencia y aceptación cultural utiliza la manipulación y la explotación para controlar al subordinado para su propio beneficio, generalmente poder, control y dinero. Esta dinámica ocurre en grupos abusivos de alta demanda (cultos) y relaciones (parejas, matrimonios, maestro / estudiante, gurú / discípulo). Un blanco desprevenido es atraído, reclutado o seducido por un líder / socio con rasgos narcisistas, antisociales o sociopáticos observables. Mediante un proceso gradual de adoctrinamiento, el sentido de sí mismo de un miembro subordinado se altera significativamente y sus metas de desarrollo saludable se obstruyen en el servicio a las necesidades del líder / socio abusivo". 

(...) 

"El control coercitivo o el gaslighting se pueden utilizar indistintamente. Cada uno implica un patrón estratégico de control y explotación por al menos un narcisista traumatizante y al menos otro vulnerable en sistemas relacionales centrados en el abusador. Estos incluyen asociaciones, matrimonios, maestro-alumno, terapeuta-paciente, gurú-discípulo, familias, grupos, corporaciones y movimientos (políticos, "espirituales" / "religiosos" o de otro tipo), pandillas, tráfico sexual y laboral. En tales sistemas existe una dinámica similar de manipulación, desigualdad de poder y desprecio por los derechos personales y la autonomía". 

(...) 

"La reforma del pensamiento o el cambio de las creencias de una persona sin que ésta sea consciente de lo que está ocurriendo (Robert J. Lifton, Thought Reform and the Psychology of Totalism (1961) constituyen esquemas o creencias inexactas, autolimitantes y autosaboteantes (patógenas) que derivan de experiencias traumáticas en la niñez y la edad adulta. "Estas creencias suelen ser inconscientes y son extremadamente aterradoras y constrictivas porque sugieren que la búsqueda de una meta importante está plagada de peligros". George Silberschatz, Ed. Relaciones transformadoras, (2005)". 

(...) 

"La refutación de estas creencias patógenas es fundamental para la recuperación. Lo cual proviene de tener mejores resultados que en el pasado en la relación terapéutica o en situaciones de la vida". 

(...) 

"Las personas que se liberan del control coercitivo exhiben un tremendo coraje para establecer una vida propia a medida que adquieren conocimiento sobre en qué estaban involucradas, manejan sus síntomas, rechazan creencias interiorizadas profundamente inexactas, y persiguen metas saludables. Beneficioso para la recuperación es aprender y hacer valer los límites saludables, los derechos personales y otras habilidades prácticas junto con la educación sobre el control coercitivo y el gaslighting". 

Colleen Russell, psicóloga clínica y psicoterapeuta especialista en Cultos y Grupos Coercitivos residente en California. Traducción de algunos fragmentos de su trabajo "Behave, Believe, Become -- Or Not! Freedom From Coercive Control in Groups and Relationships" (2019). La autora gestiona la página de Facebook "Cult or High Demand Group & Relationship Education & Recovery". Su sitio web es: http://www.colleenrussellmft.com/.  Le agradecemos enormemente a Colleen cedernos su escrito para su traducción y divulgación en nuestra Red.

domingo, 4 de octubre de 2020

El líder de Culto como expresión patológica de la "Personalidad Maná"

Por Juan Manuel Otero Barrigón // Maná es una palabra melanesia que remite a la cualidad mágica o numinosa de los dioses y objetos sagrados. C.G.Jung llamaba “Personalidad Maná” a aquella que encarna este poder mágico. En ese sentido, la "Personalidad Maná" representa una fase arquetípica del proceso de individuación. No obstante, también entraña el riesgo inflacionario de asimilar contenidos inconscientes autónomos, que eleven al ego de la persona al nivel de una fuerza sobrenatural. En palabras del propio sabio de Bollingen, “La Personalidad Maná es un dominante del inconsciente colectivo, el conocido arquetipo del hombre poderoso que aparece en forma de héroe, jefe, hechicero, curandero, santo, gobernante de hombres y espíritus, amigo de Dios”(*). En su forma corriente, la Personalidad Maná se tradujo históricamente en la figura del chamán, sacerdote o sacerdotisa. En tiempos más recientes y psicologizados, Jung observaba que también los médicos y/o terapeutas podían llegar a encarnar ese mismo poder. Jung advertía que hallarse dotado de Maná puede ser peligroso, ya que en ocasiones suele conducir a la megalomanía. Las personas poseídas por esta fuerza llegan a creer equivocadamente que son capaces de todo. También podría suceder que se proyecte el Maná en terceros, depositando nuestra fe en grandes líderes o jefes de “tribus”, renunciando de esta manera a la percepción de nuestro propio poder. Es en esta vía que Jung sugería que la mejor manera de controlar el Maná era trabajando en su paulatina integración a nuestra personalidad y a nuestra conciencia. No reprimirlo, y no proyectarlo, abriéndonos a la posibilidad del diálogo fecundo con la sabiduría de nuestro inconsciente. 
En nuestra práctica clínica con víctimas de grupos abusivos, observamos comúnmente como muchos líderes de Culto expresan la adulteración de este Poder/Maná, lo que desemboca en que su ego termine apropiándose de algo que en su origen no les pertenece. Las consecuencias, como enseña la historia reciente, pueden ser catástróficas. Tiempo atrás, nuestra querida amiga Laura Kohl, sobreviviente de la tragedia de Guyana (1978), nos compartía esta fotografía de su archivo personal. Allí se observan las manos de una mujer aferrándose a la túnica de Jim Jones, líder del Templo del Pueblo, durante un servicio religioso en Los Ángeles durante los años setenta. La potencia de esta imagen captura las profundas resonancias inherentes a la Personalidad Maná. Para muchos de sus seguidores, entre los principales dones del reverendo Jones, estaban los poderes de curación. De ahí que este hombre ejerciera una poderosa fascinación sobre quienes lo rodeaban. Similares son los casos de Vissarión, por estos días detenido en Rusia, y del "Maestro Amor", uno de los exponentes de nuestro guruísmo criollo, y condenado en 2014 por abuso sexual a menores. Lo importante es recordar que esta Personalidad Maná no llega a ser del todo divina, y que así como puede conducirnos a niveles superiores de consciencia, en muchos otros casos puede alejarnos radicalmente de ellos. Cerramos, nuevamente, con palabras de Jung: “(…)Tampoco creo de ningún modo que sea posible escapar de este poder superior. Sólo se puede variar la orientación para con él, evitando así el riesgo de ir a parar ingenuamente a un arquetipo y verse luego obligado a desempeñar un papel a expensas de su humanidad. El estar poseído por un arquetipo le convierte al hombre en una figura meramente colectiva; le convierte en una especie de máscara, detrás de la cual lo humano, lejos de poder desarrollarse en modo alguno, ha de atrofiarse progresivamente. (…) Si se tienen en cuenta los efectos morales de un inconsciente trastornado, efectos desoladores y de gran alcance, es preferible hablar de una venganza de dioses ofendidos. (…) Por lo tanto, conviene no perder de vista el peligro de incurrir en la “dominante” de la personalidad-Maná. Porque este peligro no sólo consiste en que uno mismo se convierta en máscara paterna, sino también en que quede entregado a dicha máscara si la lleva otro”.

📗 Fuente de las citas: Jung, Carl Gustav. "The Mana Personality" (Collected Works volúmen 7), Princeton University Press, NJ, 1966, pp 227-242.

martes, 29 de septiembre de 2020

Verdad y Certeza


Por Juan Manuel Otero Barrigón // La ilusión prometeica de la modernidad consistió en pretender hacer del sujeto fuente de toda la verdad, a costa de reducirla a un trascendental inmanente, hecho a la medida de cada quien. Sabido es que, con Descartes y la Modernidad, la búsqueda de la verdad devino en persecución de certezas, cristalizadas estas en el dato exacto, al mismo tiempo comprobable y comprobado.  Pocas expresiones cotidianas reflejan con igual contundencia nuestra tecnificada vocación de certezas como aquella que acostumbra repetir: “esto está demostrado científicamente; sentencia firme con la que pretende abolirse toda búsqueda escurridiza a los pesos y medidas impuestos por el contemporáneo paradigma cientificista. 
Y es que en efecto, cuando el cientificismo se erige en la vía regia para llegar a la verdad, devenida ahora en certeza, se termina sacrificando a la primera en aras del pensamiento exacto. 
Paradójicamente, la certeza vive más lejos de la verdad que la propia mentira. Esta última no es sino una verdad que afirma lo contrario de otra verdad, de la cual se distingue por carecer, como aquella, de un fundamento real que la mentira no tiene. Pero la búsqueda de certezas suele ser fuente, tantas veces que es cansador enumerarlas, de convulsiones y conflictos, ya que las fronteras tienden a ser siempre subjetivas y variables, y por eso mismo, debatibles. De allí que el pintor George Braque alguna vez afirmara que “las pruebas cansan a la verdad”. La búsqueda de la verdad nutre por igual a las partes que dialogan, enriqueciéndose mutuamente en el camino; mientras que la persecución de certezas, obliga a sus agentes a reducir el mar a charco, y el campo a huerta. De este modo, al enfatizar el instinto territorial, la certeza atrapa a la verdad en un corset que la termina asfixiando. 

🎨 Pintura: "La Vérité", por Jules Lefebvre, 1870.

lunes, 10 de agosto de 2020

Sobre el símbolo y lo (de)simbolizante

Por Juan Manuel Otero Barrigón // Lo propio del símbolo es abrir las puertas al visitante ilustre desconocido retornando desde lo lejano. La fuerza del símbolo yace en su continuo sugerir, nunca obligar. Por eso uno de sus virtuales seudónimos podría ser invitación. Si el símbolo compeliera, se degradaría en signo, o bien en alegoría. Pero a diferencia de esta última, el símbolo no apunta a lo expresable, sino a aquello que precisamente, se encuentra más allá de toda expresión. En el paradigma tecnocrático vigente, una de las principales estrategias (de)simbolizantes consiste en degradar al símbolo concretizándolo, revistiéndolo de literalidad. De allí que, extrañamente hermanados con sus fines, florezcan los integrismos, en tiempos de la pretendida “muerte de Dios”. El integrismo es, precisamente, otro de los posibles rostros de la agonía de la dimensión simbólica.

martes, 14 de julio de 2020

Sobre un diálogo ineludible


"Ante la neurosis de masas, que se propaga con ritmo creciente en nuestros días, nadie que sea sincero y tome en serio la psicoterapia puede hoy como antes (hoy como hace veinticinco años) eludir su confrontación con la teología".

Viktor E. Frankl, "La presencia ignorada de Dios
(Prólogo a la tercera edición alemana), Herder, Barcelona, 2011, p. 4.

sábado, 20 de junio de 2020

Sobre creencias y fundamentalismos




Por Juan Manuel Otero Barrigón // La historia nos enseña que un único punto de vista es siempre insuficiente para abarcar toda la complejidad de la realidad. Es por eso que la intolerancia a la singularidad de la experiencia ajena suele ser expresión de emprobrecimiento intelectual y convivencial entre las personas y los grupos humanos. El autoritarismo es consustancial con los fundamentalismos, los integrismos y los fanatismos; incluso también con los totalitarismos lingüísticos, étnicos, políticos, y culturales, que desde antaño confundieron expandirse con universalizarse. En el fondo, persevera la tentación de querer ser como Dios (Gn 3,5), y aquellas construcciones humanas –sobre todo las ideológicas- que pretenden adueñarse de la radicalidad del Misterio. A menudo, y cuando son tomadas demasiado seriamente, las creencias pueden convertirse en un corset mental y espiritual, volverse tóxicas. No es lo mismo tener creencias a ser tenido por ellas. El fundamentalista es así, un poseso: viviendo bajo el influjo tirano de sus propias proyecciones.

lunes, 8 de junio de 2020

Sobre ciertos usos políticos actuales de la religión

Pintura: Jeff Wheeler, “Photo Op (for the Christians)”, acrílico sobre papel.

⚠️ Algunas reflexiones 

✔ La psicosociología enseña que la religión crea significado en la vida de las personas al permitir articular valores sobre cómo nos relacionamos con los demás. No obstante, así como la religión puede facilitar lazos de unión, en ocasiones también puede ser una fuente de divisiones y discordias, sobre todo si es utilizada para fines sectoriales, como ocurre por ejemplo en los procesos de consolidación de ciertas facciones políticas. Cuando suficientes personas perciben, o llegan a estar convencidas, de que los elementos tradicionales del tejido social están en riesgo, la señalización religiosa mediante el uso de símbolos e imágenes puede ayudar a algunos líderes autoritarios a cimentar su poder. De esta manera, se edifican una imagen como protectores de la fe y enemigos de cualquier extraño que ponga en riesgo la tradición.

✔ Tomemos un pequeño ejemplo. En Rusia, este fenómeno se trasluce en los esfuerzos del presidente Vladimir Putin para fortalecer una alianza estratégica con la Iglesia Ortodoxa Rusa. Putin se presenta no solo como un líder al mando, sino también como un ruso devoto religioso. Cuando aparece en público sin camisa, la gran cruz que lleva alrededor del cuello siempre es visible. Mientras tanto, la Iglesia promueve los valores morales tradicionales y mantiene una distancia del resto de la comunidad cristiana ortodoxa mundial, separando así al "verdaderamente ruso" del extraño sospechoso. Putin se beneficia de esta dinámica de adentro hacia afuera para avanzar en su objetivo de devolver a Rusia a su pasada gloria imperial. En esta línea, distintos cientistas políticos ilustran que al justificar la incursión rusa en Crimea, Putin argumentó que la región tenía "importancia sacra para Rusia, como el Monte del Templo en Jerusalén para los seguidores del Islam y el judaísmo". De este modo, defender y expandir el territorio ruso es una oferta mucho más tentadora si se encuadra dentro de la defensa de lo sagrado.

✔ Una dinámica similar suele señalarse en la India, donde el control del poder del primer ministro Narendra Modi se basa en gran parte en su aceptación de una versión del nacionalismo hindú que eleva a los hindúes como personas "verdaderamente indias" y destaca a los musulmanes como extraños. Al igual que PutinModi se envuelve en imágenes religiosas. En tiempos electorales, hace visitas de alto perfil a templos hindúes remotos. Y para acentuar este rasgo, nunca viste de verde, ya que este color está asociado tradicionalmente con el Islam.

✔ En Latinoamérica, la influencia de la llamada "Teología de la Prosperidad" del pastor brasileño Edir Macedo se propuso convertir al Brasil en un Estado religioso y gobernar con mano firme y mesiánica. Lo consiguió el año pasado con el triunfo de Jair Bolsonaro. Mientras que en Bolivia, donde se produjo el levantamiento militar que terminó con la remoción del presidente constitucional Evo Morales, el factor religioso también cumplió un rol fundamental. Son recordadas las postales de la autoproclamada presidenta Jeanine Añez y Fernando Camacho, quienes aparecieron en el Palacio Quemado con Biblias gigantes.

✔ En los últimos días, las reflexiones en torno al tema recobraron ímpetu renovado a raíz de la fotografía de Trump en su visita a la histórica iglesia de San Juan, donde alzó una Biblia para las cámaras, buscando mostrarse a sí mismo como cristiano devoto. Esta actitud provocó el repudio de ministros y sacerdotes de todo el espectro cristiano, entre ellos el del fraile franciscano Daniel P. Horan, para quien la fotografía "es la imagen de un hombre que no tiene idea de lo que es una Biblia, una iglesia, o fe en cualquier cosa que no sea él mismo". Horan fue aún más contundente: "No vamos a tolerar esta burla de nuestra fe para perpetuar su agenda racista". Valga recordar que en su momento el mismo Trump se había negado (para ocultar su ignorancia) a nombrar un pasaje favorito de la Biblia, declarando inclusive que nunca sintió la necesidad de buscar el perdón de Dios por sus equivocaciones.

Pese a ello, si hay que atenerse a las encuestas de opinión pública, los cristianos blancos constituyen el núcleo de la base de Trump. Según los analistas, una forma en que Trump sostiene este apoyo es haciendo declaraciones estridentes en sus actos de campaña, melodía para los oídos de quienes sueñan con un retorno a tiempos mejores: "Vamos a ganar otra victoria monumental para la fe y la familia, Dios y el país, la bandera y la libertad".

✔ En su último libro "Taking America Back for God", los sociólogos Andrew Whitehead y Samuel Perry sostienen que muchos de los partidarios cristianos blancos de Trump lo ven como su salvador tan esperado, no solo el protector de la religión tradicional, sino también el defensor de un pasado, de todo un estilo de vida. Por su parte, Steve Hassan, ex miembro de la Iglesia de la Unificación (secta Moon) y uno de los especialistas estadounidenses más conocidos en torno al fenómeno de los Cultos, publicó hace algunos meses "The Cult of Trump: A Leading Cult Expert Explains How the President Uses Mind Control" (aún sin traducción al español). Allí sostiene que existen estrechos paralelismos entre el fenómeno Trump y la psicodinámica de los grupos abusivos. Y aunque las equivalencias implícitas en su tesis pudieran resultar polémicas para quienes trabajamos en este tema, la obra no deja de ser un interesante disparador para reflexionar sobre la imbricación de ciertos discursos políticos con discursos religiosos de corte sectario.

✔ En esa edad dorada imaginada, los hombres blancos llevaban la batuta, las familias iban a la iglesia todos los domingos y los extranjeros sabían perfectamente cuál era su lugar en la sociedad. Un deseo profundamente arraigado de un regreso a ese pasado puede haber sido la razón por la cual el eslogan trumpiano "Make America Great Again" demostró ser tan potente. Como argumentó en su momento el sociólogo de la religión Philip Gorski, esa frase puede interpretarse en el sentido de "hacer que el cristianismo blanco vuelva a ser culturalmente dominante".

✔ Tal como puede advertirse con claridad en el caso de Trump, cuando la religión es políticamente manoseada puede devenir en un arma usada para reforzar las diferencias entre los partidarios propios y los oponentes. Haciéndose pasar por el defensor de una versión particular de un pasado glorioso, se persigue el apoyo a través de la denigración del extraño, afirmando la utilitaria dicotomía de "Nosotros vs Ellos". La construcción de una realidad sobre dicho eje tiende a reflejar la dinamitación de cualquier intento por establecer una cultura sobre bases verdaderamente colaborativas, que sea capaz de nutrirse, mediante el reconocimiento, del aporte de los diferentes. Así como también manifiesta la eclosión de mitos socialmente excluyentes, desterrando de sus narrativas al otro estigmatizado, incomprensible, separado por tantísimos muros.

Juan Manuel Otero Barrigón

domingo, 31 de mayo de 2020

Sobre religión y cultura contemporánea

Leda Luss Luyken, Wikimedia Commons


Por Juan Manuel Otero Barrigón // La posmodernidad significó un cambio de tendencia respecto a la modernidad, signada por la secularización y el desencantamiento del mundo. La crisis del racionalismo propició el resurgimiento de una mentalidad premoderna, dispuesta a abrazar nuevamente los elementos mágicos, místicos y míticos, que parecían haber sido borrados del panorama cultural de Occidente. Con su desconfianza hacia el racionalismo, su fragmentación del discurso y su ruptura con la tradición, la inquietud religiosa afloró nuevamente, como salida posible a la nueva situación plural, dispersa y mutable que actualmente transitamos. Por eso fenomenólogos como Juan Martín Velasco sugieren que el “misticismo posmoderno” demuestra la insatisfacción de las personas ante la cultura tecnocientífica sofocante que hoy nos domina. El retorno de lo religioso se ha constituido así como espacio en el que se plasma el malestar hacia la modernidad. De ahí que algunos hayan propuesto la aparición de una “religiosidad posmoderna”.

sábado, 25 de abril de 2020

Sobre espiritualidad y pseudoespiritualidad en los tiempos de la Imagen


Por Juan Manuel Otero Barrigón // No es lo mismo tener un espíritu pobre que ser “pobre en espíritu”. Esta distinción sutil entre las expresiones es importante para la mayoría de las tradiciones ascéticas y místicas, que ven en lo primero una muestra de soledad, desaliento y falta de perspectiva profunda de la vida; y en lo segundo, la disposición personal necesaria para recorrer un camino genuino de apertura a la interioridad y al Misterio. El fenómeno de la pseudoespiritualidad es una pandemia casi tan global como la que actualmente vivimos, que intoxica la consciencia con las oscuras expresiones del Ego. Pandemia, afortunadamente, de consecuencias menos nocivas para la vida física, aunque sus frutos ilusorios sean varios, y conduzcan, entre otros, al autoengaño existencial. En los tiempos actuales del imperio de la Imagen, encuentra formas renovadas para expresarse. La pseudoespiritualidad es la ilusión de que todo aquello que no encarnamos, nos lo podemos inventar. Que el “parecer” espiritual derrota al “ser” espiritual. Que lo importante es mostrarse y ser visto. Que un espíritu pobre, pero rodeado de sahumerios para la foto, es igual a un pobre en espíritu. Esa sola convicción es todo lo que pesa.